La asociación de peluquerías alerta de servicios en pisos

Angélica González
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La presidenta del colectivo, Natividad Fernández, cree que es una «temeridad» que pone en riesgo la salud tanto de las profesionales como de la clientela

La presidenta de las peluqueras cree que no les va a faltar trabajo arreglando chapuzas caseras. - Foto: Alberto Rodrigo

Cuando el pasado 14 de marzo se anunció el estado de alarma y se hicieron públicos los servicios que se consideraban esenciales y cuyos trabajadores sí podían salir a la calle se formó una gran polémica porque dentro de éstos se incluía a las peluquerías. Fue tal el clamor de la profesión -que lleva años ‘castigada’ con un IVAdel 21% propio de los productos de lujo- que el Gobierno apenas tardó unas horas en revocar esta decisión, por lo que, desde entonces, todos estos establecimientos se encuentran cerrados y sus trabajadoras eximidas de acudir a sus puestos. Pero hace ya varios días que en las redes sociales se encuentran anuncios de profesionales que se ofrecen para acudir a los domicilios de su clientela a realizar su trabajo.
Frente a esta situación, la Asociación de Peluquerías de Burgos, que aglutina a unas 160 en la provincia, ha alertado, por boca de su presidenta, Natividad Fernández de que se trata de una «temeridad» que puede poner en riesgo la salud tanto de las profesionales como de la clientela. «Nos han llegado preguntas por parte de algunas compañeras sobre si se puede o no ir a las casas y también hemos conocido anuncios que aparecen en redes y nosotras les decimos que no se puede y no se debe hacer. Primero, porque es un riesgo, porque para ir a una casa a peinar tendré que saber si yo estoy bien, y después si alguna de las personas que viven allí tienen o no el coronavirus y esto no se sabe, y después, que legalmente no se puede porque las peluquerías están dentro de los trabajos en los que se ha decretado el cierre y hay que cumplirlo», dice.
Fernández asegura que entiende las razones que están moviendo a quienes se saltan el estado de alerta son de índole económica porque se trata de un sector que va a resultar muy afectado por el cierre y que ha perdido ya su temporada más fuerte que es la de las bodas, comuniones y otros eventos que se celebran en primavera y hasta el final del verano. 
En cualquier caso, prefiere ser optimista: «Hay mucha gente que ahora se está tiñendo y cortando en casa y estoy convencida de que vamos a tener que hacer una gran cantidad de arreglos. Creemos que habrá trabajo cuando esto termine pero sabemos que tendrá que venir pausadamente y respetando las medidas de seguridad e higiene que se decreten».