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Escasez de fertilizantes: poca broma

M.H. (SPC)
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De ellos depende la obtención de alimentos en todo el mundo y se han encarecido tremendamente en el último año, aparte de haberse reducido la producción por la escalada de precios del gas y la electricidad

Escasez de fertilizantes: poca broma

Después de que el azote económico causado por la pandemia llegara a su punto álgido hace ya unos meses (o eso parece), y cuando parecía que la actividad en las empresas estaba retomando su cadencia anterior, ha llegado una nueva alarma. Incremento de precios y desabastecimiento son dos conceptos que asoman todos los días entre las noticias desde hace varias semanas y que parece que nos van a acompañar durante cierto tiempo, una zancadilla más para esa tan ansiada recuperación. El encarecimiento de la energía y la escasez de ciertas materias primas están trastocando el ritmo económico internacional y la actividad agraria, obviamente, no se libra.

El gas, y en consecuencia la electricidad, están aumentado su precio a una velocidad alarmante, lo mismo que ocurre con los combustibles. Agricultores y ganaderos hacen un enorme gasto de estos recursos. La maquinaria funciona con gasóleo y las naves ganaderas, el regadío y otras infraestructuras son completamente dependientes de la red eléctrica, por lo que esta situación está suponiendo un aumento de los costes de producción muy sensible. Pero hay un insumo que ha experimentado un alza en su valor por encima de todos los demás: los fertilizantes. Y no es una cuestión sin importancia.

De los fertilizantes depende la producción mundial de alimentos. Tanto los cultivos para consumo humano como los industriales o los dedicados a la producción de piensos para ganadería necesitan diversos aportes de nutrientes y minerales para poder mantener el nivel de producción actual y ser capaces de abastecer al mundo de comida. A pesar de que en los informativos se habla de las paradas en acerías o fábricas de automoción, una carestía importante de fertilizantes podría tener consecuencias mucho más nefastas e inmediatas para las personas. Y ya se está empezando a notar una cierta escasez.

Escasez de fertilizantes: poca bromaEscasez de fertilizantes: poca bromaDonaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, cuenta que en el sector hay una «incertidumbre máxima» respecto a este asunto. Explica que «los productos no llegan como deberían» y admite «preocupación y alarma por la subida generalizada de precios y la escasez». Habla de «producciones ridículas» si se tuviera que cultivar sin fertilizantes, incluso de un 75% menos, dependiendo del tipo de terreno, el cultivo y la rotación que haya habido en años anteriores. Según expone, el cereal de secano y regadíos como la remolacha, el girasol (en su caso) o el maíz serían de los más afectados, mientras que los cultivos permanentes, como la vid, el almendro o el olivo, serían capaces de aguantar mejor una campaña completa sin la aplicación de fertilizantes.

Hay que tener en cuenta que, según ASAJA Castilla y León, «para una explotación de secano media, de 200 hectáreas (sembradas unas 150), respecto al año pasado estaríamos hablando de alrededor de 4.500 euros a mayores de coste en abono». UPA añade que «los fertilizantes minerales representan para los productores de cultivos herbáceos hasta el 45 % de los costes de insumos, y son imprescindibles, por lo que el agricultor no tiene otra posibilidad que acatar en mayor o menor medida lo que la industria impone», a pesar de que desde la organización sostienen que esa industria es perfectamente consciente de lo inasumible de los precios.

Según los datos recabados por COAG hace un mes, el precio de algunos abonos, por ejemplo, el del fosfato diamónico, se habían incrementado casi un 100% este año con respecto al anterior y el ascenso ha continuado desde finales de septiembre. En otros casos como el del cloruro potásico o el del complejo 15-15-15, los precios habían aumentado un 85% en el primer caso, y casi un 70% en el segundo. Hablando de los abonos nitrogenados, que se utilizan en cobertera, la subida superaba el 60%.

Escasez de fertilizantes: poca bromaEscasez de fertilizantes: poca bromaUPA en Castilla y León lamentaba hace unos días que la rentabilidad de la cosecha de cereal en esta última campaña, buena en precio y cantidad, se la esté «comiendo» en una gran parte el abusivo precio de los fertilizantes, que se ha incrementado respecto al año pasado de media en al menos el 50%, dice la organización. Hasta el punto de que calculan que las subidas en el importe de todos los costes (incluidos gasóleo, electricidad, otros fitosanitarios...) se está llevando al menos los primeros 2.000 kilos de producción por hectárea de cereal que se cosecharon este verano.

Desde La Unión Extremadura apuntaban hace unos días que los costes en fertilizantes nitrogenados ha aumentado en un año hasta un 190%. Según la organización, en noviembre del año 2020 la urea cotizaba a 343 euros por tonelada; en cambio, esta misma tonelada de este mismo fertilizante nitrogenado se cotizaba a primeros de octubre a 652 euros por cada mil kilos, una subida del 190% en solo una campaña.

Como consecuencia de todo esto, «los agricultores reducirán sus aportaciones de fertilizante en sementera (el que se aplica a la tierra en tiempo de siembra, es decir, ahora) e intentarán reconducir la situación en el abonado de cobertera (con el cereal ya nacido, dentro de semanas o meses, según la latitud) esperando que los precios hayan vuelto a unos costes asumibles», vaticina Juan Ramón Alonso, presidente de ASAJA Valladolid.

 

Causas y consecuencias.

Parece ser que el origen del aumento en los precios de los fertilizantes está en la subida del gas, que ha arrastrado consigo a la electricidad. Estos dos recursos energéticos son básicos para la industria y una parte muy importante de sus costes de producción. En consecuencia, y con toda lógica, si a una fábrica le cuesta más fabricar el fertilizante, lo vende más caro. Curiosamente, este fenómeno de acción-reacción no se aplica tan fácilmente a los productores agroalimentarios, aunque eso es otra cuestión.

Escasez de fertilizantes: poca bromaEscasez de fertilizantes: poca bromaEl caso es que una subida en los costes repercute en su precio de venta. Sin embargo, hay quien piensa que existe un intento por parte de la industria de sacar partido a esta situación, por demás complicada. Europa y Estado Unidos han bloqueado a la empresa Belaruskali OAO, principal firma estatal de Bielorrusia e importante productor de potasa, por la detención del periodista Roman Protesevich en un vuelo de Ryanair; la estadounidense CF Industries, propietaria del mayor complejo de nitrógeno del mundo, cerró hace aproximadamente un mes dos plantas dos plantas en Reino Unido aduciendo el elevado precio del gas natural; casi al mismo tiempo, la noruega Yara, especializada en producción de amoniaco, y con un volumen de facturación de más de 11.000 millones de dólares, anunciaba que recortará un 40% su capacidad de producción en Europa «por los precios récord del gas natural», según se podía leer en elEconomista.es hace escasas fechas; y en la provincia china de Yunnan el Gobierno del país ha recortado la producción de fertilizantes para frenar el consumo de energía.

En este contexto, ASAJA Valladolid denunciaba que aprovechando la coyuntura internacional de la subida de las materias primas, las empresas están trasladando un margen «mayor y abusivo». «No se entienden subidas que oscilan entre el 60 y el 75%, por muchos factores que nos quieran vender achacables a este aumento, que está fuera de lo común y es injustificado». «Alguien quiere hacer el agosto», protestan desde la organización.

La consecuencia de esta situación es que los agricultores, al menos muchos de ellos, tendrán que escatimar en fertilizantes, lo cual se notará en el rendimiento. Desde ASAJA Valladolid creen que si este «exagerado aumento» persistiera también a principios de año, muchas parcelas no se abonarán de manera correcta, lo que llevará a una disminución de la producción y un aumento de los precios de los productos en los lineales de los supermercados, ya que habrá menos productos disponibles.

UPA, por su parte, recomienda a los agricultores que, en base a los análisis de sus terrenos, controlen más que nunca la aplicación de los fertilizantes y ésta sea lo más ajustada posible a cada necesidad para que así los cultivos tengan los necesarios nutrientes en las primeras fases de su desarrollo, desde la siembra, para germinar correctamente y para obtener plantas fuertes y vigorosas que resistan al frío y a las duras condiciones del invierno. Asimismo, esta organización hace un llamamiento a las administraciones para que apliquen determinados beneficios fiscales por el uso de estos abonos que son imprescindibles en la actividad profesional agraria, y por lo tanto en última instancia para la alimentación de la sociedad. Además, solicitan a las multinacionales de este sector «que hagan un esfuerzo y reduzcan sus márgenes de beneficios, que son sustanciosos, para que el productor pueda asumir sus elevados costes».

COAG también insiste en que esta subida de precios en los abonos puede descabalar la producción agraria y que las tiendas de alimentación comenzarán a reflejar este incremento de los insumos agrarios en breve «con la nitidez de un espejo». De hecho, añaden desde la organización agraria, las mediciones de la ONU indican que los alimentos ya están a punto de alcanzar el precio más alto de la década y que la crisis de los fertilizantes los va a disparar. Sostienen que lo realmente pernicioso está aún por llegar.

 

Nutrición sostenible de los suelos.

El Ministerio de Agricultura tiene sobre la mesa un proyecto de Real Decreto por el que se establecen normas para la nutrición sostenible en los suelos agrarios. Esta nueva norma planteará mayores exigencias a los agricultores para intentar reducir la contaminación que puede llegar a las aguas superficiales y los acuíferos, pero tratando de no mermar la producción o incluso aumentarla. Donaciano Dujo, de ASAJA Castilla y León, no critica que haya una norma que regule este asunto, pero cree que debería dejar libertad a las comunidades autónomas para poder posteriormente desarrollarla atendiendo a las peculiaridades de su territorio. No se opone a que limiten estas sustancias, pero sí a que les obliguen a aplicar menos de lo necesario, perdiendo así producción. El fertilizante es el insumo más caro para un agricultor y a ninguno le gusta tirar el dinero a la tierra. Dujo aboga por que la administración y la industria dediquen más recursos a analizar e investigar para dar con productos que proporcionen una absorción óptima por la raíz de la planta, de manera que no quede ningún residuo después en la tierra. Eso sería seguramente más efectivo que las prohibiciones.