"Lucho por hacer la tortilla de patata más rica del mundo"

María Albilla (SPC)
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Ana Iglesias, ganadora de 'Masterchef 8' - Foto: Moeh Atitar

No para de sonreír. Es dinámica, divertida, humilde y, sobre todo, derrocha ilusión por cada poro. Ganar Masterchef 8 ha abierto a Ana Iglesias la puerta del mundo de la cocina y no está dispuesta a dejar pasar este tren. Antes de adentrarse en los fogones más famosos de la televisión, se dedicaba al diseño de joyas, un bagaje que le sirvió de gran ayuda en el programa tanto por su sentido estético como por el cuidado de los emplatados.
A sus 24 años, esta joven, que estudió Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE), emprendedora y entusiasta no se pone límites. Y es que tiene todos los ingredientes para poder cumplir sus sueños.


Ganadora de Masterchef 8... ¿Cómo ha sido este mes desde que salió de las cocinas del programa?
Pues están siendo semanas de no parar, de muchísimas emociones y gente que desea celebrar mi éxito. Están siendo días muy felices, pero un jaleo. Alboroto total.


De usted han destacado la humildad a lo largo del programa, pero, en serio, ¿no es necesario un pellizco de estrategia para ganar?
La humildad es necesaria en la vida en general y en el programa en particular porque, o reconoces tus errores y los aprovechas para aprender o vas mal encaminado. La estrategia no es que sea necesaria, pero tienes que tener muy claro tu objetivo. Yo tenía claro que el mío era ganar, pero también llevarme una buena experiencia. La verdad es que nunca he tenido una estrategia en mi vida. Siempre he ido haciendo las cosas como me ha parecido que eran correctas en ese momento.


¿Esa sonrisa se borra alguna vez?
¡Es que no se hacerlo de otra manera! Es mi pose habitual y, bueno, creo que se agradece también.


¿Qué se cuece detrás de los fogones del programa? Pero qué se cuece, de verdad...
Es muy movido todo, hay mucha tensión. Nunca pensé que se podrían pasar tantos nervios. La verdad es que impacta mucho, aunque la gente del equipo ayuda mucho.


¿Qué es lo más duro?
El trabajo que se hace es duro, sobre todo el que se hace en equipo. Cuando estás con gente distinta cuesta mucho, pero con ganas y actitud todo sale. Hay mucho estrés y muchas horas de grabación. Es inevitable estar decaído a veces, pero yo siempre he tenido algún buen amigo ahí para animar.


Esta ha sido la edición del confinamiento. ¿Cómo ha sido esa convivencia extrema?
Pues me gustó pasarlo en la casa con los aspirantes porque los que quedábamos hicimos un buen grupo y aprovechamos mucho para aprender unos de otros. Pensamos en cómo sería nuestro plato si llegáramos a la final y pudimos practicar. También hicimos mucho el ganso...


¿Cuántas horas pasaron en la cocina esos días?
Estuvimos 42 días y cocinábamos cada día... Así que nos dio para bastante, la verdad.


¿Y qué le inspiró su pichón a baja temperatura con cremoso de sus interiores, setas y puré de cerezas?
Los platos de la final -preparó también ostras con perlas de champán y un consomé de jamón ibérico con granizado de melón como entrante y, de postre, alfajor deconstruido- hay que trabajarlos mucho y tener ese tiempo fue estupendo.

 

Pero usted es una persona creativa.
Eso parece. Entre la marca de pendientes (Dos Primeras) y Masterchef va a ser que al final sí...


¿Cómo despertó la pasión por la cocina y dónde empezó?
Siempre he sido cocinillas y me hacía mis cositas en casa, pero aprender lo que se dice aprender, ha sido en el programa, sin duda. Ahí he entendido de verdad lo que es la cocina porque no es solo saberte recetas, sino los procesos para que te salga rico.
La verdad es que siempre me ha gustado comer, soy una disfrutona total de la comida y cuando iba a casa de mis amigas, en especial de una de ellas, su madre hacía platos súper ricos y yo siempre quería saber cómo se hacían porque la mía cocinaba menos. 


¿Y qué platos le evocan hoy aquellos recuerdos?
Los guisos, la carne en salsa, los arroces... platos contundentes y tradicionales de los de toda la vida.


¿Sigue yendo a casa de la madre de su amiga o ahora es usted la que cocina para ella?
Sigo yendo y está súper contenta de todo lo que cuento de ella. Ahora me lo hace con más ganas. La verdad es que desde que he salido del programa no he podido cocinar para ella, pero es algo que tengo pendiente.


¿Qué tiene en común diseñar unos pendientes y un plato?
Las dos son maneras de ser creativo. Tú tienes una idea de hacer una joya y es muy comparable con una receta. Sobre todo, en que en ambos casos tienes que demostrar una emoción y hacer algo bonito. En ambos casos es arte, al final.


¿Tiene pensado decantarse por alguna de las dos profesiones?
Lo quiero compatibilizar. Ese es por ahora mi objetivo. No me gustaría tener que renunciar. Por suerte en Dos Primeras tengo un equipo que me ayuda mucho, así que estarán al pie del cañón mientras yo sigo formándome en el Basque Culinary Center y atiendo a la marca allí.


También está inmersa en un proyecto de moda en la cocina... ¡No deja pasar ningún tren!
Así es... Lo pensé desde el primer programa porque llevé un delantal que me había hecho yo misma a mano y a la gente le gustó tanto que me escribía para decírmelo, así que tenía que compartirlo. Al pensar en unir cocina y moda en los delantales, surgió ya la idea de manteles, servilletas, trapos de cocina...


¿A la gente de su edad le interesa la alta cocina? ¿Usted sería capaz de ahorrar para ir, por ejemplo, a comer a Martín Berasategui?
Hay mucha gente joven aficionada y que cocina y esto es un gusto, pero no sé si con la economía a nuestra edad da para ir a sitios muy caros. Sí que conozco a un par de personas que ahorran para ello. En mi caso... me habría encantado ahorrar para ir a Berasategui, pero es que me gusta mucho salir a cenar y a tomar algo, lo que sea, con mis amigos, por lo que me lo acabo gastando todo antes con cenas más pequeñas. Pero llegará, porque, además, tengo ganas especialmente de ir al restaurante de Berasategui.


¿Hay algún restaurante que haya descubierto hace relativamente poco y que le haya sorprendido?
Pues entré en enero en el programa y hasta este mes de agosto no he tenido ni un minuto, así que no tardaré en descubrir nuevos sitios... Yo creo que el momento llegará cuando me vaya al País Vasco en octubre.


¿No le han invitado a comer Jordi Cruz o Pepe Rodríguez?
De momento no he tenido la oportunidad, pero también llegará pronto, seguro.

 

Hay más cocineros conocidos que cocineras. ¿Se ha planteado las dificultades de género que se puede encontrar por el camino?
La cocina es mundo muy sacrificado y supongo que, como en otras profesiones, está el tema de la familia y la conciliación... Yo nunca me he puesto límites y voy a seguir en ese camino. Si me esfuerzo, espero no tener problemas, pero soy consciente de que pueden surgir.

 

 ¿Qué espera de la experiencia en el Basque Culinary Center?
Es una experiencia que me apetece muchísimo vivir porque espero aprender un montón para descubrir en qué sector de la gastronomía me siento más cómoda. Espero conocer también mucha gente y chefs de los que poder aprender.

 

¿Quiénes han sido sus referentes?
Soy muy fan de los programas de cocina y de los cocineros que igual no tienen mucho renombre pero que me han enseñado mucho. Así nombres más conocidos a los que sigo en redes hay un montón. Por ejemplo, Jamie Oliver es un cocinero que me encanta. También sigo a muchas personas anónimas y que cocinan muy bien.

 

¿Qué es más importante para usted, materia prima o imaginación?
Ambas cosas con muy importantes, pero si tuviese que elegir una, me quedaría con el producto. Si hay un producto bueno, no suele necesitar mucho.

 

¿Le va la alimentación saludable o se deja llevar por el hedonismo?
Soy de comer por placer, pero es que lo que más me gusta es la comida sana. No soy nada de procesados ni de alimentos muy grasos. Por placer acabo cuidándome.

 

Masterchef es un programa familiar que ven muchos niños. ¿Cómo cree que pueden influir los concursantes a los más pequeños respecto a su manera de relacionarse con la comida?
Creo que va desde la cocina hasta un ejemplo de vida. A nivel cocina creo que pueden aprender que hay que comer de todo, aunque algunas cosas como el pescado y la verdura les pueda gustar menos... A nivel personal, creo que deberíamos ser ejemplo porque los niños se nutren mucho de las cosas que ven en la tele.

 

Dígame un plato que le haga feliz cuando lo cocina...
Pues mira, suelo hacer muchísimas paellas con mis amigos y siempre cocinar eso me trae felicidad porque me recuerda a ellos.

 

¿Y hay algún plato que se le resista?
Lucho con hacer la tortilla de patata más rica del mundo. Parece fácil, pero hacer una increíble cuesta un montón. Y yo sigo ahí, luchando, luchando hasta que salga la perfecta.

 

Su menú ideal para una cena de verano sería...
Justo el otro día hice una cena en la que metí un montón de tostas y canapés diferentes con anchoas, puerro, salmón ahumado, aguacate... Está rico, es saludable y es de picoteo, que es muy cómodo para las noches del verano. 

 

Ya ha salido el libro Las recetas de Ana, ¿qué joyas contiene?
Hay distintos tipos de recetas, incluidos postres, aunque yo no soy muy de dulce... Las recetas son de cocina tradicional, fáciles y económicas que yo creo que todo el mundo puede hacer en casa

Se pueden cocinar entonces sin llamar a los cascos azules para que te traigan ingredientes exóticos...
Todos supernormales. Productos básicos de la dieta mediterránea. Es el libro que siempre quise hacer para que nadie se complique la vida.