Un paseo por la provincia a través de fotos inéditas

I.P..
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335 fotografías de la colección particular de Carlos Sainz Varona ilustran el libro 'Imágenesinsólitas de la provincia de Burgos'. Los textos salen de la pluma de Miguel Moreno

Un paseo por la provincia a través de fotos inéditas - Foto: Patricia González

Nos ponemos en situación. Años 50 ó 60. Estación del ferrocarril de Los Balbases. Dos jóvenes que parecen gemelos despiden a la familia, maleta en manos. No es descabellado pensar que podrían ir a hacer el servicio militar o quizás también a estudiar a alguna gran ciudad. Uno de los hijos besa al padre, el otro hace lo propio con la madre mientras al lado están lo que seguro que son los otros tres hijos menores del matrimonio. La foto es un canto al amor familiar, pero también un retrato de una etapa de la historia de la provincia, cuando aún había trenes que coger, las mujeres se vestían hasta los pies y la boina no dejaba enfriar las ideas. La foto, adquirida en Argentina por 25 euros en 2018 en el buscador Delcampe, ilustra la portada de Imágenes insólitas de la provincia de Burgos, un libro en el que se funden las fotografías y fotopostales rescatadas de mil lugares por el coleccionista Carlos Sainz Varona y la pluma de Miguel Moreno Gallo, profesor colaborador de la UBU.
El libro, que ya está  en las librerías desde hace dias, donde se puede adquirir por 25 euros, se ha presentado esta mañana a los medios de comunicación -y mañana en sociedad, a las 20:00 horas en el Salón de Estrados de la Diputación-  Ha sido editado por la Diputación Provincial y constituye uno de esos tesoros que se disfrutan pasando páginas y paginas, posiblemente cada cual buscando las más cercanas a su lugar de origen, por si acaso alguien le resulta familiar o solo por ver cómo eran hace décadas los paisajes que forman parte de sus vidas y que nos hablan de historias de la gente.
El libro está plasmado de 335 imágenes prácticamente desconocidas, muchas de ellas originales  de la colección de Sainz Varona. Para dar un orden a la publicación, las fotos se han ido seleccionando por comarcas y así se ven, en el sentido de las agujas del reloj imágenes nunca vistas de Merindades, Bureba-Miranda, Demanda, Ribera del Duero, Arlanza, Pisuerga-Páramos y Alfoz. La colección de las imágenes podríamos fecharla en las 5 primeras décadas el siglo XX, por lo que son un documento de la sociedad rural de la provincia de aquellos años descrita a través de sus vecinos y sus formas de vestir, sus oficios o fiestas, y también del urbanismo y las infraestructuras. El libro se limita a fotos de la provincia, no hay ni una sola de la capital, y no será porque Carlos Sainz Varona no tenga, y cientos, sino porque ese será otro proyecto que abordarán seguramente en breve. 
La comarca Bureba-Miranda es la que más fotos aporta, con 100 de lugares como los Barrios de Bureba, Poza, Belorado, Briviesca, Santa Casilda, Pancorbo,Ameyugo, Bujedo, Miranda o La Puebla de Arganzón. Las Merindades tiene en el libro con 75 fotografías; 25, la Demanda; 50 Ribera del Duero; 32 Arlanza; 43, la zona de Pisuerga y Páramos y 10 el Alfoz de Burgos. Todo ese material conforma un documento que nos pone frente a una sociedad que ha cambiado en sus hábitos, pero también en sus paisajes, en sus calles, en sus edificios.
La mayoría de las fotografías son en blanco y negro o pintadas con toques de color, y las fotopostales, en sepia. Cada foto se acompaña de un texto al que ha dado forma Moreno Gallo. En unos casos se aportan datos de la foto muy completos porque aparecían escritos en el anverso o reverso; en otros no sucedía eso, pero indagando se han podido aproximar a su contexto. 
El tema de las fotopostales es muy curioso; hoy apenas se remiten, pero décadas pasadas era lo más frecuente cuando alguien viajaba. Comprar una postal y remitirla a los padres, novio o novia, amigos, hermanos... con un texto  nos ha dejado documentos de un valor sentimental y etnográfico interesante. Parece que desprenderse de esas postales es difícil, pero es bastante habitual, según explica Carlos Sainz, que se ha hecho con miles de ellas a través de ferias, anticuarios, otros coleccionistas o buscadores de internet (él trabaja con tres: Delcampe, Todocolección y Ebay) «porque mucha gente se ha encontrado con esa herencia y en vez de romperlas o tirarlas, las vende». Carlos recuerda que hasta 1906, solo se podía escribir el texto (a veces en horizontal y vertical) en el anverso, y la dirección en el reverso; a partir de esa fecha, todo el anverso es imagen y a la vuelta se deja un lado para el remitente y el otro para el destinatario. Su colección de fotopostales y fotos es impresionante, ha editado otros libros y las presta a profesores o historiadores para sus trabajos. 
En cuanto a las técnicas, buena parte de las fotos de la publicación  son procedentes de antiguos cristales de colecciones particulares, otras son testimonios únicos en papel, negativos originales  de empresas editoras y otro buen número de postales;éstas fueron de tirada múltiple, y solo serán reconocidas por algunos de los habitantes de los pueblos que reflejan. Como recuerdan los autores,  hay que tener en cuenta que las postales desaparecen hace 25 años, y su difusión estuvo limitada a los destinatarios, sin verse en ningún otro lugar. 


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