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Y la pequeña pantalla será un festival

ALMUDENA SANZ
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Los ocho finalistas del LIF La 8 saltan al escenario en una jornada maratoniana de grabación en el Salón de Caja Rural

Arriba, Carlos Redondo, al frente del proyecto Maldito Reloj; abajo, de izquierda a derecha: Mario Andreu, Maloik y Daniel Guantes. - Foto: Patricia

Alguien, entre resignado y emocionado, soltó ‘esto es lo más cerca que vamos a estar este año de un festival’. Se refería a la grabación del III Live Ice Festival, LIF, La 8, el concurso de grupos jóvenes de música lanzado por la cadena de televisión, que entre la reinvención y la muerte ha elegido seguir viviendo. Con algunas modificaciones, sí, pero con la filosofía intacta. Y esta es la de dar una oportunidad a los artistas que empeñan su tiempo y luchan por conseguir su sueño cada tarde en el local de ensayo. 

Han cambiado el Andén 56, sede habitual, por el salón de la Fundación Caja Rural y el desarrollo en directo con público por una grabación sin él y emisión posterior. Y el gran día se produjo ayer. Una jornada vespertina maratoniana.

Bastaron unos acordes de la guitarra de César Redondo, alma del proyecto ribereño Maldito Reloj, para dejarse llevar por el aire festivalero. Las bombillitas que adornaban el escenario y el juego de luces ayudaron. Interpretaría Por no seguir tus pies y Maldito Reloj, las dos niñas bonitas de su primer disco. Con ellas aspira al primer premio, de 500 euros, y a la Mejor Canción, otra novedad, con 200 euros. 

En el patio de butacas, seguía atento sus movimientos Daniel Guantes, ganador de 2019, invitado especial a la final. Detrás de la mascarilla se advierte una gran sonrisa al admitir que no le ha acompañado la suerte. Ni pudo tocar en San Pedro ni en el Sonorama, galardones aparejados a su victoria. No pasa nada. Porque en un concurso un músico busca algo más, «busca conocer gente, estrechar lazos, una oportunidad en el caso de los grupos noveles y un dinerillo siempre viene bien». 

Cerca, brujulea Mario Andreu. 20 años recién cumplidos, con un padre guitarrista en casa, ha mamado la música de pequeño y ahora quiere dar el salto y vivir de ella. «Y cualquier opción de tocar y mostrarme es maravilloso para conseguirlo», anota este joven que empezó a tocar con 17, a componer con 18 y ya ha dado varios conciertos, el próximo, el 8 de mayo, en el Uburama. 

En la antesala, Fernando Alonso, batería de Maloik, espera la llegada del resto de integrantes de su cuarteto metal. Lo suyo es el riesgo. Cuenta, ante la mirada de Gods os liars, vencedores de la primera edición, que apenas llevan dos meses y medio tocando. Sus apuestas: The Bell y Battle prelude.

Antes de cruzar el pasillo hacia el escenario, los artistas tienen una parada obligada en el set de entrevistas. Noelia Ordóñez abordará a cada grupo, entre los que confiesa que han descubierto mucho talento. «Los veo más relajados, con menos nervios; al no haber público, la sensación es de más intimidad», apunta la periodista, que comparte labores con Carla Martín, presentadora de los programas. 

La tarde se completaría con las intervenciones de DEB, Marcos Gallo, Atrapa tu pez, The Black Clovers y Claudia Halley. El destino de todos, en manos del público.