Zamarrón pide diálogo porque no son "un partido de odio"

ICAL
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Zamarrón (barba blanca), en la presentación de las candidaturas del PSOE de Burgos para el 28-A. - Foto: Patricia

El diputado electo del PSOE de Burgos recuerda que los socialistas siempre han defendido que "no habría una ruptura de los principios constitucionalistas"

El diputado electo del PSOE por la provincia de Burgos, Agustín Zamarrón, pidió hoy “prudencia” y que su formación se tome las cosas “con serenidad” y mantener un diálogo porque no son "un partido de odio ni de rencor” sino que cuentan con dos planteamientos: uno hacia dentro, que es “la lealtad”, y otro hacia fuera, que es “la solidaridad”. Zamarrón abogó por “escuchar y dialogar” y no “rechazar a ninguno de los elegidos”, aunque apostilló que esa postura no es sinónimo de que se pueda negociar “con todos”, ya que “los límites son claros” y pasan por “la sensatez y la Constitución”, aclaró.

En relación a la posible negociación los separatistas, Zamarrón estimó que esa amenaza “les ha dado mucha fuerza” porque “no son tan temidos” y “temerles les ha hecho cada vez más grandes”. El diputado electo del PSOE de Burgos recodó que los socialistas siempre han defendido que “no habría una ruptura de los principios constitucionalistas” y que “jamás se consentiría un plebiscito hecho de espaldas a la Constitución”, aunque lamentó que interesara “plantear que el Gobierno estaba haciendo negociaciones que tenían un pontón de que lo que no es constitucional, no es lícito”, afirmó.

Zamarrón reconoció que ganar las elecciones y ser el partido más votado “podría haber sido un triunfo fáctico, algo que da poder, que da significado, ganancia y representación frente a la sociedad”, pero aclaró que eso no es lo que le interesa obtener al PSOE, que quería ser “una alternativa viable y preponderante de gobierno”. La situación actual tanto en España como en Europa es “enormemente preocupante” y lo que se perseguía era que el PSOE tuviera un triunfo “suficiente y holgado”.

De cara a los comicios municipales y autonómicos del 26 de mayo, Zamarrón reconoció que “una cosa es el deseo y otra la sensatez”, y confió en que las mismas ideas que han triunfado “triunfen en lo municipal y autonómico”. En el ámbito más cercano, miró a la acción de Gobierno de Miranda de Ebro, que “ha servido fundamentalmente a los más débiles”, y estimo que en Castilla y león sería “importante” que los tres poderes estuvieran “correlacionados con una misma idea de servicio”, concluyó.