Llega el modelo Duero

B.G.R. / Burgos
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17 estudiantes del Simón de Colonia participan en un nuevo programa de FP Dual en el que alternarán una semana en clase y otra en una empresa para «aprender practicando»

Foto de grupo de la clase de segundo de Mecatrónica Industrial que estrena esta experiencia. - Foto: Ángel Ayala

Los 17 alumnos de segundo de Mecatrónica Industrial (mantenimiento de sistemas productivos) del Simón de Colonia tienen ante sí un reto y una oportunidad. Conforman el primer grupo que participa (en bloque) en una experiencia de FP Dual, lo que les permitirá alternar las clases en el centro educativo con la formación en empresas de tal manera que una semana estarán en el primero y otra en una de las siete firmas que se han adherido al programa.

El modelo se extenderá durante todo el ejercicio escolar hasta completar 700 horas de estancia en la compañía, el doble de duración de las prácticas habituales que se realizan en este tipo de ciclos de grado superior. Cada estudiante tendrá su cometido, que será supervisado por un tutor de la empresa y evaluado, de forma numérica, por los docentes.

 La próxima semana comenzará el programa, dado que el visto bueno de la Junta no ha llegado hasta hace unos días. En grupos de dos, acudirán a Nicolás Correa, Hiperbaric, Desmasa, DAU Componentes, Cropusa, Solper y ASTI. «El contacto con la empresa les ayudará a conocer el entorno laboral, habituarse a los horarios, a la responsabilidad...», subraya Juan Ignacio Calvo, jefe del departamento de Fabricación Mecánica del Simón de Colonia e impulsor del proyecto junto a la Dirección Provincial de Educación.

Aunque en este primer año de funcionamiento, el Modelo Duero, tal y como se le ha bautizado, cuenta con la colaboración de grandes firmas, la experiencia está orientada a pymes que por la limitación de su tamaño les resulta muy difícil poder implicarse en la FP Dual, entendida desde el modelo originario alemán en el que  son ellas las que imparten la formación en sus instalaciones, así como recibir a un grupo más o menos numeroso de alumnos. De hecho, los proyectos de estas características desarrollados hasta la fecha han contado con la participación de alumnos puntuales (solo14 el curso pasado de siete centros de la capital y la provincia).

Con esta nueva metodología, Calvo subraya que la educación se adapta a las necesidades de las pymes y que estas propician lo que sí que está en sus manos, que es «enseñar haciendo», mientras que los alumnos «aprenden practicando». Por ello, la idea inicial es que este modelo se implante durante el segundo curso del ciclo, dejando el primero para la adquisición de conocimientos en el aula y en las instalaciones del centro.

Puesta en práctica

Modelo Duero se desarrolló el año pasado en Zamora y este se ha extendido a Burgos y Valladolid. En esta primera experiencia, se intentará consolidarlo para después poder llevarlo a cabo en otras familias de formación profesional. Mientras tanto, los protagonistas de la iniciativa, los propios alumnos, consideran que es una «forma positiva» de completar la formación porque es una manera de llevar a la práctica «lo que hemos estudiado», subraya Miguel Urdiales, ingeniero de carrera cuyo destino es el departamento de mantenimiento de la firma Solper.

Su compañera Silvia Gutiérrez comparte la misma opinión. Esta joven de 26 años, que acudirá la semana que viene a Desmasa, cree que este tipo de formación facilitará la inserción laboral al «aumentará las posibilidades de poderse quedar» en la compañía que les acoge durante todo el curso.