Letras que ensalzan la sombra de la patrona

S.F.L.
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El escritor Lucio Marineo Sículo describe en su obra de 1496 'De Laudibus Hispaniae' las buenas labores de Santa Casilda en La Bureba

Grabado de cobre retallado realizado en 1776, encargado por el arzobispo de Burgos, Onésimo de Salamanca y Zaldivar. - Foto: DB

En tiempos excepcionales de confinamiento por la alerta sanitaria generada por la COVID-19, el tan anunciado #QuédateEnCasa, además de tratarse de un compromiso por parte de la sociedad para terminar cuanto antes con la crisis del coronavirus, también está resultando un reto para muchas personas. Por ello, la cultura en general y la lectura en particular se han convertido en un gran aliado durante estos días de clausura popular.

Pasar tantos días en casa no solo ha provocado la necesidad de distracción en los ciudadanos sino que también ha disparado las ideas e iniciativas. El briviescano aficionado a la historia José María Ortiz aprovecha al máximo el tiempo libre del que dispone para continuar con sus estudios e investigaciones. Asegura que el confinamiento no lo lleva mal y que le ha permitido descubrir relatos e informaciones asombrosas relacionadas con la capital burebana en los libros.

Mientras dedicaba las horas a la búsqueda de nuevos datos sobre los Reyes Católicos leyendo los escritos de cada uno de sus cronistas dio con Lucio Marineo Sículo, un historiador nacido en Italia que pasó la mayor parte de su vida en el Reino de Castilla. Fue profesor durante doce años en la Universidad de Salamanca y uno de los impulsores del Renacimiento español. Por sus conocimientos y valía, el rey Fernando el Católico lo llamó a la corte y le nombró su capellán y cronista.

Panorámica del santuario burebano, ubicado a 11 kilómetros de Briviesca.Panorámica del santuario burebano, ubicado a 11 kilómetros de Briviesca. - Foto: Ángel Ayala

En su obra De Laudibus Hispaniae, publicada en Burgos en 1496, Ortiz pudo leer que recorrió buena parte de España -incluida la provincia burgalesa- y que conoció Briviesca, ya que aparece algún comentario dirigiéndose a la localidad como la ‘villa hermosa’. El libro citado incluye un apartado dedicado a santos españoles y entre ellos hay redactado un relato sobre Santa Casilda, cuyo celebración en la ciudad coincide con tal día como hoy. «Me llamó la atención descubrir la imagen que se conocía de nuestra patrona en el siglo XV y que aquella época no se cita el conocido milagro de las rosas», declara el briviescano. «Las líneas de las que se compone el texto difieren ligeramente los conocimientos que los burebanos poseen de la santa», añade.

No se corresponde con una crónica conocida en la capital burebana sino todo lo contrario. El historiador se hizo eco de ella mientras leía alguna de las obras del autor a través de la Biblioteca Nacional.  «Marineo Sículo tenía el relato bien escondido y la dificultad para acceder a él hace que sea información privilegiada», afirma. En los primeros fragmentos, el escritor plasma el origen de Santa Casilda. En los tiempos pasados en la ciudad de Toledo, un Rey Moro que se decía Canon, hombre de muy grandes fuerzas y muy diestro en las armas el cual muchos años tuvo guerras contra los cristianos e hizo muchos males a los que defendían la fe católica y además de esto tuvo muchos cristianos cautivos gran tiempo. De tan mala generación y tan perversa nos viene una flor resplandeciente...

Igualmente, el escritor rememoró el carácter solidario y afable. Siempre tuvo desde muy tierna edad muy gran afición a la honra de Dios de tal manera que a los cristianos afligidos aunque fuera ella de gente contraria a la religión cristiana, con grande amor y sentimiento de su corazón se rebajaba con mucha humildad para ayudar y socorrer a todos los cristianos que podía y ello de tal manera que si en alguna ocasión la faltaban las fuerzas para cumplir lo que ella deseaba hacer.

La poca importancia que en la antigüedad  se prestaba a ciertas crónicas y a la historia de las mujeres hace que los datos existentes sobre la vida de la virgen Casilda sean escasos, ya que su vida se centra a mediados del siglo XI. Influenciada por su madre, abrazó la religión cristiana desde edad temprana y acometió su vida palaciega siguiendo las enseñanzas de Cristo. Como estuviese mala de flujos de sangre, estando su padre ausente,  juntamente con los cristianos cautivos los soltó de las cadenas y prisiones y se fue a la fuente de Buezo en donde lavándose luego fue sana y allí se quedó e hizo su vida. Los cristianos en la cumbre del monte donde la fuente santa nace, edificaron una iglesia que los cristianos ahora tienen en muy grande veneración en su nombre. 

Relato completo. En los tiempos pasados en la ciudad de Toledo un Rey Moro que se decía Canon, hombre de muy grandes fuerzas y muy diestro en las armas el cual muchos años tuvo guerras contra los cristianos e hizo muchos males a los que defendían la fe católica y además de esto tuvo muchos cristianos cautivos gran tiempo. Mas a este tan valiente y tan cruel enemigo de la religión cristiana le dio nuestro Señor Dios por su bondad una sola hija que por nombre se decía Casilla (o como otros dicen Casilda). Por qué de tan mala generación y tan perversa nos viene una flor y fruto tan resplandeciente sobre el cual se asentase el espíritu del Señor. Por qué esta virgen hija de aquel rey que desde su niñez creció siempre en altas y muy grandes virtudes que en su corazón y piedad tenia igual que como escribe el apóstol.

Muchas cosas maravillosas se habían asentado y establecido en ella entrando en sus entrañas como un cuchillo que corta por ambas partes, de manera que parecía haber traído esta virgen todo al servicio y voluntad de Dios. Por que por maravillosa manera aquel espíritu divino con grande fervor y devoción traía siempre para Dios aquella virgen y por sentimiento de compasión la hacía contemplar lo que Cristo había sufrido y la humildad de Cristo la inclinaría para que obvíese piedad de prójimo. Por qué siempre tuvo desde muy tierna edad muy gran afición a la honra de Dios de tal manera que a los cristianos afligidos aunque fuera ella de gente contraria a la religión cristiana, con grande amor y sentimiento de su corazón se rebajaba con mucha humildad para ayudar y socorrer a todos los cristianos que podía y ello de tal manera que si en alguna ocasión la faltaban las fuerzas para cumplir lo que ella deseaba hacer, lo demostraba con el sentimiento de su corazón y con lágrimas.

Por qué nació esta virgen dotada de todas las virtudes y especialmente de la clemencia la cual con la divina se hacia mucho mayor. De manera que el ánimo de esta virgen continuamente trabajaba para ayudar a los pobres y cautivos. Y a los que no podía socorrer con las manos y cosas necesarias, demostraba su desvelo y ferviente caridad. Por qué tenía por costumbre cada día favorecer a los cristianos salvo si algún impedimento que no se podía excusar se lo impedía.

Y no solamente ayudaba a los cautivos y pobres, mas también los visitaba con ánimo muy alegre y con sus manos les daba todo lo que podía trayendo escrito en su corazón con letras de oro la sentencia de David que dijo Bienaventurado el que entiende en ayudar a los necesitados y pobres. De cosa tan admirable y por aventura nunca acaecida que cortada de su árbol natural y silvestre contra su misma natura, se vuelve en olivo muy perfecto para que pueda dar muy buen fruto, de manera que del árbol estéril y sin fruto pudo nacer un ramo muy abundante de todos frutos.

Mas desta Santa Casilda es bien que los lectores sepan sus virtudes y sus loores. Como estuviese mala de flujos de sangre, estando su padre ausente, juntamente con los cristianos cautivos los soltó de las cadenas y prisiones y se fue a la fuente de Buezo en donde lavándose luego fue sana y allí se quedó e hizo su vida. Y no sin muchos y grandes milagros que Dios por ella mostró a los cristianos, fue llamada por Dios para la otra vida perdurable. Por lo que luego después los cristianos en la cumbre del monte donde la fuente santa nace, edificaron una iglesia que los cristianos agora tienen en muy grande veneración en el nombre e invocación de la bienaventurada Santa Casilda.

José Mª Ortiz