La cosecha de 2018 permite recuperar mercado a la DO Ribera

A.C.
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El personal de la bodega Pago de Carraovejas repartió 600 velas por sus fincas. - Foto: @PagoCarraovejas

«Estamos todos muy pendientes porque es un momento especialmente complicado», advierte José Nuño con la mirada puesta en el riesgo de heladas y de pedriscos

Superada ya la helada de 2017 que provocó en la Ribera del Duero una merma del 50%, la vendimia de 2018 ha dado un nuevo impulso a la Denominación de Origen. «La cosecha nos ha permitido recuperar con calidad el volumen de vino y las existencias en las bodegas y aunque la normalidad no llegará hasta dentro de un año, la tendencia es buena», augura el presidente de la Asociación Enológica de la Ribera del Duero (Enoduero), José Nuño. 

En el campo, todas las miradas se dirigen al mismo punto: el cielo. «Estamos todos muy pendientes porque es un momento especialmente complicado», advierte con la mirada puesta en el riesgo de heladas y de pedriscos. «Las previsiones no dan riesgo pero el tiempo es variable y todo puede cambiar en una semana»,  subraya.

 

VELAS

Especialmente complicada fue la noche del pasado 4 de mayo, cuando las previsiones y el recuerdo de las consecuencias negativas de 2017 llevó a alguna bodega a adoptar precauciones. Así, el personal de Pago de Carraovejas (Peñafiel, Valladolid) repartió unas 600 velas de parafina por las zonas de sus fincas en las que saben que suelen afectar más las heladas y a utilizar molinos antihelada, que mezclan las capas de aire más frías en las zonas más bajas de la viña. Finalmente, las temperaturas no bajaron tanto y se salvó la noche sin daños.