10 días tarde

EFE
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El microbiólogo Emilio Bouza cree que desde que el virus apareció en Italia hasta que llegó a España se perdió "un tiempo precioso"

10 días tarde - Foto: Óscar J.Barroso Europa Press

Fueron un puñado de días, justo  una decena, que hubieran resultado claves para frenar el avance la pandemia en España. Y así lo defiende el fundador de la Sociedad Española de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, Emilio Bouza, que ayer explicaba que, desde que el virus apareció en Italia con evidencia de transmisión de persona a persona, España perdió un «tiempo precioso» no inferior a 10 días en reaccionar adecuadamente ante la amenaza.
Bouza, que es miembro del Consejo Científico Asesor de la Fundación Gadea Ciencia, compareció ante el Grupo de Trabajo Sanidad y Salud Pública de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, en la que abogó por crear un gran centro nacional coordinador de emergencias o reformar los existentes, y por integrar a las residencias de mayores en los servicios sanitarios.
«La situación en Italia debiera habernos advertido», incidió el microbiólogo, para quien uno de los errores de España es haber aceptado que la enfermedad solo afectaría a China y que sería similar a otras anteriores. Eso llevó a que la estrategia nacional se basara inicialmente en la experiencia del ébola de pocos casos, muy localizados y con posibilidad de ser tratados en un único centro. Por eso, explicó, en febrero se dio la orden de que todas las muestras se mandasen al Centro de Salud Carlos III, con lo que se asumió que el brote no se expandiría y se sobrevaloró la capacidad del sistema sanitario para confinarlo.
«Afortunadamente, la Comunidad de Madrid no creyó en esto», destacó el experto y, según relató, llamó a sus microbiólogos y entrenó a cuatro grandes hospitales en hacer test de PCR.
Eso permitió que a finales de febrero estuvieran listos para afrontar el «aluvión que se venía encima», resaltó Bouza, que aseguró que, en materia de microbiología en el Gregorio Marañón no se han sufrido «problemas basado en el ahorro».
Confesó, eso sí, que creyó erróneamente la información procedente de China sobre que la mortalidad era muy baja. «Luego,  compañeros italianos y residentes que trabajan allí nos llamaban a finales de febrero diciendo: ‘Esto es horrible, se mueren como chinches’».
A la tardanza en reaccionar,  sumó otros errores como la deficiencia en el aprovisionamiento de material, la «estrecha» formación de los especialistas en áreas de cuidados críticos y que los servicios de microbiología no funcionen permanentemente.