Corea del Norte dispara proyectiles para desafiar a EEUU

EFE
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Un misil balístico táctico Scud-B de Corea del Norte que se exhibe en el Museo Conmemorativo de la Guerra de Corea, en Seúl. - Foto: JEON HEON-KYUN

El régimen de Kim Jong-un lanza cohetes de corto alcance al Mar del Este como gesto de frustración después que las negociaciones nucleares entre los dos países hayan entrado en punto muerto

Corea del Norte realizó hoy una nueva prueba de armas que incrementa en otro grado más su presión para que Estados Unidos modifique su postura en las negociaciones sobre desnuclearización, las cuales se antojan cada vez más comprometidas por los gestos de Pionyang.
Los Jefes del Estado Mayor surcoreano dieron la alerta informando primero del lanzamiento de un misil, rectificaron después mencionando varios misiles y finalmente modificaron su evaluación estimando que se trata de "proyectiles de corto alcance", lo que en principio rebaja la gravedad del ensayo de armas norcoreano.
El lugar elegido para la prueba, la península de Hodo (unos 15 kilómetros al noreste de la ciudad portuaria oriental de Wonsan), no indicaba en principio nada bueno, ya que ha sido escenario de 20 pruebas (la última de ellas el 3 de marzo de 2015) del misil Hwasong-11, un proyectil de corto alcance de inspiración soviética.
No es la primera vez que Seúl recula y modifica un análisis inicial del tipo de armas probadas por Pionyang.
La diferencia entre un proyectil y un misil es que el primero es cualquier objeto disparado al aire y el segundo un proyectil autopropulsado. La importancia reside en que disparar proyectiles de corto alcance (se sospecha que Pionyang disparó artillería de cohetes), no viola las sanciones de la ONU impuestas sobre el régimen de los Kim por sus pruebas nucleares y de misiles balísticos, las cuales sí son sancionables según las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Más allá de tecnicismos en torno a la prueba armamentística, Pionyang indica con este último gesto una creciente impaciencia para con el estancamiento del diálogo sobre desnuclearización tras la fallida cumbre de Hanói de febrero entre el líder norcoreano, Kim Jong-un y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Corea del Norte aboga por un proceso gradual de desnuclearización acompañado del levantamiento paulatino de sanciones, algo que la Casa Blanca, que apuesta por un desarme integral e inmediato, considera inaceptable.
Con el ensayo de hoy, el mensaje de Kim Jong-un parece claro; a falta de propuestas más flexibles por parte Washington, el régimen está un paso más de cerca de terminar con esa moratoria que tan contento tiene al presidente estadounidense. 

 

Seúl insta al fin de los lanzamientos

"El test de armas de Corea del Norte viola el espíritu del acuerdo del 19 de septiembre", dice un comunicado del Gobierno surcoreano en referencia a la declaración firmada en la cumbre intercoreana de Pionyang del año pasado entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente sureño, Moon Jae-in.
Bajo el importante pacto militar firmado en el marco de esa cumbre las dos Coreas, que técnicamente se mantienen en estado de guerra desde los años cincuenta, acordaron varias medidas para rebajar la tensión transfronteriza.
"El Gobierno fortalecerá su vigilancia manteniendo una estrecha cooperación entre la República de Corea (nombre oficial de Corea del Sur) y Estados Unidos", en el que viene a ser el mensaje más duro de Seúl desde que Pionyang optó por iniciar un acercamiento diplomático a principio de año.
"Esperamos que Corea del Norte participe activamente cuanto antes en el reinicio del diálogo, teniendo en mente que las conversaciones relacionadas con la desnuclearización permanecen dormidas", concluye el comunicado emitido al término de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional surcoreano a raíz de la prueba norcoreana.