Las ventajas de la libertad financiera

Carlos Cuesta (SPC)
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El uso de fondos de emergencia es el sistema que garantiza liquidez económica ante las ocasiones de urgencia y gastos inesperados de verdadera necesidad

Las ventajas de la libertad financiera - Foto: asanmarti

Cuantas personas se enfrentan cada día a contingencias como una avería mecánica de su vehículo, una costosa reparación doméstica, un despido, un tratamiento médico con el que no contaban, la contratación de un abogado o, por ejemplo, la quiebra de la empresa en la que trabajan, lo que les coloca ante una situación económica límite que les pone al pie de la ruina personal por no haber sido previsor y haber ahorrado una pequeña cantidad para cubrir los gastos inesperados.
La mejor respuesta a estas cuestiones son los fondos de emergencia, que son los grandes desconocidos para la mayor parte de la población y que son fundamentales ante situaciones de adversidad.
Se trata de una fórmula que, en un momento determinado, es capaz de sacar a una persona o a una familia de una difícil situación económica y que, en caso de no tener que recurrir a ellos, otorgan desahogo y una gran tranquilidad.
Los economistas recomiendan contar siempre con un fondo de emergencia que pueda cubrir todos los gastos que puedan surgir en un mínimo de tres a seis meses, como la hipoteca o el alquiler, la luz y el gas, la letra del coche. Es lo que se conoce como libertad financiera y que, en el caso de perder por ejemplo el trabajo, se puede contar con un dinero suficiente para hacer frente a las facturas que lleguen y tener tiempo para buscar un nuevo plan de vida para poner soluciones sin necesidad de recurrir a terceros o créditos abusivos.
Antes de crear un producto financiero de estas características es fundamental informarse bien de lo que ofrece el mercado para elegir una cuenta remunerada, un fondo de inversión de renta fija a corto plazo o un depósito a plazo fijo que no aplique ningún tipo de penalización en el caso de cancelación y poder recuperar de inmediato el dinero guardado. En este sentido, también hay que analizar el factor de tolerancia al riesgo que tiene cada persona.
En cuanto a la cantidad a invertir, es esencial mentalizarse bien de lo que se va a hacer para destinar, en primer lugar, una cifra de 1.000 a 3.000 euros y, al menos, un 10% de los ingresos mensuales que no se precisan para los artículos de primera necesidad, siempre valorando los gastos fijos, como la hipoteca de la casa, los seguros, colegios y, los variables, como la alimentación, vacaciones, ocio..., pero siempre hay que ahorrar la cantidad con la que cada individuo se sienta cómodo y seguro con su plan y, sobre todo, guardar un dinero que no se va a necesitar a corto y medio plazo.
En este sentido, ser precavido es una opción inteligente no solo para un tiempo limitado, sino también para cuando lleguen los hijos a la universidad, la jubilación e, incluso, para los trances más dolorosos e inesperados de la vida.
Si bien el objetivo principal es estar preparados contra una situación de riesgo económico, lo cierto es que es un primer paso para que una persona se convierta en ahorrador y quizás en un inversor, aunque los fondos de emergencia diversificados deben estar totalmente segregados de cualquier otro tipo de capital para una correcta gestión.
Un fondo de emergencia no debería estar invertido en productos demasiado volátiles que no aseguren la rentabilidad y un inmediato rescate si fuera necesario. En este sentido, los ingresos pasivos son un gran complemento para hacer frente a las mayores adversidades.


Patrimonio

En este contexto, además de una inversión a futuro, este tipo de ahorro constituye una parte fundamental del patrimonio de una persona e, incluso, una empresa ante una situación límite.
Este dinero está por encima de los seguros puesto que la vida es muy inestable y no siempre es viable cubrir todas contingencias que  ocurren.
Como estrategia para iniciar un plan de ahorro de estas características los expertos en mercados bursátiles recomiendan comenzar acciones realistas, lo más conservadoras posibles, para evitar sustos y, a medida que se van conociendo como funcionan y se va cogiendo confianza y se contrastan resultados, poder recurrir a productos de más riesgo y rentabilidad.
El mayor enemigo del ahorro es la inflación que provoca que, si no se han elegido bien las inversiones, el fondo de emergencia va a ir perdiendo valor, de ahí la importancia de buscar destinos en los que el dinero proporcione una rentabilidad por encima del IPC y que mantenga una tendencia alcista en el poder adquisitivo.