Langostinos para celebrar la vida

G.A.
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El venezolano Luis Comella, presidente de Pescafácil, regala marisco al personal sanitario del HUBU que le atendió durante su enfermedad

Luis Comella (c.) acudió ayer al HUBUa recoger su historial médico y, de paso, dejar 50 kilos de langostinos repartidos en 100 bandejas para el personal que le atendió durante la enfermedad. - Foto: Luis López Araico

Todo comenzó con una supuesta amigdalitis que no terminaba de curar y terminó siendo una infección del coronavirus que a punto estuvo de acabar con su vida. Pero incluso en los peores momentos, este venezolano ha experimentado en carne propia la profesionalidad y sobre todo el cariño que dispensa a sus enfermos la sanidad española, sean cuales sean sus orígenes. No hay kilos de langostinos suficientes para agradecer tanta atención, pero ayer, Luis Conella, quiso que todo el personal que le cuidó en el HUBU disfrutase de un poco de marisco de su empresa, Pescafácil, después del esfuerzo realizado. Su donación:50 kilos de langostinos repartidos en 100 bandejas.
Comella llegó a Burgos hace 3 años con su familia a raíz del acuerdo alcanzado por el grupo Lamar, el mayor criador de langostino vannamei en acuicultura de Venezuela, con la burgalesa Pescafácil. Asumió el cargo de presidente del consejo de administración de la compañía y en este tiempo ha descubierto la felicidad y la acogida que dispensa Burgos a los que buscan aquí su prosperidad.
Hasta que la COVID-19 vino a truncar su salud de hierro. Estuvo internado en la UCI, intentando, a ritmo de respirador, superar una gravísima inflamación pulmonar. Pero los problemas de ventilación continuaron y hubo que desarrollar un operativo especial de madrugada para trasladar al paciente en una ambulancia al Hospital Río Ortega de Valladolid, donde hay una maquinaria con una membrana de respiración extracorporea para los casos más extremos. «Me quedaban 24 horas de vida, si no dan ese paso, no lo cuento...», recuerdaun Luis Comella muy emocionado tras 24 días de hospitalización y 11 kilos menos de peso. 
«Hago público mi agradecimiento a todo el personal que me atendió. Se puede hacer el trabajo con cariño y profesionalidad pero ellos lo hicieron, además, con amor. Nunca dejaron de hablarme, de cogerme la mano, de darme ánimos... A mí y al resto de pacientes que estábamos solos en la UCI, sin la familia. No sé cómo agradecerlo, desde el médico hasta el último personal de limpieza...».
Comella recibió el alta el 15 de abril. De fuertes, los abrazos de su mujer y sus hijas a la salida del hospital casi le vuelven a dejar sin respiración... Hoy sigue recuperándose.