Lo que la UCI importa

G.G.U.
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Lo que la UCI importa - Foto: Jesús J. MatÁ­as

La Unidad de Cuidados Intensivos del HUBU ha hecho de las rotaciones de residentes en el extranjero un valor añadido para el servicio. «Ampliar miras es bueno para todos», dicen

María Gero fue la primera residente de la UCI de Burgos en hacer una rotación como intensivista en formación en el hospital londinense Royal Brompton, para aprender cómo tratar al paciente crítico por una cirugía cardíaca en un centro de referencia en la materia. Eva Pérez y Paula de la Torre, en cambio, decidieron cursar parte de su formación como especialistas en Medicina Intensiva en unidades de críticos pediátricos de Argentina y Nueva Zelanda, en ambos casos también de referencia para los hospitales de sendos países.
Estas tres intensivistas dedicaron dos o tres meses de su especialización a aprender el manejo de pacientes que, en puridad, no iban a tratar después en Burgos, dado que aquí no se hace cirugía cardíaca y la UCIinfantil está adscrita a Pediatría. Pero sus tutores del HUBU, sin embargo, les incitaron a aprovechar parte de las rotaciones obligatorias de su programa de formación MIR a viajar al extranjero y  aprender cómo se atiende al paciente más delicado en otros sitios, en los que los profesionales de las unidades de críticos también suelen tener una formación diferente a la que se imparte en España, que es uno de los pocos países que ofrece una especialidad completa y concreta para el enfermo crítico. «Es muy importante que salgan y aprendan otras cosas, porque enriquece mucho, sanea y amplía las miras de todo el servicio», destaca el responsable de la UCIen Burgos, José Antonio Fernández Ratero, para explicar por qué tratan de fomentar rotaciones que, en apariencia, podrían no tener beneficio directo para el HUBU. «Conocer la visión de los intensivos en el mundo es tremendamente útil, porque te sirve para importar, tanto lo que debes como lo que no debes hacer», apunta.
Así, el camino que abrió en 2014  en Londres María Gero, hoy médica adjunta, ha sido útil para que los intensivistas del HUBU amplíen sus conocimientos en la atención del shock provocado por un fallo del corazón, que se ve casi a diario y, también, para cribar mejor qué técnicas relacionadas con la patología cardíaca son más eficaces para la casuística de la provincia. «La experiencia es muy positiva, en lo personal y en lo profesional», destaca Gero, ahora tutora coordinadora de residentes y de sus rotaciones. «Desde 2011, hemos ido a Londres, a Estados Unidos, a Alemania, Argentina, Nueva Zelanda... Y también hay quien viene al HUBU, a aprender de nosotros y de nuestro modelo de formación, que está muy valorado», matiza.
A este último aspecto aluden Eva Pérez y Paula de la Torre, cuando resumen que en sus meses en Buenos Aires y en Auckland comprobaron que estaban preparadas para hacer frente a las situaciones a las que se iban presentando y que su opinión era «valorada». «Al salir fuera te das cuenta de que no tienes nada que envidiar y es muy gratificante ver que el modelo español de cuidados intensivos se reconoce y se intenta imitar», coinciden, especificando que eso no quiere decir que no haya cosas que mejorar.
A Pérez, por ejemplo, le llamó la atención que en la UCIdel hospital bonaerense Ricardo Gutiérrez contaran con fisioterapeutas en el equipo, algo que Gero ya había visto en Londres. «Así que ahora intentamos hacer rehabilitación y movilización precoz del paciente, porque hemos visto que ayuda», dice. De la Torre, en cambio, destaca que a ella le gustó lo bien que funciona el transporte sanitario en Nueva Zelanda, en gran medida obligados por el hecho de ser islas. «Son muy eficientes en ese tema y en España, en cambio, no es nada ágil. Los traslados entre Comunidades Autónomas son muy complejos y en los pacientes graves, corre prisa», dijo.
Pero también hay quien viene a España para aprender. Es el caso de Juan Granados, médico colombiano de 41 años que, tras ejercer en Colombia y en Estados Unidos, decidió hacer el MIR y especializarse en Salamanca, para recibir una formación global y específica en el manejo de críticos. «En mi desempeño en Urgencias veía pacientes que necesitaban un médico que supiera manejar todo», dice, destacando que España brinda «ese perfil». Ahora, ha decidido venir un par de meses a Burgos para aprender técnicas de la unidad coronaria, que en Salamanca no depende de la UCI y en el HUBUsí.