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«Somos nuestra propia amenaza como especie»

I.L.H.
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ENTREVISTA | Natural de Madrid, de 1952, José María Bermúdez de Castro es doctor en Biología por la Universidad Complutense, paleantropólogo, profesor de investigación en el CSIC y codirector del Equipo de Investigación de Atapuerca

«Somos nuestra propia amenaza como especie» - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El 17 de marzo de 2020, en pleno confinamiento, empezó a escribir el libro que mañana sale a la venta. José María Bermúdez de Castro acaba de publicar un nuevo ensayo en el que repasa lo que se conoce sobre la evolución humana y reflexiona en torno a nuestro futuro como especie. Dioses y mendigos (Crítica) se va a presentar el 6 de abril en el Museo de la Evolución Humana junto a Eudald Carbonell, codirector como él del Equipo de Investigación de Atapuerca. En ese acto, como ha hecho Bermúdez de Castro para concebir la parte final del libro, ambos pondrán sobre la mesa sus coincidencias y discrepancias porque de lo que se trata es de pensar hacia dónde ir como especie y qué posibilidades tenemos de supervivencia en un planeta que estamos agotando y en el que somos muchos.

¿Tenemos futuro como especie?
No soy ni optimista ni pesimista, pero hay que tener claras algunas cuestiones. La primera es que todas las especies se extinguen. Nosotros somos una especie un tanto especial porque tenemos cultura y la utilizamos para vivir más años y mejorar la calidad de nuestra existencia. Sin embargo la tecnología la estamos usando de manera contradictoria porque podemos viajar a Marte pero nos estamos cargando la Tierra. Y no nos hemos dado cuenta hasta hace, como quien dice, cuatro días.

¿Estamos a tiempo de revertir la situación?
No lo sé. Por ejemplo, la corriente del Golfo, que es la calienta las costas de Europa, está disminuyendo su velocidad. Todo esto puede tener unas consecuencias brutales como que la península Ibérica pase a ser parte del desierto del Sáhara.

¿Nuestra especie se extinguirá o se extinguirá el planeta porque no habrá ningún tipo de vida en él?
La vida de la Tierra está estimada en la vida del Sol. Llegará un momento, es verdad, que la vida en el planeta será imposible. Pero es un proceso de miles de millones de años. 

Vale, pero nuestra especie se puede extinguir por nuestro quehacer o porque se vaya ‘muriendo’ el planeta. ¿Qué es más peligroso?
Las dos cosas. Si fuéramos capaces de dar lugar a otra especie, esa transhumanidad que algunos proponen de un Homo sapiens digamos tecnológico, seguiríamos adelante. Es una posibilidad. Ahora bien, el problema real es qué va a pasar en los próximos decenios. ¿Estamos preparados? No. No lo estamos y la pandemia es prueba de ellos. Somos muy frágiles, aunque la ciencia ha avanzado lo suficiente como para que la vacuna haya estado lista en un año. 

¿Usted apuesta por esa nueve especie transhumana?
No lo sé. Es un idealismo del que se habla desde el siglo XIX. Ya estamos de alguna manera modificados, como con las válvulas en el corazón. 

¿Qué es lo que determinará la transición?, ¿cuándo dejaríamos de ser humanos para ser transhumanos?
Ahora tenemos objetos artificiales y tecnológicos que nos ayudan a vivir. Sería ir un paso más allá. Por ejemplo, conexiones con máquinas o entre los propios humanos. Una serie de cosas que ya se están ensayando y que quizá sean factibles en 2100, si pasamos esa barrera. Ahora bien, estamos en peligro de extinción porque hacemos barbaridades.

Ha dicho que somos muy frágiles. ¿Más que otras especies anteriores?
Bueno, ahora somos una amenaza nosotros mismos. Antes, en el Pleistoceno, los grupos estaban dispersos. Con la globalización se mueven los bienes y servicios y con la mundialización, las personas.

¿Cuál es o dónde está la solución para no desaparecer?
Es importante que los que tienen el poder sean conscientes de lo que nos estamos jugando. Hay que dejar trabajar también a los científicos para darle una vuelta inmediata a la situación ambiental y en 2030 debería notarse. Eso trae como consecuencia un cambio de vida radical, como lo ha habido en otras épocas.

¿Necesitamos una revolución?
Exactamente. Una revolución de todo tipo: industrial, de forma de pensar, educativa... El reciclaje, por ejemplo, es una prioridad. Conlleva sacrificios, pero es necesario. 

¿Es un peligro ser tantos?, ¿sería ser menos uno de esos sacrificios?
Deberíamos ser menos, pero no podemos dejar de investigar sobre nuestro modo de mejorar. Está en la naturaleza de la ciencia investigar para que vivamos más. Coincido con Carbonell en que hay que pasar un cuello de botella hacia el año 2050 y a partir de ahí podremos volver a expandirnos, asumidos los cambios y la revolución. 

Si no se puede poner cotos, habrá que pensar cómo vivir siendo más...
Pero no sé cuál es la receta. Es muy difícil salir del círculo vicioso. La solución que veo es que se junten todas las cabezas pensantes para buscar una salida, incluido el transhumanismo.La solución está en nosotros. Ahora somos conscientes; las otras especies no lo eran. La selección natural no nos va a solucionar nada.