El poder de una cerveza y de una 'story' en Instagram

A.C.
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La joven periodista villarcayesa, Noemí Martínez, logró recaudar 3.300 euros desde Kenia en apenas una semana con un mensaje en la red social que desató una ola de solidaridad entre sus seguidores

Noemí Martínez con algunos de los 600 alumnos del colegio de Kikuyu donde ha colaborado. - Foto: DB

"Esta cerveza cuesta lo mismo que un mes de comedor de los niños de mi cole". Con esta sencilla reflexión que colgó en sus historias de Instagram el pasado día 6, la joven villarcayesa Noemí Martínez Martínez despertó una ola de solidaridad exprés que nunca hubiera imaginado y que, en algunos momentos, la ha llegado a desbordar. Solo pretendía que sus seguidores "vieran lo afortunados que somos", confiesa. Recibió un primer mensaje de Rodrigo, antiguo compañero del colegio Saldaña de Burgos, quien se interesó por colaborar con el Kanjeru Primary School, en el que estaba realizando tareas de voluntariado. Después llegó otro y otro y otro y así hasta reunir 3.300 euros en poco más de una semana, en que decidió cerrar la recaudación de fondos. 

Era la primera vez que Noemí, de 29 años, realizaba tareas de voluntariado. Apenas ha permanecido dos semanas en Kenia aprovechando sus vacaciones. Ayer regresó a España y había aterrizado el día 1, pero han sido días intensos, llenos de experiencias y de satisfacción, al ver como su comentario ha servido para poder comprar 30 uniformes nuevos a los alumnos del colegio, un ordenador portátil, una impresora, altavoces, un proyector con pantalla, diccionarios e incluso utensilios y semillas para un nuevo huerto, donde sembrarán productos para el comedor escolar, así como nuevo mobiliario para la cocina. Las compras las ha realizado ella misma en Nairobi tras consultar al centro qué material necesitaba.

Su mensaje caló entre sus 686 seguidores. En Kenia, el comedor escolar cuesta 6 euros al mes. Algunos padres no pueden pagarlo y sus hijos vuelven del colegio a las cuatro de la tarde sin comer. El menú diario es siempre el mismo, arroz con frijoles. La cerveza que estaba consumiendo Noemí delante de su móvil costaba 4 euros. Muchos amigos de Villarcayo, Medina de Pomar, Soncillo, Bilbao, Madrid o Ibiza donde trabaja desde hace algo más de dos años en El Periódico de Ibiza, han puesto su grano de arena. Pero las aportaciones viajaron incluso desde Australia o Francia. El aluvión fue tal que los gestores de Instagram llegaron a pensar que estaba infringiendo las normas de la red social haciendo negocios y la obligaron a cambiar diez veces de contraseña. Su Instagram "se ha vuelto loco" estos días pasados, pero ha merecido la pena.

Víctor, compañero de viaje de Noemí, en el orfanato.Víctor, compañero de viaje de Noemí, en el orfanato. - Foto: DB

Viajó a Kenia de la mano de la ONG Volunteering Solutions, que la puso en contacto con el orfanato Makimei Children’s, ubicado en Kikuyu, una población de 233.000 que forma parte del área metropolitana de Nairobi. Allí colaboraba por las tardes con niños que no tienen nada. Ha visto a cinco bebes compartir una cuna, a quince niños en la misma habitación o casos muy duros de asimilar, como el de Alex, un pequeño de cuatro años, al que su madre tiró cuando era un bebé y que sufre graves problemas de movilidad y desarrollo, al estar postrado en una cama. A Kenia, Noemí viajó con tres amigos más. Uno de ellos, Víctor ha sido durante estos quince días quien más se ha volcado con Alex y solo tratando de estimularle le ha arrancado sonrisas y palmas, todo un logro en este niño que Noemi  cree que podría tener una calidad de vida mucho mejor con medios  de los países desarrollados.

Abrazos. En el orfanato ha cambiado pañales, ayudado a hacer la comida o sencillamente ha abrazado y acompañado a unos niños que pasan mucho tiempo solos y que, en muchos casos, son tan solo bebes de unas semanas, como explica. Por las mañanas, en el colegio, con 600 alumnos, ha hecho las veces de ayudante apoyando a una profesora y una asistente  responsables de un aula de 78 escolares que para su sorpresa "ni se mueven ni se pelean". "Yo era un bicho de pequeña a su lado", afirma.

En Kenia ha comprobado lo felices y sonrientes que son los niños sin nada, aún vestidos con harapos. "No lloran, no se enfadan, no se pelean, no se pegan... no había visto esto en mi vida", relata a DB aún desde Kenia. Si algo le ha sorprendido también es la admiración que despertaba: "Te dicen todo el rato que guapa y que inteligente eres". En la calle, en Nairobi también se ha sentido segura y bien recibida. "Siempre te sonríen e incluso me saludaban en castellanos", relata.

Un panel exhibirá los nombres de todos los donantes.Un panel exhibirá los nombres de todos los donantes. - Foto: DB

Martínez, que en su recorrido profesional ha pasado por las sedes de COPE en Madrid, Bilbao y Merindades, así como por Radio Espinosa-Merindades, se lleva muy buen sabor de boca y está "segurísima" de que volverá a hacer voluntariado "en África o en otro país". Se despide agradeciendo la solidaridad recibida de sus amigos y seguidores, así como de la Unión Deportiva Ibiza que va a enviar equipaciones deportivas al centro keniata.

 

La foto de Instagram con su cerveza.
La foto de Instagram con su cerveza.