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Villanueva pagará el arreglo de la iglesia si no tiene apoyo

S.F.L.
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El templo requiere una reconstrucción de la cubierta urgente para frenar el deterioro del resto del edificio

Parte de la cubierta se derrumbó en febrero de 2020 y quedó casi toda la nave desprotegida. - Foto: DB

El presidente de la junta vecinal de Villanueva de los Montes, José Ignacio Herrán, «hará todo lo posible» para conservar la iglesia de San Román en pie -cerrada al culto por su precario estado desde hace más de 13 años- y asegura que en el caso de no recibir apoyo del Arzobispado y la Diputación, «el pueblo se encargará de la reforma». 

El edil presentó en su día un proyecto de obra que acompañaba a la solicitud para optar a las ayudas del conocido como ‘convenio de las goteras’ que únicamente incluía la reconstrucción de la cubierta, con una inversión que no superaba los 80.000 euros. A expensas de conocer si el templo será uno de los beneficiados de la subvención, Herrán declara a este periódico que «las arcas municipales pueden afrontar el gasto». 

A simple vista, los daños en la iglesia parecen mayores de los que realmente se enfrentan y el estado de ruina únicamente lo presenta la parte de la cubierta de madera que cayó en febrero de 2020. Por contra, la espadaña y la parte del ábside no se encuentran del todo mal. La entidad local ya ha destinado capital para retirar los escombros del interior de la iglesia y para la redacción del proyecto, pero lo que el presidente pretende es conseguir apoyos también de las administraciones públicas y lograr mantener en pie el inmueble, con la finalidad también de dar una buena imagen del pueblo, ya que ubica justo en la entrada. Parte de la edificación se encuentra prácticamente a la intemperie al no quedar protegido por un techo y por ello, el deterioro del interior se ha acelerado en el último año y medio. 

En un principio, la Diócesis descartó destinar fondos para la rehabilitación del tejado puesto que «no suele ser habitual emplear cuantías económicas en templos tan dañados y que se encuentran cerrados al culto», expuso en su día Juan Álvarez Quevedo, delegado de Patrimonio del Arzobispado. Sin embargo, el interés mostrado por parte del presidente de la junta vecinal por ejecutar una rehabilitación de los daños generó que la institución cambiara de opinión. «Todavía no se ha resuelto nada y no sabemos que iglesias recibirán ayuda económica. Si el Ayuntamiento pretende dedicar parte de su presupuesto en las obras nosotros podemos apoyar su idea», añade.

Herrán lucha por que se vuelva a oficiar misa en días señalados, aunque es consciente de su dificultad y explica que los últimos funerales se celebraron en Oña.