Frutas y verduras, más por la falta de recolección

R.M.
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MercaBurgos vive con relativa tranquilidad la actual situación, aunque la escasez de mano de obra en origen tira al alza de los precios. Las ventas suben o bajan según el tipo de cliente de cada mayorista

Frutas y verduras, más por la falta de recolección - Foto: Luis López Araico

A primera vista, el trasiego en MercaBurgos, el centro de Villafría que reúne a 8 mayoristas de fruta y verdura de la ciudad, no dista mucho del de un día previo a la pandemia de coronavirus, Fuera, trasiego de camiones y vehículos cargando mercancía para llevarla a comercios y colectividades. Dentro, clientes buscando el mejor producto y un ir y venir de cajas, carretillas, y trabajadores
Pero, como en todo en este mes de anómala situación hay cosas que han variado en este complejo. La primera, el precio de los productos, que se han encarecido en torno a un 30% y no porque los comerciantes burgaleses estén haciendo su particular agosto ahora que la alimentación es uno de los pocos sectores que permanece activo, sino porque la falta de mano de obra para recoger las cosechas en origen ya se está notando.
En ello coinciden tanto Óscar Sagredo, de Frutas Sagredo y representante de las empresas ubicadas en MercaBurgos, como Jorge Arroyo, de Bonachía, y Javier León, de Los Brezos. Así, para Sagredo «los precios están subiendo una barbaridad por la falta de mano de obra en el campo, y las naranjas, por ejemplo, nos están costando un 30% más». El alza en las verduras es aún mayor, y «un kilo de brócoli ha pasado de 1,50 euros a cerca de 4», relata.
Arroyo también habla de alza de precios, que en su caso vincula más a los productos de importación, mientras desde Los Brezos, León lamenta que, de cara a los comerciantes las empresas como las que trabajan en MercaBurgos «somos los malos de la película» por el alza de los precios, que también sitúa entre un 20 y un 30%.
Este mayorista va más allá y cree que va a «faltar género. Hay almacenes hortofrutícolas que están cerrando en Valencia, Almería y Murcia por falta de gente para recoger y manufacturar. Y eso no lo dicen», lamenta. Ya escasean algunas verduras y «dentro de muy poco faltarán hortalizas», augura.
En lo que hay más disparidad es en valorar cómo está repercutiendo la crisis del coronavirus en las ventas, dependiendo de quien sea el cliente más importante para cada mayorista. Así, para el responsable de Los Brezos, el volumen ha caído significativamente, «hasta un 75%», asegura. Un descenso que se explica porque entre sus clientes se encuentran las empresas de cátering que gestionan los menús de más de 200 colegios de toda la región, que hace casi un mes que cerraron sus puertas, y también hostelería e incluso mercadillos.
Pero eso sí, no todo es malo, y ahora los clientes demandan productos de más calidad, asevera este mayorista, quizás porque no hay otros gastos o porque hay más tiempo para cocinar.
La caída de ventas está siendo algo menor en opinión de Sagredo, que la sitúa en un 30% propiciada por el cierre de restaurantes y bares, aunque, asegura, se detecta un cierto aumento de las compras destinadas a los núcleos rurales. Por contra, el administrador de Frutas Bonachía opina que el volumen no solo no ha bajado sino que se ha incrementado gracias al repunte de ventas del pequeño comercio de barrio en perjuicio de las grandes superficies.En cualquier caso, afortunadamente, ninguno ha tenido que tomar medidas de carácter laboral, al menos hasta ahora.
 Otra de las cuestiones que están cambiando es la forma de hacer encargos, y aunque la compra presencial es claramente mayoritaria en un sector en el que el que un producto entre por los ojos es básico a la hora de decidirse por una u otra mercancía, Arroyo detecta un leve aumento de los pedidos a través del correo electrónico.  «Algún cliente igual ha dejado de subir y te lo  pide por correo, pero la mayoría viene porque les gusta ver» el género.
la seguridad, prioritaria. Como en cualquier actividad que se desarrolla en estos momentos de cara al público, la precaución sanitaria en el trato entre los cerca de 60 trabajadores de MercaBurgos y con los clientes es esencial. Abundan los carteles poniendo coto al número de personas que pueden acceder a los puestos al mismo tiempo, quien no lleva mascarilla es la excepción entre el personal y se mantiene la distancia recomendada con los compradores, a los que se facilitan guantes o geles desinfectantes.
Sagredo lamenta la falta de equipos de protección, que están tratando de paliar como pueden. «Hacemos lo que podemos, pero medios tenemos pocos, la verdad. Hemos pedido mascarillas al Ayuntamiento, pero no hay, nos dio 3 por puesto hace 15 días y nada mas», explicaba estasemana. Un situación que lleva a que cada empresa esté buscando resolver la escasez por su cuenta.
Eso sí, Sagredo quiere salir al paso de algunos mensajes publicados en redes sociales que hablaban de falta de medidas de seguridad relacionadas con la pandemia en MercaBurgos. Algo que niega, sobre todo porque, recuerda, en esta crisis «igual que nosotros podemos infectar a un cliente, ellos nos pueden contagiar, así que si no ponemos nosotros, que estamos aquí muchas horas quién los va a poner», señala a medio camino entre la resignación y la indignación ante unas críticas que considera falsas.
En este sentido, Sagredo no cree que haya «miedo, pero sí respeto, porque están muriendo personas», recuerda, mientras el gerente de Los Brezos si reconoce estar «agobiado y con miedo», tanto él como los repartidores, dado que entre otros establecimientos reparten en residencias de mayores.
Un temor que este mayorista extiende a los transportistas, algunos de los que, apunta, ya se están negando a realizar determinados viajes, lo que contribuirá al posible desabastecimiento que vaticina.