Las averías y fugas en la red de agua se duplican en un año

S.F.L.
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Aquona afirma que la mayoría de los daños en las tuberías de Briviesca se dan en las de polietileno antiguas, cuyos procesos de instalación fueron inadecuados

Reparación del colector de entrada a la EDAR de Briviesca - Foto: DB

Aquona, la empresa encargada de la gestión y distribución del agua en Briviesca, localizó y reparó 44 averías y fugas durante el año pasado, el doble que en 2018, que hubo 20. Según fuentes de la compañía, más de la mitad de estas reparaciones se efectuaron en «tuberías de polietileno y las posibles causas se explican por fallos de inadecuados procesos de instalación durante su montaje». En cualquier caso, se mantiene la tendencia evidente de ejercicios precedentes, puesto que las patologías más repetidas se producen por el estado obsoleto de la red de suministro.
En 2019 también han crecido las averías producidas en instalaciones interiores, sobre todo en los últimos meses, y ya alcanzan un 30% del total de registros. Por este hecho, Aquona considera que las redes que se encuentren más anticuadas y que hayan superado su vida útil, deberían renovarse.
La empresa lleva a cabo un plan de búsqueda de fugas para que el rendimiento hidráulico en la ciudad mejore. El rendimiento de control de gestión y análisis de consumos mínimos nocturnos sirve para que se determinen que actuaciones resultan más prioritarias mensualmente. Para ello, los técnicos exploran el total de la red de distribución con el objetivo de localizar y especificar las zonas donde se encuentran las posibles averías. Una vez detectadas, con ayuda de correladores de frecuencia y escuchas con geófono, actúan de la manera que se requiera cada caso.
Con estas actuaciones la empresa gestora del agua de la capital burebana también descubre -con relativa frecuencia- la existencia de conexiones a la red de agua que no se encuentran reguladas y que no se facturan. Aquona realiza al cabo del año varias intervenciones para intentan eliminar este tipo de fraude. Al mismo tiempo, planifica campañas para detectar suministros sin contador y conexiones irregulares.
MANANTIALES. El volumen de agua que proviene de los manantiales disminuyó el año pasado con respecto a 2018. La empresa achaca esta situación a la variabilidad estacional en las precipitaciones. En el caso del de Santa Olalla, el 6 de enero detectaron que no aportaba agua a los depósitos de distribución de Briviesca. A partir de entonces iniciaron una campaña de localización de fugas que dio como resultado final la identificación de dos averías en la red de transporte; una de ellas en la AP-1 que ya ha sido reparada.
Sin embargo, aunque el problema haya sido atajado, continúa la situación de desabastecimiento. A los trabajadores de la empresa les resulta complicado dar con ello, porque la mayor parte del trazado de la conducción discurre por tierras de labranza y, como consecuencia de su antigüedad, no existe un plano geolocalizado.