Esculturas y murales

B.A.
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Porrillo inaugura en su pueblo, Tubilla del Lago, la pieza 'La libertad del viento', con la que confía en iniciar una ruta de figuras para potenciar a la existente de pintura sobre paredes

A la izquierda, Porrillo con la escultura recién inaugurada en Tubilla del Lago.

Caminar por las calles de Tubilla del Lago supone detenerse a cada paso para disfrutar de los numerosos murales pintados sobre paredes de naves, casas o puertas. Además de aportar colorido y de embellecer los rincones de la localidad ribereña, estos trabajos también están atrayendo a personas que los recorren de la mano y bajo las explicaciones de voluntarios que los muestran. 

Cinco de estos murales están firmados por el artista José Luis Abajo, más conocido como Porrillo y natural de este municipio. Un incansable creador que ahora ha dado un paso más con la inauguración de su escultura ‘La libertad del viento’ en uno de los rincones verdes que tiene la localidad. Una obra realizada en madera, escayola y poliéster que «representa la libertad del movimiento del viento, de esos vientos que a menudo soplan en Castilla», reconoce el autor. 

Con la donación de esta obra a su pueblo, el artista ribereño, que ha expuesto en países como EEUU y Japón, busca aumentar el potencial de los murales y tratar de iniciar una ruta de esculturas que complete a las pinturas ya existentes. De momento, ‘La libertad del viento’ tiene muy próxima a otra obra de Porrillo, que aunque cumple las funciones de fuente, es también una auténtica obra de arte. «A ver si seguimos ahora esta tendencia y logramos instalar más esculturas, otras siete u ocho para que todo este proyecto tenga un potencial más lógico. Yo ya estoy mirando la manera de que participen otros artistas. No quiero que decaiga este camino que hemos iniciado, hay que tratar de que siempre haya alternativas diferentes», dice el artista, que reconoce que tiene en mente cuál podría ser uno de sus próximos proyectos, una escultura de hormigón. 

Mientras este proyecto de esculturas da sus primeros pasos, está previsto que este verano se aumenten el número de murales. “Mi compañera Leire ya tiene uno preparado para hacer, mi hermano David también, y yo tengo otro que prometí a una señora que lo haría. Ya van quedando menos paños sobre los que pintar, pero alguno más encontraremos”, comenta el artista, que no descarta que uno de los próximos puntos donde se puede seguir pintando sean las puertas de maderas de las bodegas.

Para Porrillo es muy importante la unión de los vecinos y su colaboración en proyectos por el bien y el futuro de los pueblos. «Todos tenemos que aportar nuestro granito de arena para que los pueblos de Castilla no decaigan. Es una pena que haya pueblos maravillosos que están desapareciendo porque sus vecinos no cooperan. Si no se colabora, el pueblo se va al traste», confesó el artista, que reconoce el valor del conjunto de personas que está detrás de la iniciativa de los murales. «Lo ideal es que todos cooperemos por igual. Somos un grupo, si nos desunimos todo se va al carajo. Así que unidos tenemos que seguir potenciando esta iniciativa. Yo tengo muchas ideas, todavía tengo energía y me gustaría hacer muchas cosas. Este proyecto es como el amor, hay que echarle leña continuamente para que no se apague». 

Para el ribereño, que ha desarrollado su vida artística en el País Vasco, Tubilla del Lago no tiene grandes monumentos, pero sí bonitos rincones que se pueden embellecer. «También tenemos buen vino y alegría, y eso es importante», reconoce el artista.


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