De las ranas de Castrojeriz a la princesa Kate Middleton

R. Pérez Barredo / Burgos
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El niño Carlos Pérez Naval, con raíces castreñas, recibió hace dos semanas en Londres el Premio Wildlife de Fotografía, convirtiéndose en el vencedor más joven de la historia de este prestigioso certamen internacional

Carlos, en el castillo de Castrojeriz, hace un par de veranos. - Foto: Eva Naval

A Carlos le chifla la naturaleza. Aunque reside en Teruel, siempre que visita Castrojeriz, de donde son y viven su abuela Conchita y su tío Pablo, se escapa con su cámara de fotos a Villajos, La Vega y Villaveta, lugares en los que, como el mejor cazador, obtiene su codiciada presa: instantáneas increíbles de animales pequeños y grandes. «Allí hago muchas fotos de abejarucos, perdices, cernícalos primillas, ranas, culebras y muchos animales más», dice con entusiasmo esta increíble enciclopedia sobre la naturaleza. Increíble porque tiene sólo 9 años y es capaz de distinguir e identificar cualquier ser vivo por muy lejos que esté. Pero no es el único don que posee Carlos: también le adorna una extraordinaria habilidad para la fotografía, pasión que le han inculcado sus padres, Eva y Rodrigo. 
Es la mezcla de ambos talentos lo que le ha hecho famoso: hace un par de semanas el pequeño Carlos, acompañado por sus padres, viajó a Londres para recibir nada menos que el Premio Wildlife de Fotografía, convirtiéndose en el ganador más joven de la categoría juvenil de este galardón, uno de los más prestigiosos a nivel internacional que acumula ya cincuenta ediciones. En la última participaron 45.000 fotógrafos de 100 países. Carlos fue uno de los ganadores. La gala se celebró en el Museo de Historia Natural de Londres. Y fue Kate Middleton, la esposa del príncipe Guillermo, la que le entregó el galardón. 
Apenas le impresionó la futura princesa de Gales y sí conocer y estrechar la mano del gran naturalista David Attenborough. «De la experiencia en Londres lo que más me gustó fue conocerle a él y a otros fotógrafos muy importantes y encontrar a otros niños que hacen fotos, algunos también españoles. Aunque donde me lo pasé bien de verdad fue haciendo fotos en los parques y zonas húmedas de Londres y alrededores. Fotografié muchas ardillas, patos y otras aves. También me apetecía mucho ver los sitios más típicos, como el Big Ben y el Tower Bridge», dice con desarmante sencillez. 
En la fotografía por la que obtuvo el premio se ve a un escorpión amarillo que tomó una tarde en un paraje de Teruel. De ella destacó el jurado que ‘Supera a la de muchos adultos. ¡Es una toma increíblemente misteriosa!’. «A mí siempre me ha gustado mucho el deporte y la naturaleza, es lo que más hago en vacaciones y cuando tengo tiempo libre. Mi padre también hace fotos de naturaleza y algunos amigos suyos también, por eso me aficioné yo. Ahora me estoy haciendo una colección de fotos mías de aves de España, ya llevo muchas en un álbum», apostilla Carlos, que tiene un blog interesantísimo en el que cuelga su trabajo (carlospereznaval.wordpress.com/).
 
En el pueblo.
«En Castro me paso todo el día en la casa de San Juan, donde mi abuela hace rosquillas muy buenas y jugamos mucho al Buen Viaje, en el corral de la casa; si están mis primos voy al pabellón para jugar al balón y todos los días doy alguna vuelta por el campo con mis papás», apunta evocando Castrojeriz, donde pasa temporadas en verano y en Semana Santa. Carlos es un prodigioso niño normal.