1 de cada 4 consultorios rurales tiene menos de 15 pacientes

G.G.U.
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Ocurre en 158 de los 596 espacios sanitarios de los pueblos, lo cual supone el 26,5%. En buena parte sigue habiendo visita del médico uno o dos días al mes, pero cada vez hay más con cita previa

1 de cada 4 consultorios rurales tiene menos de 15 pacientes - Foto: Patricia González

El 26,5% de los 596 consultorios locales que se atienden en la provincia tiene adscritas quince o menos tarjetas sanitarias, lo cual quiere decir que en uno de cada cuatro de estos espacios hay una quincena de pacientes. Al menos, esa era la situación el pasado febrero, pero dado lo irreversible de la despoblación del territorio, la Gerencia de Atención Primaria está actualizando ahora esta base de datos. Es un paso imprescindible para abordar la siempre pospuesta reorganización de la asistencia ambulatoria; un tema del que se habla de continuo, pero en el que todavía nadie se ha atrevido a entrar de lleno, a pesar de la también creciente escasez de profesionales.
La Atención Primaria no se ha tocado desde los años ochenta, con lo cual se ha arrastrado el modelo de aquellos años a una época en la que ni el territorio ni las plantillas profesionales ni la sociedad son las mismas.
Algo que prueba que muchos de estos consultorios sigan teniendo asignadas visitas periódicas de médicos y enfermeros una, dos o más veces al mes, sin saber si va a haber pacientes en la sala de espera o no. Es el caso -por poner dos de los muchos ejemplos posibles- de Quintanilla de Urrilla, que pertenece al centro de salud de Salas y tiene un cupo de cuatro pacientes, o de La Molina de Ubierna, que cuelga del centro de salud Burgos Rural Norte y tiene fijadas dos visitas (primer y tercer martes del mes) para sus ocho tarjetas. En otros casos, cada vez más, ya solo se acude «a demanda», pero todavía son pocos en los que la actividad se rige mediante cita previa, como ocurre en todos los centros de salud urbanos. Y a pesar de que hace meses que se planteó la necesidad de generalizar este sistema en el entorno rural de Burgos, la concatenación de procesos electorales ha dejado en suspenso toda iniciativa.
transporte especial. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la puesta en marcha de un transporte «personalizado» en la zona básica de salud de Lerma, que se anunció en febrero y, según reconocieron fuentes de la Consejería de Sanidad esta semana, sigue «en fase de estudio» cinco meses después de que el exresponsable en la materia, Antonio María Sáez Aguado, se comprometiera por escrito a «ensayarlo» cuanto antes.
El objetivo era garantizar que, en caso de que el médico de cabecera no pueda desplazarse a uno o varios consultorios por la razón que fuera, Sanidad promovería la contratación de un transporte personalizado e independiente de las rutas escolares para llevar a los pacientes a la consulta en la que esté el especialista. Se escogió Lerma para la fase de pruebas porque de su centro de salud dependen 48 consultorios (nueve con quince tarjetas o menos), pero no ha habido más avances al respecto que unas recientes declaraciones de la actual consejera, Verónica Casado, en las que hacía alusión a este proyecto al hablar sobre la reorganización de la asistencia rural.
La parálisis que sucede a todo proceso electoral con cambio de gobierno significa que, en una provincia en la que la Gerencia de Atención Primaria estima que necesitarían una veintena más de especialistas (médicos de familia y pediatras) para atender con holgura a la población, hay un porcentaje nada desdeñable de profesionales que siguen pasando buena parte de la jornada en el coche, desplazándose de un sitio a otro para atender los consultorios en los horarios previstos.