Los manifestantes bloquean varias carreteras en Líbano

Europa Press
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Las protestas arrancaron a principios de octubre en medio del deterioro de la crisis y después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas

Manifestantes bloquean varias carreteras en Líbano - Foto: WAEL HAMZEH

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Los manifestantes bloquean varias carreteras en Líbano

Grupos de manifestantes han bloqueado este lunes varias carreteras en la capital de Líbano, Beirut, y otras ciudades del país, en el marco de las movilizaciones contra el Gobierno que se suceden desde hace varias semanas. Las protestas, que aumentaron en intensidad el 17 de octubre a raíz del anuncio del Ejecutivo sobre un impuesto a las llamadas de WhatsApp --que fue retirado--, han provocado la dimisión del primer ministro, Saad Hariri. 
Según las informaciones recogidas por la agencia estatal libanesa de noticias, NNA, las fuerzas de seguridad y el Ejército han logrado reabrir varias de estas carreteras, incluidas varias en las ciudades de Sidón y Mina. 
Sin embargo, entre las rutas que continúan bloqueadas figuran las de Yal el Dib, en ambas direcciones, Murr, Qleiat Bikfaya, Trípoli, Balamand, Checa y las zonas occidentales del valle de la Bekaa.  "El eslogan es 'esta revolución no sabe lo que es dormir, formen hoy el Gobierno", ha dicho Hashem Adnan, uno de los que participan en el bloqueo de uno de los puentes en Beirut. 
Los manifestantes, que han mantenido sus protestas a pesar de la decisión de Hariri de presentar su dimisión durante la jornada del martes, han exigido un gobierno tecnócrata que haga frente a la crisis económica y el estancamiento político.  El presidente de Líbano, Michel Aoun, afirmó el 31 de octubre que los integrantes del próximo Ejecutivo "deben ser elegidos según sus cualificaciones y su experiencia, no por su lealtad política". 
"Líbano necesita urgentemente un Gobierno armonioso que pueda ser productivo sin conflictos políticos", dijo, antes de defender que "avanzar del actual sistema sectario a un Estado civil rescataría a Líbano de los problemas del sectarismo".  Asimismo, alertó de que "explotar las protestas para enfrentar a los ciudadanos entre sí es el hecho más peligroso que puede amenazar la unidad y la paz civil en el país". 
Las protestas arrancaron a principios de octubre en medio del deterioro de la crisis y después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas. El descontento se arrastraba ya desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit. 
Líbano hace frente a una gran deuda pública y problemas financieros debido a la ralentización del flujo de capitales necesario para financiar al Gobierno, lastrado además por el escaso crecimiento y una elevada tasa de desempleo, cercana al 30 por ciento.