Castil de Lences se pone guapo

S.F.L.
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Castil de Lences se pone guapo

Tres familias compran casa en los últimos años buscando la serenidad de un pueblo que próximamente abrirá un hotel rural

Entre agua, naturaleza y clausura se encuentra ubicado el pequeño pueblo de Castil de Lences, un lugar con personalidad propia donde se respira tranquilidad por cada uno de sus rincones. Sus calles de suelo empedrado forman un conjunto de arquitectura popular con bonitas casas de piedra muy bien recuperadas. Es por eso que, en los últimos dos años, tres familias han decidido establecer su segunda residencia en esta pintoresca localidad. Todas ellas están formadas por  personas jóvenes con niños pequeños, lo que hace que durante los fines de semana y en periodo de vacaciones, el pueblo vuelva a contar con la alegría y las ganas de actividad de la juventud. Javier y su familia adquirieron una casa en agosto de 2018 y, desde entonces, cada vez que tienen un día libre lo pasan en Castil. Para los nuevos vecinos, resulta un privilegio poder disfrutar de la serenidad que se respira en el entorno, por eso decidieron invertir. Además, tienen amigos allí que también se han comprado casa recientemente. «Desconectamos mucho del estrés semanal y del trabajo. Somos fijos en el pueblo», afirma el joven. 
Para Pepa Marañón, residente en la entidad local de fines de semana y vacaciones por el momento, aunque en cuanto se jubile tiene pensado pasar largas temporadas, se siente muy a gusto e integrada. Conoce Castil desde que sus hijos eran pequeños y poder comprarse un inmueble ha sido cumplir uno de sus sueños. «Siento una energía muy positiva en este entorno, una energía telúrica que es maravillosa. Me encanta ir a saludar a las hermanas clarisas que habitan en el monasterio de la Asunción, aprendo mucho con ellas», declara la mujer. «He venido al pueblo desde que era pequeño, y el hecho de que gente joven esté empezando a ir venir cada vez más, nos ha motivado a mi mujer y a mí a comprarnos una casita y pasar nuestros ratos libres en ella», apunta José Antonio, nuevo inquilino del pueblo. Su familia, que es una gran aficionada al senderismo y a la bicicleta de montaña, ha encontrado en la villa el lugar adecuado para practicar sus actividades favoritas.

 

MEJORAS E INVERSIONES

No cabe duda de que Castil de Lences es un lugar con un encanto especial, limpio y acogedor. El Ayuntamiento ha trabajado mucho en embellecer su casco histórico. Se han pavimentado todas las calles y varios caminos rurales, se ha cambiado la iluminación led y se han restaurado dos locales, uno para una asociación juvenil y el otro como una ludoteca, para que los más pequeños tengan un lugar para jugar, sobre todo en época de invierno. También se ha rehabilitado la zona del barrio Bajero, se ha asfaltado y se ha añadido agua e iluminación. El próximo trabajo a ejecutar será la apertura de un hotel rural con servicio de bar y restaurante, que  también «podrá ejercer la función de tienda de productos de primera necesidad no descartándose otras actividades como tener servicio de alquiler de bicicletas para los huéspedes y otras ideas que potencien el negocio. Espero que esté abierto en verano de 2020», manifiesta Víctor Mendieta, presidente de la junta vecinal. En el pueblo, existe el único monasterio activo de toda la comarca regentado por quince monjas clarisas  que se dedican a la restauración de telas y la elaboración de bordados y dulces.