El milagro de San Lorenzo

R. Pérez Barredo
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Tal día como hoy de hace 25 años la estatua del diácono martirizado en una parrilla -dos metros de altura, 400 kilos de peso- se precipitó al vacío. Fue el comienzo de la rehabilitación integral de la Catedral

El milagro de San Lorenzo - Foto: Alberto Rodrigo

Pasaban las siete y media de la tarde cuando el herrumbroso anclaje cedió. A fe que el sonido, en aquellas alturas sólo frecuentadas por las palomas, tuvo que ser inquietante. Uno de esos ruidos como amortiguados que suelen preceder a las tragedias. El sol de agosto estaba dando un brochazo anaranjando a la fachada principal de la Catedral cuando la estatua de San Lorenzo encajada en la aguja norte -dos metros de altura y 400 kilos de peso- se zafó de sus goznes y se precipitó al vacío, impactando violentamente contra el firme de la plaza de Santa María, donde hasta hacía unos pocos minutos se habían congregado los invitados a una boda. La efigie de aquel diácono de Roma que según la Iglesia fue martirizado en una parrilla en el año 258 no ardió: quedó hecha añicos. Era viernes, 12 de agosto del año 1994. 
Sin embargo, lo que a todas luces constituía una desgracia (que no terminó en tragedia de milagro, ya que, al margen de los sufridos por el santo, no hubo que lamentar daños personales) supuso un punto de inflexión, un antes y un después en el devenir de la joya del gótico español. El salto al vacío de San Lorenzo fue, en puridad, un grito de auxilio. El S.O.S. definitivo. El detonante de la rehabilitación integral de la Catedral, empresa considerada hoy por todo el mundo como absolutamente modélica. No en vano, en este cuarto de siglo el primer templo metropolitano luce como recién construido, a falta tan sólo de la compleja rehabilitación del trasaltar. 
El Cabildo, el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León, el Ministerio de Cultura y numerosas entidades privadas se pusieron en aquel ya lejano 1994 manos a la obra para evitar que esta gran maravilla arquitectónica se echara a perder. Para ello se redactó un Plan Director, concluido en 1997, que desde entonces se ha seguido a rajatabla con resultados formidables, perfectamete visibles. Desde 1994, la Catedral ha recibido una  inversión increíble para una rehabilitación integral única, pionera y tremendamente audaz. No existe en España -ni en Europa- una actuación de similares características. En este cuarto de siglo se ha invertido en la seo burgalesa alrededor de 30 millones de euros, lo que arroja una media anual superior al millón largo de euros. Las dos actuaciones más importantes por su impacto y complejidad estructural fueron la consolidación de la agujas y la rehabilitación del cimborrio. Retirar los pináculos exteriores, que se encontraban reventados, fue una de las intervenciones más delicadas: hubo que desmontarlos pieza por pieza, un hecho realmente costoso.Asimismo, la comunicación bajo la escalera de la Puerta del Sarmental, esencial para la funcionalidad del turismo porque organiza perfectamente el recorrido y las visitas además de separarlo del culto, fue otro de los retos solventados maravillosamente. A falta de los relieves del trasaltar y de la instalación de la necesaria calefacción, que como adelantó ayer este periódico está cada vez más cerca, todo parece apuntar a que la gran joya de gótico español celebrará sus 800 años como recién levantada. (Más información en edición impresa)