El grupo Sidenor compra Imar y asegura su continuidad

R.C.G.
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Mantendrá el ERE de extinción por lo que habrá algún despido, pero a medio plazo la idea es aumentar la plantilla

El grupo Sidenor compra Imar y asegura su continuidad

La venta de Industrias Imar permitirá salvar la planta. La nueva propietaria será Innometal 2019, sociedad vinculada al grupo vasco Sidenor, uno de los gigantes del sector metalúrgico, que ya ha comenzado a tramitar la documentación requerida para hacerse cargo de la planta ubicada en Bayas, aunque el traspaso tardará unos días en hacerse efectivo. La suya ha sido la oferta mejor valorada por el administrador concursal de las que se habían recibido y en la decisión se han tenido en cuenta los planes de futuro, además de la conservación del empleo.

A corto plazo se mantendrá el ERE de extinción como condición indispensable para formalizar el traspaso, por lo que habrá algunos despidos que afectarán sobre todo a la fábrica de Ortuella más que a la de Miranda. Sin embargo la nueva propietaria no solo tiene intención de mantener la actividad sino que a medio plazo su idea es incrementar la producción, lo que permitiría recuperar los puestos que se pierdan ahora e incluso contratar más personal para añadir un tercer turno en Bayas.

En Imar trabajan actualmente cerca de una treintena de personas, cantidad que se duplica en la factoría de Ortuella, también incluida en la compra. Antes del proceso concursal había diez trabajadores más pero los problemas financieros obligaron a dar de baja algunos contratos temporales que complementaban a los indefinidos cuando había picos de producción.

Los motivos que han llevado a Imar a un proceso concursal no radican en su falta de rentabilidad, ya que la planta mirandesa tiene carga de trabajo para mantenerse a flote, sino en que se ha visto arrastrada por la gestión del resto del grupo Nuetalia al que pertenecía. De hecho ni siquiera durante los meses que ha durado el concurso de acreedores se han parado las máquinas ya que muchos clientes han facilitado la materia prima necesaria para que se pudieran seguir sacando los pedidos.

 

NEGOCIACIÓN EXITOSA. Las cuentas y la reputación que tiene Industrias Imar dentro del sector han sido determinantes para que varios inversores mostraran interés en asumir su gestión. Entre ellos Alucoil, que hace unos meses formalizó la compra de la nave que dejó libre en su momento Gamesa para ampliar su actividad. Pero la mejor oferta ha sido la presentada por Sidenor a través de una sociedad constituida para esta finalidad.

La entrada en escena del gigante siderúrgico es una garantía de futuro ya que es una de las compañías más fuertes del sector, con más de medio siglo de trayectoria. Su sede está en Basauri pero cuenta con centros de trabajo repartidos por todo el País Vasco, Cantabria y Cataluña, lo que le otorga una capacidad de producción de acero superior al millón de toneladas al año, destinados principalmente a la fabricación de piezas de automoción, naval y minería. Además cuenta con delegaciones comerciales en Alemania, Francia, Italia y Reino Unido que le garantizan una fuerte presencia en el mercado europeo.

El proceso concursal de Imar representa un caso atípico ya que la planta no ha dejado de funcionar durante los meses que ha durado el mismo y además la venta se ha cerrado en un tiempo relativamente corto, ya que las negociaciones para encontrar un grupo inversor comenzaron en julio. Otras firmas de la ciudad tuvieron que cerrar definitivamente por no encontrar interesados y algunas como Montefibre, estuvo años parada hasta que apareció Praedium para reactivar la producción.