"La vida nos ha traído esto para aprender, pero no sé qué"

I.L.H.
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Con el inicio del rodaje de la quinta temporada de 'La casa de papel' en el aire (previsto para el 15 de mayo), Enrique Arce disfruta del éxito de la serie mientras espera «salir reforzado de este retiro» y ansía su visita anual a Llano de Bureba

Enrique Arce interpreta en ‘La casa de papel’ a Arturo Román, director de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y luego gurú de autoayuda.

El estado de alarma no le pilló en Los Ángeles por pura casualidad. Los planes de Enrique Arce le mantenían allí hasta el 19 de abril, pero un evento que tuvo en Málaga a primeros de marzo le hizo replantearse el regreso a Estados Unidos ante lo que se avecinaba: «Menos mal porque luego no hubiera podido venir a España y hubiese sido más difícil de llevar a nivel psicológico, sobre todo, por si pasase cualquier cosa con mis padres». En Valencia donde reside y pasa el confinamiento sus progenitores viven a 14 kilómetros, distancia que, aunque no permita la visita por las restricciones, al menos se puede recorrer si surge un contratiempo y eso le da oxígeno vital. «Lo llevo sorprendidamente bien, lo que no imaginaba por el ritmo frenético de mi vida. A nivel de coco estoy bien. Evidentemente los días se van acumulando y al final se te hace pesado por otros motivos, como tener a mis padres cerca pero no poder ir a verlos o la preocupación lógica que todos tenemos por la salud y la economía», sostiene. 

Como todo, el mundo del cine y la televisión se está viendo afectado por el coronavirus, aunque al actor le ha pillado sin proyectos pendientes. Salvo el rodaje de la quinta temporada de La casa de papel, serie de Netflix en la que interpreta a Arturito, cuyo inicio estaba previsto para el 15 de mayo. «Todavía no tenemos información sobre cuándo volvemos a rodar. Mi intuición me dice que igual podemos regresar en julio, pero no tengo ninguna certeza. Firmo ahora mismo si me dices que empezamos a rodar en verano», comenta a sabiendas de que los rodajes post coronavirus -o conviviendo con él- tampoco serán lo mismo.

En cuanto a la cuarta temporada, que está disponible en Netflix desde este mes, Enrique Arce no puede estar más satisfecho con su repercusión: «Los guionistas no han dejado de sorprenderme con mi personaje en cada temporada. Y creo que también al público. He tenido que reinventar a Arturito varias veces», resume al hablar de Arturo Román, rehén y director de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España que se convierte en un gurú de la autoayuda, pero sigue haciéndose odiar por los espectadores.

El confinamiento, al igual que ha pasado con la película El hoyo, ha hecho que la serie haya incrementado exponencialmente el número de espectadores, en este caso ya de por sí elevados:«Creo que en estos momentos es la serie más vista de la historia, superando a Juego de tronos», avanza.

Y futuro tiene. No solo porque esté pendiente el rodaje de la quinta temporada, sino por que hay quien habla de una sexta o de una secuela:«Nosotros no sabemos nada, de verdad te lo digo. Sabíamos que había una quinta, aunque no lo pudimos revelar hasta que se estrenó la cuarta, pero ya no sabemos más», puntualiza.

Al margen de La casa de papel y del estreno a finales del año pasado de la película sobre Terminator en la que participaba, el otoño viene cargado para el actor valenciano.Por un lado está la serie Inés de alma mía, basada en la novela de Isabel Allende que narra la historia de la primera española que llegó a Chile: «Ese rodaje sí que fue tremendo -rememora-. Nos pilló la revuelta civil de Santiago de Chile y vivimos represión policial, manguerazos, gas pimienta... Con aquello ya hice callo». Además está la película que rodó con Woody Allen en San Sebastián, que también llegará a las pantallas tras el verano.

Un punto de inflexión. Por otro lado, de su primera novela, La grandeza de las cosas sin nombre, se prepara una película que de momento ya tiene el primer borrador de un guion de 140 páginas. Lo que narra en ese libro de ficción tiene que ver con un episodio que le hizo replantearse todo después de que su vida diera un vuelco hace seis años, cuando tras tocar fondo a varios niveles encontró el modo de reinventarse. Desde entonces el actor vinculado a Llano de Bureba, donde acude cada año para las fiestas, se toma las cosas de otro modo. 

Salvo por las muertes y las despedidas en soledad que está dejando esta crisis, Arce cree que el coronavirus nos hará salir «reforzados»: «Creo que está sirviendo para que cada uno analicemos nuestra vida y que todo se pare un poco. Yo estoy aprovechando para leer libros de crecimiento personal y espiritual, hacer meditación y plantearme pensamientos positivos para no agobiarme. La vida nos ha puesto esto aquí para que aprendamos la lección, aunque no sé aún cuál es. Yel que sepa aprovechar estos días creo que puede salir reforzado. Es un retiro espiritual en toda regla, de esos que normalmente suelen costar un pastizal, y el que lo aproveche se habrá ahorrado ese dinero y, si sus circunstancias económicas y personales se lo permiten, es incluso un momento para dar gracias».

Lo que todavía no sabe es si podrá acceder al ‘retiro’ rural de cada año, cuando acompaña a su padre Vicente al pueblo de su progenitor: «Tengo ganas de volver, aunque sea esos dos o tres días del segundo fin de semana de septiembre que coinciden con las fiestas. No sé cómo estarán las cosas este año, pero espero que podamos acercarnos», concluye.