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Urgencias mejora la indicación del uso de antibióticos

A.G.
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El punto de atención continuada (PAC) del Divino Valles incorpora una prueba que detecta de forma inmediata si una infección necesita de estos medicamentos, sobre cuyo abuso se viene alertando desde hace tiempo

El PAC se inauguró a principios de marzo de 2020 después de una gran polémica partidista. - Foto: Patricia

Después de toda la polémica social y partidista que se creó en el año 2019 alrededor de la reordenación, unificación y nueva ubicación de los puntos de atención continuada (PAC) de la Gerencia de Atención Primaria -las urgencias que ven a los pacientes cuando los centros de salud están cerrados-, el situado finalmente en dependencias del Hospital Divino Valles entró en funcionamiento el 2 de marzo, apenas unos días antes de que se decretara el estado de alarma por la pandemia de la covid-19. La crisis sanitaria atravesó su puesta en marcha de tal manera que durante los primeros momentos toda sospecha de enfermedad era vista por sus profesionales "cuando no se hacían pruebas ni en los centros de salud ni estaba el Coliseum ni la carpa ni el covid-car", como recuerda su coordinador, Hendryck Villasmil.

Este profesional asegura que no quiere ni pensar qué hubiera ocurrido si semejante emergencia le hubiera pillado a Burgos con el único PAC en San Agustín: "Hubiera sido del todo imposible atender a la gente allí, se tendría que haber habilitado algo parecido". Ahora, año y medio después, no solo este recurso sanitario va recuperando la normalidad -aunque todavía bastante dependiente de las diferentes olas de casos de esta nueva infección respiratoria- sino que trabaja en la incorporación de tecnología y organización de nuevo cuño para ofrecer mayores y mejores servicios a los pacientes.

Así, la Gerencia de Atención Primaria acaba de adquirir un analizador de proteína C reactiva (también para los PAC de Aranda y Miranda) que comenzará a usarse en breve, con el que se detecta de forma inmediata si la infección que presenta un paciente es de origen vírico o bacteriano: "Esta proteína se eleva cuando hay infecciones bacterianas. A través de una gota de sangre se puede saber si el cuadro de tos o de otros síntomas que presenta el enfermo va acompañado de una proteína C alta y si es así sabemos de forma inmediata que necesita antibiótico, es un dato más para ayudarte a decidir el tratamiento", explica Andrés Martínez Beceiro, coordinador de equipos y encargado de los PAC de la Gerencia de Atención Primaria, que en estos días está pasando el testigo de esta responsabilidad a la también médica Silvia Paredes.

"Esta prueba diferencia lo vírico de lo bacteriano y se ‘acierta’ más a la hora de prescribir un antibiótico", añade la propia Paredes, que hace referencia a que desde hace años se viene advirtiendo desde los propios organismos sanitarios sobre su hiperutilización y la conveniencia de recetar estos fármacos solo cuando sean absolutamente necesarios. De hecho, en el hospital y en Atención Primaria, por ejemplo, existen programas específicos para detectar y prevenir su abuso y los colegios profesionales sanitarios y la Administración lanzan campañas periódicamente para reducir la prescripción. Y es que un uso incorrecto -cuando se pauta sin que haga falta o más tiempo de la cuenta o cuando no es el adecuado para tratar la infección diagnosticada- trae aparejada una mayor resistencia de las bacterias y que pueda llegar el momento en el que no se cuente con arsenal terapéutico suficientemente preparado para combatirlas.

En la línea de volver a la normalidad de antes de marzo de 2020, se va a recuperar también el ecógrafo con el que el PAC abrió sus puertas -era una de las mejoras que presentaba con respecto a los de Gamonal y San Agustín- que en pandemia fue trasladado al Hospital Universitario de Burgos (HUBU) y que ayudará a los médicos de atención continuada a hacer unos diagnósticos más completos.

GESTIÓN COMPARTIDA DE LA DEMANDA. Una tercera novedad tiene que ver con la organización de la atención de los pacientes. Se va a incorporar lo que se denomina ‘gestión compartida de la demanda’, una forma de trabajo que busca que la resolución de los problemas de los enfermos las haga el profesional del equipo "que pueda hacerlo de una forma adecuada, eficiente, segura y de calidad, con el fin de agilizar el proceso asistencial". En este caso se hará a través de una consulta de Enfermería que estará a la entrada del PAC -y a la que se incorporará una profesional a mayores-, que recibirá a los pacientes, les tomará las constantes y en función de su patología los atenderá ella misma o los derivará a una consulta de Medicina. "La idea es que a través de una serie de protocolos se decida que a un paciente lo pueda un profesional concreto y si es el médico el que debe intervenir esa persona ya tendrá preparadas las pruebas que se van a necesitar porque se habrán hecho", explican Martínez Beceiro y Paredes, que precisan que no se debe confundir esta consulta con el triaje.

Esta nueva manera de atender a la población se está probando ya de manera experimental en algún centro de salud en Burgos y se encuentra implantada en diferentes provincias de Castilla y León y de otras comunidades autónomas, donde ya ha realizado el recorrido suficiente para demostrar que los resultados que se obtienen con su implantación son satisfactorios.

MÁS CALIDAD Y UN USO RACIONAL. Uno de los objetivos que tiene la Gerencia de Atención Primaria para el punto de atención continuada (PAC) del Divino Valles -donde se ven los casos urgentes fuera de las horas de atención en los centros de salud- es que crezca en calidad a través de la incorporación de tecnología, de la mejora de la organización y de otras medidas como una cada vez mayor coordinación con las urgencias del HUBU. También, que sus servicios sean utilizados por la ciudadanía de una forma más racional. En este sentido, el coordinador del mismo, el médico venezolano Hendryck Villasmil, explica que la tendencia general detectada desde el año 2018 en las urgencias de Atención Primaria "es de disminución de la frecuenciación". Las cifras más altas en aquel año se corresponden a cuando aún permanecían abiertos los puntos de Gamonal y de San Agustín. "En el 2019 se objetivó una leve disminución vinculada al cierre de Gamonal y que se mantiene hasta la actualidad pero que no es valorable al haber coincidido con la pandemia", añade.

Está en alrededor de 150 la media de pacientes que han sido atendidos diariamente entre enero y junio de este año, incluidas las consultas programadas de Enfermería (para pacientes que necesitan una cura o un inyectable a diario, por ejemplo, y en fin de semana o festivo no se le puede procurar en su centro de salud al estar cerrado). Esta cifra -solo alterada en abril, por la Semana Santa, y en julio, por la quinta ola- es la mitad, también aproximadamente, de las que se registraron en 2019, último año ‘normal’ y en el que hasta octubre funcionaron los dos puntos, lo que pone de manifiesto, según los profesionales, que muchas de las consultas que se producían tenían más que ver con la ubicación y la comodidad de poder ir al médico al lado de casa que con la gravedad del proceso.

Para el último trimestre del año, el coordinador espera que no haya un nuevo pico de covid y que se incremente la demanda por otras patologías, que estuvo muy paralizada y que poco a poco se está recuperando.