Una segunda oportunidad para el hospital de la Vera Cruz

A.C.
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El expolio tras su cierre en 1963 hizo temer su completa desaparición, pero una parte del edificio, fundado en 1438, ha recuperado su belleza y forma parte de la hospedería del convento de Santa Clara de Medina

Una segunda oportunidad para el hospital de la Vera Cruz

Pedro II Fernández de Velasco, el Buen Conde de Haro, fundó en 1438 el bello Hospital de la Vera Cruz, en el que tenían cobijo 20 pobres, de los que 13 podían tener allí su residencia de forma continuada, y siete, solo hasta la curación de sus enfermedades. El edificio gótico se adosó a la fachada norte de la iglesia del convento de Santa Clara, del que era independiente, aunque las sucesivas abadesas tuvieron mucho que ver en la evolución del hospital, dado que eran ellas, junto con el párroco de Medina y el escribano, las que debían dar su autorización de entrada en el hospital a nuevos enfermos o pobres.

El tataranieto del fundador del convento, quien fue consejero de los reyes Juan II y Enrique IV, padre e hijo, dedicó una parte muy importante de su fortuna y rentas al buen funcionamiento de este hospital, al que podía acudir todo aquel que no tuviera un plato en su mesa para comer. Fue uno de los más importantes de Castilla y atesoró una magnífica biblioteca que tras su cierre fue trasladada a la Biblioteca Nacional. Posiblemente, el propio Buen Conde de Haro disfrutó de los volúmenes durante los últimos diez años de su vida, en que se retiró a este hospital y se separó voluntariamente de la que era su mujer, Beatriz de Manrique.

De 1455 son las ordenanzas del hospital y asilo, en el que la figura del provisor era vital. Este hombre, su esposa y sus hijos se encargaban del cuidado del edificio y de los enfermos, incluso de hacerles la comida, aunque ya en el siglo XX, la familia de uno de los últimos provisores, Alejandro Céspedes, recuerda que los propios pobres del hospital también ayudaban a las monjas en el huerto o realizaban otras tareas. Tanto el provisor como los pobres siempre iban vestidos con un sayal con una cruz blanca sobre fondo rojo en el pecho, un hábito que les valió el apodo de cartujos. Aún hoy, los medineses de mayor edad recuerdan el hospital de la Vera Cruz como La Cartuja.
Pero los tiempos de un fuerte respaldo económico por parte de los Fernández de Velasco dieron paso a otros más duros ya en el siglo XX. Fue entonces cuando el edificio inició su proceso de deterioro. Llegó hasta tal punto que Alejandro Céspedes, el provisor entre 1937 y 1960, perdió a una hija a consecuencia del hundimiento de la techumbre de la cocina. Poco después de aquel grave accidente, el hospital cerró sus puertas en 1963 y fue entonces cuando comenzó su expolio. Según iban saliendo piezas del edificio, mayor era la ruina hasta el punto de perderse toda su segunda planta, que ya no ha podido ser recuperada.
En 1989 incluso se levantó un muro para proteger la iglesia de los posibles derrumbes de lo que quedaba del hospital. Antaño ambos edificios estuvieron adosados y El Buen Conde de Haro tuvo su tribuna, desde la que escuchaba misa con las monjas. Muchos creían que el Hospital de la Vera Cruz había llegado a su fin. El abandono era absoluto y, a duras penas, se mantenían algunas estructuras en pie apuntaladas y con elementos de sujeción que la Junta de Castilla y León instaló en 1989.
Una segunda oportunidad para el hospital de la Vera CruzUna segunda oportunidad para el hospital de la Vera CruzPero en 2016 la comunidad clarisa, heredera del edificio, comenzó a dar pasos para recuperar una parte del hospital y aprovecharlo para ampliar la hospedería que abrió sus primeros cuatro apartamentos en 2013. Ahora, otros cinco más se sitúan en la parte del edificio que fue la casa del provisor y que da al este, al compás del monasterio, por donde se accede a ellos. Las obras, que se prolongaron durante dos años, han permitido recuperar tres de las cuatro pandas del patio, muy similar a un claustro monacal, aunque solo los huéspedes pueden disfrutar de este espacio, que excepcionalmente se abrió dos horas al público durante la Noche en Blanco, el pasado agosto.
La zona sur, en la que estaban los enfermos, prácticamente ha desaparecido y ahora solo se pueden ver los restos consolidados. La oeste conserva la panda del patio, pero el resto del edificio sigue sin restaurarse. Pese a ello, el antiguo hospital está teniendo una segunda oportunidad.


Una segunda oportunidad para el hospital de la Vera Cruz
Una segunda oportunidad para el hospital de la Vera Cruz