La música no se apaga en Villalar

Ical
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El Nuevo Mester de Juglaría, Mayalde, El Naán y José Luis Gutiérrez recalcan la sabiduría ancestral, el poder emocional, identitario y curativo de la música en vísperas del Día de Castilla y León

El grupo Mayalde durante una actuación en Villalar. - Foto: Ical

“La música es una herramienta de unión, un aglutinador de sentimientos, tanto personales como comunitarios, que en algunos casos están muy divididos. Cada vez que hemos actuado en Villalar durante la celebración del Día de la Comunidad se ha producido un conglomerado de emociones en torno a la música tradicional que nos transmite que nuestra tarea es útil”. 

Así lo subraya Fernando Ortiz, uno de los integrantes históricos del Nuevo Mester de Juglaría, que el año pasado celebraba en la campa de la localidad vallisoletana su primer medio siglo de vida rodeado de compañeros y de fieles seguidores. Él, como los integrantes de Mayalde desde Salamanca, de El Naán desde la montaña palentina o el saxofonista vallisoletano José Luis Gutiérrez, confiesa que este año echarán de menos poder asistir a la celebración del Día de Castilla y León el próximo jueves, pero recalca que “aunque el coronavirus está removiendo todas nuestras rutinas y costumbres, lo más importante es que el próximo año se pueda celebrar con la asistencia de todo el mundo, sin restricciones”. Todos ellos han preparado algún tema especial que están ya brindando a sus seguidores, o que pondrán a su disposición a través de las redes sociales ese día. 

Entre los devotos del Nuevo Mester de Juglaría aparecen los integrantes de El Naán, una propuesta que rastrea en el espíritu étnico de la música tradicional ibérica haciendo uso de una ‘estética mesetaria’ propia para desarrollar creaciones contemporáneas. Desde Tabanera de Cerrato (Palencia), uno de sus componentes, Héctor Castrillejo, explica que ellos, desde bien jóvenes, siempre han asistido junto a sus padres a “la fiesta de la identidad castellana”, una celebración “no desde una perspectiva nacionalista sino de valorar lo propio, de pertenencia, de apreciar nuestra cultura e identidad, las particularidades de aquí, el paisaje y el carácter castellano, que es singular”. A su juicio, “Villalar es de los pocos sitios que aglutina la música de raíz castellana abarcando la dimensión de toda la Comunidad, no como algo local sino regional”.

“La música sirve, entre otras cosas, para unir a la tribu. Siempre se ha utilizado para trenzar comunidades, para crear identidad, porque lo racional no tiene un efecto tan poderoso como la música, que es algo más abstracto, intuitivo y emocional. Ante el confinamiento lo primero que pasó es que la gente salía a cantar a las ventanas, porque la música, gracias a la vibración que transmite y la poesía que encierran sus letras, llega mucho más allá que lo puramente racional”, abunda Castrillejo. 

Desde Aldeatejada, Eusebio Martín (más conocido como Eusebio Mayalde) reconoce que, tras cuarenta años “pateando los pueblos de Castilla y León”, Villalar ha sido siempre para ellos “un punto de encuentro con amigos”, y que “cada actuación allí ha sido mágica”, con la campa “a reventar, independientemente de la hora a la que estuviera programado el concierto”. “Hemos vivido escenas alucinantes allí, cantando romances con la gente entregada”, explica. 

En declaraciones a Ical, lamenta que “no hay otra comunidad autónoma más conquistada musicalmente que Castilla y León” por ritmos y melodías ajenas a nuestras raíces, y reivindica la importancia de defender los territorios y la naturaleza. “Si ensucias tu río y echas herbicidas a tu campo, los animales mueren. Eso no es progreso. Quizá ahora nos estamos dando cuenta de que no podemos vivir sin nuestro territorio, que es de todos. Pero si no conoces algo es muy difícil amarlo y defenderlo. Si no conoces tu historia, tu música, tus tradiciones, tu lengua, tu manera de guisar, de conectarte con la naturaleza... al final no amas tu territorio porque lo que te han vendido siempre es que hay que marcharse a Madrid, y te vas allí y luego no puedes devolver nada a tu territorio, que se va muriendo poco a poco, y con él la cultura y la historia que atesoraba. Se habla mucho de las macrogranjas pero qué son las grandes ciudades más que macrogranjas de personas. Los viejos decían: ‘La burra tiene que reventar’, y a lo mejor ha tenido que venir un jodido virus a decirnos que ellos tenían razón y que hemos cometido un error tremendo. A lo mejor es necesario gastar menos dinero en armas y más en sanidad e investigación. Si no sacamos conclusiones de todo esto, mal asunto”, reflexiona.

Un “símbolo” de Castilla y León

El saxofonista vallisoletano José Luis Gutiérrez, que se ha encargado de organizar la programación musical del Día de Castilla y León en Villalar entre 2017 y 2019, recuerda su estrecho vínculo familiar con ese municipio, donde nacieron sus dos progenitores. “Es mi pueblo. Yo respiro gracias a que mis padres nacieron en Villalar y ese aire es lo que yo soplo por mi saxofón. Ese espíritu siempre pervivirá gracias a Villalar”, señala. 

Para él, “la fiesta de Villalar es el símbolo de la Comunidad”. “Yo siempre digo que Villalar es la ‘Y’ de Castilla y León, es un símbolo poderosísimo de unión, aunque haya quien no lo quiera admitir, y nuestra música no tiene fronteras y es otra herramienta maravillosa de unión. Las emociones llegan a lugares donde la razón no es capaz de llegar, y la música es el arte más difundido, el más cercano y el más arraigado, porque el folclore cuenta historias que no aparecen en otros lados, con la verdad de la experiencia, de haberlo vivido y experimentado”, explica recalcando que “nuestra cultura musical es ancestral y encierra muchas verdades”, algo que, a su juicio, convierte el encuentro de Villalar en “la programación de folclore más importante de Castilla y León sin lugar a dudas”. 

En estos días en que “la emoción está a flor de piel” (“es algo que se nota y se respira en el ambiente, cuando la gente sale a aplaudir se percibe alivio”, señala Gutiérrez), el saxofonista decidió asomarse cada jornada a su balcón en la Plaza de León Felipe para interpretar un par de canciones diarias para sus vecinos. “Yo siempre había oído hablar de la cualidad medicinal de la música, pero hasta esta experiencia no lo había comprobado tan claramente. Todos estamos en un tobogán de emociones y la liberación anímica que supone saber que estamos juntos, aunque solo sea escuchando una canción o aplaudiendo a quienes nos ayudan, ha sido el momento en que más utilidad curativa he visto a la música”, señala. 

Notas para un día muy especial

Tanto Mayalde como El Naán, el Nuevo Mester de Juglaría y José Luis Gutiérrez prevén lanzar algún guiño cómplice con la fiesta de Villalar a través sus redes sociales el próximo jueves, 23 de abril, o ya lo han hehco. “Todavía no lo hemos decidido, pero seguramente colguemos algo en nuestra página de Facebook”, señala Fernando Ortiz, que reconoce que no concibe estas semanas de encierro sin música “de todo tipo, desde AC/DC hasta Bach”. Él recuerda cómo en el Nuevo Mester de Juglaría conocieron el romance ‘Los comuneros’, escrito por el autor berciano Luis López Álvarez, un año después de su publicación, en 1973. “Lo leímos cuidadosamente y yo, que soy filólogo de formación, lo interpreté desde el primer momento como un cantar de gesta. Entendimos entonces que aquello era un tema juglaresco al cual el Nuevo Mester se debía acercar, el autor se entusiasmó y publicamos el disco a finales de 1976, que se convirtió en un éxito monumental y que a día de hoy sigue siendo una de las señas de identidad de nuestro grupo, que no falta en ningún concierto”. 

Ese disco, como confiesa Héctor Castrillejo, fue el que inoculó a todos los integrantes de El Naán “el mundo comunero” ya en su infancia: “Recuerdo que mi padre siempre ponía ese disco el Día de Villalar. Gracias al romance del Nuevo Mester la gente de nuestra generación ha conocido la historia entera de cuanto allí sucedió, algo que no nos contaron en el colegio y que llevamos en el alma desde entonces. Las cosas que conoces en la infancia se te quedan ahí, aferradas, y nosotros siempre hemos interpretado el ‘Canto a la esperanza’ en cualquier lugar: en la bodega, en las meriendas, o incluso en nuestros primeros grupos, que no tenían nada que ver con la música folk. Aunque fueran grupos de rock o de punk, el ‘Canto a la esperanza’ también acababa apareciendo”. 

Mientras siguen trabajando a distancia en el que será su próximo álbum, para el próximo día 23 la voz principal de El Naán, Carlos Herrero, ha grabado un vídeo donde interpreta rabel en mano un ‘Canto de siega’, “ya que este año no nos vamos a ver en la campa de Villalar, con un porrón de vino”. Se trata de un tema “dedicado a nuestros mayores, que pasaron tantas fatigas y tenemos tanto que seguir aprendiendo de ellos porque de esta saldremos y tal vez haya que empuñar las azadas para acercarnos más a la tierra”, explica Herrero en la grabación. 

En cuanto a Mayalde, Eusebio Martín señala que probablemente su forma de celebrar Villalar sea subiendo una nueva grabación al grupo de Facebook ‘Rondadores contra el virus’, promovido desde los primeros días de la declaración del estado de alarma por el narrador zamorano José Luis Gutiérrez ‘Guti’, para brindar a todo el mundo un momento de disfrute: “En estos momentos servimos para lo que hemos servido siempre los músicos, para entretener en lo malo y para disfrutar de lo bueno”, reconoce Eusebio, que aplaude una iniciativa que “está funcionando muy bien”, a la que se han sumado folcloristas y músicos de raíz de todas las regiones españolas y de más de veinte países de todo el planeta. “Un pueblo que le canta a sus hijos aún está vivo”, aseguraba ‘Guti’, el promotor, en un post publicado en sus redes sociales.

Por su parte, José Luis Gutiérrez tiene previsto seguir dedicando alguna canción cada día a cada una de las nueve provincias que conforman Castilla y León, una iniciativa que emprendió con ‘La chica segoviana’, tras conocer que la ciudad del Acueducto estaba siendo “tan golpeada” por el coronavirus, y que prosiguió con ‘Camino a Soria’, de Gabinete Caligari. “Los próximos días dedicaré el ‘Bolero de Algodre’ a Zamora, ‘Salamanca la blanca’ a Salamanca, y así sucesivamente”, avanza.

Además, con la mente puesta en la celebración de Villalar, ha publicado en sus perfiles ‘Breve historia de un saxofón de Castilla y León’, donde paso a paso compara cada pieza de su inseparable saxofón con algo de los elementos más identificativos de cada una de las nueve provincias de la Comunidad: “Quizá es dorado por la melena de León; y tiene la campana ancha porque ancha es Castilla; y a lo mejor su nota más grave, la primera, lo es en honor a Zamora, donde estuve de profesor en el Conservatorio...”, relata. 

Para Gutiérrez, “la música es una fantástica herramienta para unir a las personas”. “Dejemos de enfrentarlas y vamos a colaborar todos juntos a ver si esta situación tan trágica sirve para que nos comprendamos y respetemos más”, concluye.