Mueve tus caderas

A.G.
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Desde que empezó el confinamiento alrededor de 150 personas siguen todas las tardes a través de las redes sociales las clases de zumba que da Laura Villagrasa en su casa de Gamonal

Laura Villagrasa, monitora de zumba

No todo el mundo va a salir de este confinamiento rodando como dice el chiste, aludiendo a las trampas de la falta de ejercicio físico y el exceso de comida (especialmente repostería) en las que ha caído mucha gente durante tantos días de inactividad. De hecho, en estos casi dos meses de cuarentena se han multiplicado las iniciativas para evitar el sedentarismo y son infinitas las posibilidades que se ofrecen en las redes sociales para mantener la actividad. Algunas de ellas, locales, como la que Laura Villagrasa, monitora de zumba del Gimnasio Grandmontagne, lleva realizando a través de Facebook desde el mismo día uno del confinamiento y que se ha convertido en una cita imperdible para muchas personas de Burgos y de otras provincias. Como dijo el clásico, no hay nada mejor que mover las caderas cuando todo va mal.

Así, cuando comienza la tarde ‘desmonta’ su salón, se coloca de tal manera que se pueda ver bien el mural que han pintado sus hijos en el que destaca, sobre todo, un enorme arcoíris con el que quiere expresar ánimo y su certeza de que, al final, saldremos de ésta, enciende el móvil que ajusta con un velcro para que capte todos sus movimientos… y a las seis en punto le da al play. Al otro lado de la pantalla,  alrededor de 150 personas están al tanto con su equipación deportiva lista para empezar a moverse al ritmo de la música: "En esto he sido muy clara desde el principio, no quería que nadie se pudiera a hacer ejercicio en pijama", cuenta, entre risas, Laura, que dice que solo le llevó unos pocos minutos decidir si aprovechaba este parón obligado para descansar o seguía su ritmo habitual.

Primero se sumaron las que ya eran sus alumnas en los pueblos del alfoz a los que habitualmente va a dar clase (Arcos, Sarracín, Tardajos, Castrillo del Val…) pero más adelante creó una etiqueta #yohagozumbaencasa y la cosa empezó a romper fronteras. Sus publicaciones tienen una media de 150  seguidores en Facebook donde las clases son martes, jueves y viernes. Los lunes y los miércoles las da a través de la cuenta de Instagram del gimnasio, @grandgymburgos. 

Para las coreografías, que suele cambiar habitualmente, utiliza todo tipo de música, desde merengue y salsa hasta pop y heavy (Mago de Oz) y no falta el Resistiré porque Laura y su familia se han convertido, además, en unos de los animadores de los aplausos de las ocho de la tarde en su barrio, sacando a la ventana los altavoces para dar un poco de alegría en estos tiempos tan aciagos. "Es una forma de que el tiempo pase rápido. Después de las clases, que se han alargado hasta la hora y tres cuartos, una ducha y los aplausos es la rutina que nos hemos dado desde que empezó el confinamiento".

Ejercicio y risas. Sus seguidoras (casi todas son mujeres aunque reconoce que ha habido algún marido que se ha sumado, el suyo entre otros) están encantadas. "Las tardes se nos hacen más cortas", dice Nines Domínguez; a Vanesa Río le han ayudado a "evadirse de esta pesadilla" y Mari Cruz Gil asegura que gracias al ejercicio y a las risas por un momento se olvida de las situación. "No era solo conectar un vídeo... era sentirse acompañado, saber que a la vez un grupo disfrutábamos junto a ti... Divertido, alegre, pura vitamina para llevar todo esto, cada día con cosas nuevas, bailando y saltando, un auténtico regalo" son palabras de Virginia García del Castillo. Los mensajes de satisfacción se multiplican en su muro de Facebook.