Aranda triplica sus casas de apuestas en cuatro años

Adrián del Campo
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Los gestores y trabajadores de estos negocios reconocen que el número de usuarios ha aumentado y ha bajado su edad media. Señalan la incorporación de las apuestas deportivas como el mayor atractivo

El bingo tradicional de Aranda ha incorporado un servicio de bingo online y de apuestas deportivas que se puede ver en la imagen. - Foto: A.D.C.

Es un tema que al principio se veía como un negocio más de las ciudades, pero la fiebre que ha llevado a la proliferación de las casas de apuestas ha empezado a levantar críticas por los efectos que pueda causar, sobre todo, en la población más joven. Aranda no se ha escapado a esta moda y en los últimos cuatro años ha triplicado su número de locales. Si desde 1995 la capital ribereña solo contaba con el tradicional Bingo (ubicado en la calle San Francisco), en 2015 se abrió un nuevo salón de juego (situado en la calle Carrequemada) y en 2017 apareció el más nuevo (en la avenida Miranda do Douro).

En el negocio con más trayectoria de la villa, el Bingo, su responsable, Gastón, achaca la aparición de las nuevas casas al tirón de las apuestas, sobre todo deportivas. «Al final las apuestas es lo que más venía demandando el cliente, una vez que se ha introducido en todos los locales ha aumentado la demanda, de hecho se han abierto locales por el tema de apuestas, que luego se complementa con ruleta, máquina…», explica.

Ese aumento en el volumen de jugadores que se ha notado en los últimos años y que ya ha alcanzado los niveles previos a la crisis, cuando «se jugaba mucho», según admiten desde las propias casas de apuestas, también ha traído un nuevo perfil de cliente. «Llevamos viendo desde hace dos años, tres, como el público se ha rejuvenecido mucho», declara Gastón, que argumenta las razones de este cambio: «El tema de las casas de apuestas tenía otra forma de verse al principio, ahora es verdad que se está criminalizando un poco por el tema de menores, que tampoco está bien explicado, porque nosotros en los bingos llevamos con un control de acceso de menores y de prohibidos desde hace décadas. Todo el mundo que entra en un bingo o un casino tiene que mostrar el DNI y se le registra». 

La cosa cambió, apunta Gastón, cuando aparecieron los nuevos salones: «En el momento en el que se han instaurado las casas de apuestas, hace cinco años en Castilla y León, no necesitaban un registro de prohibidos. Si no necesitas eso, tampoco vas a pedir el carné para ver si alguien es menor, y a día de hoy ves chavales de 16 y 17 años que no sabes si tienen 17 o 25 años. Al no pedir carné, se abrió un poco la mano». Aunque el responsable del Bingo de Aranda es optimistas y advierte que «ahora sí que está viendo, desde hace un año, que se está intentando regular bastante». «Muchos salones empiezan a poner un control de acceso, y no creo que tarde en salir una legislación que lo obligue. Luego está el tema online, que también es difícil de controlar, nadie está viendo quién está jugando», añade.

La aparición de las nuevas casas de apuestas también ha cambiado el negocio. El bingo de Aranda lleva abierto desde 1995 y en 2015 entró en una franquicia para poder tener apuestas. «Para apuestas tienes que franquiciarte, para máquinas es diferente, pero apuestas tienes que franquiciarte porque hacerlo de forma autónoma tendría unos costes enormes. Nosotros entramos en Luckia en 2015, prácticamente a la vez que se inauguró el salón Toka de Carrequemada. A nosotros solo nos faltaban las apuestas y cuando abrieron la normativa, pues fuimos de las primeras casas», declara Gastón mientras explica que las casas de apuestas funcionan como cualquier otra franquicia: «Donde hay un McDonalds tiene que haber un Burguer King. En las casas de apuestas es igual. No me meto si generan más o menos, pero se tiene que ver que estás».

Internet es otro de los elementos que lo ha cambiado todo, sin embargo, Gastón afirma que se combina bien con el juego presencial: «Es como cuando dices, yo me bajo Netflix y veo las películas en mi casa, pero al final también te gusta ir al cine, pues esto es igual, puedes jugar en tu casa pero siempre hay algún día que prefieres juntarte con tus amigos». Más allá de toda la evolución y masificación que está experimentando el juego, en el Bingo de Aranda siguen manteniendo el clásico, el propio bingo físico, que se juega todos los sábado aunque «muy vinculado a gente mayor. Hay un rango de edades de todo tipo, pero casi siempre entre los 45 y los 65 ó 70 años».