Cuidadoras esenciales que fabrican mascarillas

Ical
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Las empresas de atención a personas dependientes en la provincia de Zamora reclaman acceso a equipos de protección individual

Cuidadoras que fabrican mascarillas. - Foto: Ical

La situación sin precedentes desencadenada en el ámbito mundial por el Covid-19 se filtra en todos los ámbitos de la vida, sin excepción, y tendrán que pasar muchas semanas para que la información global no se base en el coronvirus pero, mientras tanto, hay que resolver los problemas que se presentan, entre ellos, el desabastecimiento generalizado de equipos de protección individual, especialmente mascarillas.

Por ese motivo, y a falta de productos homologados disponibles en el mercado, trabajadoras que atienden a domicilio a personas con dependencia han optado por fabricarse de forma artesanal sus propias mascarillas del tipo quirúrgico o contratar a una modista para que las confeccione. “Tenemos suficientes guantes de nitrilo y batas pero las mascarillas escasean y en nuestro trabajo son imprescindibles. Hace varias semanas que llamo a todos los almacenes y fabricantes para que nos suministren pero la cosa está complicada porque están intervenidos, ya que se necesitan las mascarillas en los hospitales”, explica a Ical Olvido García, gerente de Atentos Zamora. 

“Sabemos que es difícil porque hay que priorizar pero pedimos que se tenga en cuenta que atendemos a personas muy mayores y especialmente sensibles al coronavirus, según indican las autoridades sanitarias. Estamos cumpliendo todos los protocolos pero, si sigue el desabastecimiento, tendremos que improvisar”, añade.

En este sentido, Olvido García ya ha buscado alternativas y se ha puesto en contacto con dos modistas para ver la posibilidad de que elaboren quirúrgicas que, si bien no parecen el producto más ortodoxo desde el punto de vista sanitario, sí tendrían utilidad para reducir la posibilidad de propagar el virus en ese sector de la población. “Hable con expertos y me dicen que, si se hacen bien, pueden servir. A ver si las modistas nos las pueden hacer de tela y estar preparados para proveer holgadamente a todo nuestro personal cuando nos quedemos sin mascarillas”, indica.

La empresa cuenta con medio centenar de trabajadoras que atienden a cerca de cien personas, repartidas por toda la provincia, desde Benavente, Colinas de Trasmonte y Granja de Moreruela hasta Cozcurrita, Moreruela de Tábara y La Bóveda de Toro, pasando por Fuentelapeña, Mahíde y la propia capital zamorana.

Siete de cada diez personas que atiende Atentos Zamora tienen un alto grado de dependencia, lo que significa que las trabajadoras “no pueden dejar de ir”, aunque el riesgo cero de contagio sea virtualmente inalcanzable. “Es que o les atendemos o se mueren, literalmente. Si no les hacemos la comida, no comen. Somos personal de primera necesidad y tenemos que estar ahí”, rubrica.

“Si nosotras estamos protegidas, no contagiamos y eso quiere decir que esas personas mayores no tendrán que ir a los hospitales y no meterán más presión sobre el sistema sanitario. Es una cadena beneficiosa para todos. Tenemos que transmitir cala y seguir los protocolos escrupulosamente”, agrega.

Mascarillas artesanales

La escasez de equipos de protección individual es una constante para todas las empresas de atención a domicilio, que llevan tiempo preparándose para este tipo de contingencias, aunque ninguna imaginaba que se produciría tal desabastecimiento. “Todos sabemos que la situación es muy complicada pero habría que actuar porque, cuando se agoten las mascarillas, ¿cómo vamos a desarrollar nuestro trabajo con la seguridad adecuada? Si la propia administración no tiene material, a ver dónde lo vamos a encontrar nosotras”, pregunta Lola Estévez, gerente de Asiste Zamora, empresa que atiende a 68 personas gracias a los desvelos de 44 trabajadoras expertas en cuidados a personas mayores y dependientes en su propio entorno.

Por este motivo, muchas de esas mujeres decidieron tomar cartas en el asunto y curarse en salud, confeccionando de forma artesanal sus propias mascarillas, en previsión de que las homologadas se terminen sin hallar repuesto posible. 

“Se llama improvisar cuando no queda otro remedio. Todas nosotras asumimos nuestra responsabilidad en nuestros puestos y hacemos lo que debemos hacer. Hay chicas que están en Sanabria, por ejemplo, hace días que no se van a sus casas porque los hijos de las personas que atienden están en Madrid y no pueden venir para evitar riesgos. Asumen su responsabilidad y se mantienen en sus puestos para no traer virus de fuera”, expone.

La atención se presta en la capital zamorana pero, sobre todo en la provincia, donde hay muchos mayores que necesitan ayuda para sus tareas domésticas, cambios posturales, movilizaciones, para comer, acompañamiento y hasta para poner medicaciones a través los auxiliares de Gerontología.

De esta forma, si las trabajadoras no salen, quedan desamparadas personas con dependencia que viven en Villabuena del Puente, Villalube, El Puente de Sanabria, Donado, Moldones, Frsnoso de Sayago, Fresno de la Ribera, Guarrate, Fuentelapeña, Villamayor de Campos, Fuentesaúco, Villanueva del Campo, Villalpando, Almaraz de Duero, Monfarracinos y multitud de localidades de una provincia caracterizada por la dispersión geográfica y el envejecimiento de la población.

“Estamos hablando de gente que está en la cama o que tiene algún tipo de demencia, es decir, que requieren cuidados específicos e imprescindibles. Es que no se les puede dejar solos en ningún caso y las administraciones son conscientes de ello. Por eso este servicio es imprescindible. Ya no hablamos solo de mejorar la calidad de vida de las personas mayores y de sus familias”, asegura Lola Estévez.

“Muchas personas que atendemos no pueden ni siquiera levantarse solas de la cama y no podemos abandonarlas a su suerte. Tienen a sus hijos en otras provincias, lejos, y están solos en pueblos en los que, a lo mejor, hay veinte habitantes y la mayoría son quintos de esos mayores y ya tienen sus propios problemas”, explica.

En este contexto, la gerente de Asiste tilda de “alucinante e inconcebible” la argumentación del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, respecto a la gestión de la crisis del Covid-19, a pesar de la reciente matización de su polémica estrategia inicial.

“Que nos contagiemos todos de golpe y que muera gente puede ser muy práctico para algunos pero no podemos dejar de cuidar a nuestros mayores. En esos argumentos es donde se percibe de qué van los neoliberales. La catadura moral de una sociedad se ve claramente si te fijas en cómo trata a las personas más vulnerables”, criticó.

Lola Estévez atiende a Ical mientras rellena y firma, uno por uno y de forma personalizada, los 44 salvoconductos que necesitan las trabajadoras para poder desplazarse de forma justificada. “Es imprescindible que, si las paran, puedan justificar el trabajo que hacen, lleguen a esas casas y no las sancionen por ello. Están agobiadas pero saben la importancia de la responsabilidad que tienen y se están portando del mejor modo posible en un momento muy duro”, valora. “Hay que reconocer su trabajo y de muchas personas que están dando la talla, incluidos sanitarios, empleados de supermercados, personal de limpieza y transportistas, entre otros”, concluye.