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Aquí no hay quien despache

L.M.
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Los comerciantes de la planta baja del Mercado Norte sufrieron ayer tres horas de corte eléctrico que les impidió trabajar. Iberdrola se negó a aplazarlo pese a las llamadas

Las básculas digitales dejaron de funcionar durante buena parte de la mañana. - Foto: Valdivielso

Lubinas que se pesan en la báscula del carnicero del piso superior, manzanas vendidas a la buena fe del cliente o calculadoras que salieron del cajón en el que llevaban años. Esa fue la tónica general de la mañana de ayer para los comerciantes de la planta baja del Mercado Norte.

¿La razón? Iberdrola decidió hace días que la mejor hora para cortar la luz de sus puestos era entre las 9 y las 12.30. La eléctrica hizo caso omiso a las reclamaciones que en la tarde del miércoles hicieron los vendedores ante el grave perjuicio que iba a suponerles. La multinacional se excusó en un aviso colocado días antes en los portales, pero sin contar con que los vendedores necesitan de la electricidad para sobrevivir. 

«Lo lógico hubiera sido buscar alguna solución para no hacernos perder la mañana», reclamaban varios concesionarios. Al carecer de corriente, las básculas digitales dejaron de funcionar, por lo que fue imposible pesar el género. Ello derivó en incontables paseos hacia el piso superior, que no vio interrumpido su suministro, para conocer con precisión el valor del producto gracias al compañerismo de los tenderos. Es el caso de las pescaderías, los empleados subieron y bajaron las escaleras en numerosas ocasiones cargados con lenguados, salmón o gallos. «A un cliente le he vendido un lomo de bacalao al ojo», reconocían.

Otro de los problemas fue la inutilidad de las cámaras frigoríficas, por lo que varios puestos decidieron subir parte del género a los congeladores de arriba. «Lo mínimo hubiera sido poner un generador», exigieron. 

Los pocos que siguieron vendiendo tuvieron que sacar las calculadoras, el cuaderno y el boli. Como en los viejos tiempos, pero en pleno 2021.