Un aliado para la nueva normalidad

Ical
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La empresa berciana Green Petroleum diseña, fabrica e instala el dispensador automático de gel hidroalcohólico Clean Hand que ya ha despertado el interés de farmacias e instituciones

Un aliado para la nueva normalidad - Foto: Ical

La nueva normalidad a la que habrá que hacer frente tras el inicio de la desescalada del confinamiento con el que se ha combatido la pandemia del coronavirus dibuja un escenario en el que se dejarán atrás viejas costumbres para integrar en la rutina diaria medidas de prevención y distanciamiento. En este contexto, donde la higiene de manos y el uso de soluciones alcohólicas es una de las principales medidas para evitar nuevos contagios, la empresa berciana Green Petroleum diseña y fabrica un dispensador de gel antiséptico que ya se ha instalado en alguna de las farmacias de Ponferrada y ha despertado el interés de instituciones como el Colegio de Farmacéuticos de León.

Esta consultoría ofrece servicios de ingeniería, instalación y mantenimiento a las empresas del sector de productos petrolíferos y su gerente, Luis Brasa, es el creador de este ingenio que en la actual situación también ha despertado el interés de administraciones como el Ayuntamiento de Toral de los Vados. “Yo pensaba siempre en las estaciones de servicio, no veía un abanico tan grande como el que hay ahora mismo”, reconoce el creador del dispositivo, ideado en un primer momento para eliminar los restos de hidrocarburos tóxicos, como toluenos, bencenos o xilenos, que pueden penetrar a través de la piel en el organismo al repostar en una gasolinera.

“En vez de usar guantes de plástico, coges la manguera con las manos y antes de tocar las llaves, el volante o a los niños te rocías una dosis y ya después pagas”, explica Brasa, que remarca que otra de las ventajas del sistema es que evita la generación de toneladas de residuos en las gasolineras, en forma de guantes, toallitas o papeles.

Sin embargo, la pandemia mundial provocada por la propagación del Covid-19 ha colocado a este ingenio en una posición de privilegio para extender su campo de acción más allá de las estaciones de servicio, como explica Brasa, que destaca que “ahora todo el mundo está muy pendiente de las medidas higiénicas y de lavarse las manos”. El sencillo dispensador de gel antiséptico que ha patentado limpia y desinfecta las manos sin necesidad de aclarado y se está ensamblando en la sede de la empresa en Ponferrada. 

Actualmente la compañía es capaz de producir unas 150 unidades a la semana debido a los problemas de abastecimiento que han sufrido con algunos de los componentes electrónicos procedentes de China. “Hemos tenido que buscarnos la vida para encontrar proveedores”, apunta el gerente de la empresa, cuyas previsiones pasan por llegar a las 500 unidades a la semana en unos meses, una vez se solucionen los problemas del sector logístico que han lastrado la fabricación.

Totalmente volcados en la producción de estos dispensadores, el equipo de la empresa ha intensificado en estas semanas las pruebas con los sensores y motores que utiliza el aparato. Con un sencillo sistema de detección que se encarga de llamar a un pequeño motor conectado al depósito, el dispensador suelta un chorro de un líquido elaborado a partir de una formulación hidroalcohólica que se evapora tras 15 segundos. Una placa Arduino, programada por los técnicos de Green Petroleum y alojada en el interior de su carcasa metálica, dirige todo el sistema y se encarga de enviar la orden a la electroválvula para activar el disparo. “Lo estamos haciendo todo nosotros”, destaca Brasa, que explica que el dispositivo “es muy sencillo a la hora de instalarse y mantenerse” y requiere únicamente de una conexión eléctrica, aunque la compañía ya trabaja en un nuevo dispositivo autónomo que se alimente con una batería.

Tras reducir las dimensiones del modelo original y crear una versión más pequeña, Brasa considera que el dispensador puede ayudar a normalizar la situación en lugares como hospitales, colegios, supermercados y establecimientos públicos en general. “Esto va a formar parte de la nueva normalidad, va a estar siempre en los establecimientos”, augura el creador de este dispositivo que también se probará en el Hospital del Bierzo y en el Hospital de la Reina.

Además, Green Petroleum ya dispone de otra patente para instalar Clean Hand en red en los edificios públicos que dispongan de este tipo de elementos en varias estancias. Con este sistema, en cada una de ellas se ubicaría un dispensador más pequeño, conectado a un control central con un único motor y un único depósito desde el que el líquido se distribuye a presión por las tuberías. En ese sentido, gimnasios, aeropuertos, estadios o centros comerciales son algunos de los lugares en los que se podrían instalar estos dispositivos, que incluso podrían llegar a los autobuses urbanos.

Su inventor avanza que a medida que los primeros pedidos se completen, la empresa podrá ir ampliando la producción de Clean Hand. “De momento seguiremos haciendo de cien en cien y haremos más conforme se vayan vendiendo”, adelanta Brasa, que lamenta que todo el proceso de diseño y producción se ha llevado a cabo “con medios propios, sin ayudas ni subvenciones para empezar a funcionar”, pese a presentar un proyecto específico acompañado de un estudio con las unidades que se pensaban distribuir.

El origen de la idea

El germen para la idea de este dispensador surge del proyecto para instalar una estación de servicio sostenible, una iniciativa de la empresa que se encuentra a la espera de solucionar los trámites administrativos para obtener la pertinente autorización de las administraciones. Con la idea de montar en Ponferrada la primera gasolinera de este tipo, su inventor defiende las ventajas de su sistema en el ámbito económico, medioambiental y de seguridad, ya que su diseño “desmontable” no deja ningún residuo ni suelo contaminado tras de sí.

El ahorro desde el punto de vista medioambiental fue uno de los motivos para diseñar este dispensador con el que se evita el desperdicio de guantes y toallitas. La misma razón se encuentra detrás de otro de los proyectos para los que Green Petroleum dispone de una patente propia, Fitofilter, un filtro de carbón activo que aspira los vapores de hidrocarburos y limita la emisión de componentes volátiles a la atmósfera durante la descarga de combustible en los depósitos de las gasolineras o a la hora de repostar. Este sistema de eliminación de gases no requiere de salida al exterior y cuenta con un sencillo mantenimiento, ya que los filtros pueden limpiarse con agua hasta el momento en que deben ser sustituidos.