Roa, en la vanguardia arquitectónica

I.M.L.
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Roa, en la vanguardia arquitectónica

La villa raudense se cuela entre las ciudades españolas con mejor arquitectura gracias a la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero

A las puertas de compararse con las diez ciudades españolas con mejor arquitectura. Así se ha quedado Roa en una clasificación realizada por una docena de expertos en arquitectura, urbanismo y patrimonio en una publicación nacional sobre arte y diseño, la revista Icon Desing. Según este ramillete de entendidos, Roa está a la altura de Córdoba, Cádiz, Pontevedra, Logroño, La Albufera, Cáceres, León o Úbeda-Baeza. El motivo: la presencia de la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera de Duero en su casco urbano, cuya ampliación se inauguraba el 23 de marzo de 2011.
Los votos que han situado a la villa raudense muy cerca de Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Santiago de Compostela, que ocupan los primeros puestos de esta clasificación, han partido de Eva Albarrán y Christian Bourdais, propietarios de las galerías Solo en Madrid y París, esta última especializada en arquitectura, que justifican su elección argumentando que este trabajo es «un edificio con una estética muy local y muy contemporánea al mismo tiempo, que parece estar aquí desde hace siglos.» 
La ampliación de la sede del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero supuso una inversión de más de 6,9 millones de euros, de los cuales la Junta aportó 4,74 y el resto la propia institución. Con un diseño elegido en 2006 mediante un concurso convocado por el Colegio de Arquitectos de Burgos a petición del propio Consejo, el proyecto es obra de Fabrizio Barozzi y Alberto F. Veiga. Sobre una parcela de casi 6.400 metros, se ha construido un edificio con más de 3.000 metros útiles revestido en su totalidad con sillares de piedra del lugar. El elemento más significativo es la gran torre construida cerca de la antigua muralla medieval de la localidad. 
El proyecto buscaba ser la fusión del entorno urbano con el paisaje a sus pies, ya que se encuentra justo al límite del casco urbano, dando continuidad al entorno y establecer un diálogo con el horizonte, convirtiéndose en un monolito atemporal suspendido en la meseta. Esta idea y su posterior materialización lograba en 2007 el premio de arquitectura ‘Leaf Award’, en la categoría de jóvenes arquitectos, y en 2011 prestigioso galardón internacional ‘Barbara Cappochin’.