El alma del emprendimiento

N.L.V. / Aranda
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Las cuatro homenajeadas y autoridades posaron en la biblioteca del Hotel Torremilanos antes de que comenzara la entrega de los galardones. - Foto: DB

Seri Bermejo, María Pico, Matilde Solana y Erika Martínez recogieron los premios Comprometidas con su tierra en un acto que congregó en el Hotel-Bodegas Torremilanos a integrantes del sector empresarial de toda la provincia

Por si a alguien le cabía alguna duda, el sector empresarial burgalés puso ayer de manifiesto que tiene alma, como se encargó de destacar el presidente de la Diputación Provincial, César Rico, cuando cerraba el acto de entrega de las distinciones con las que la Asociación de Empresarias de la Provincia de Burgos (Ademe)  reconoce a las empresarias de la provincia. Y las que lo demostraron fueron, precisamente, las arandinas Seri Bermejo, María Pico, la mirandesa Matilde Solana y la briviescana Erika Martínez, las cuatro premiadas y de las que, señaló Angélica Herrero, presidenta de Ademe, destaca por encima de todo, «además de ser trabajadoras, sacrificadas y con gran capacidad de adaptación a las circunstancias, fundamentalmente son personas muy comprometidas con su tierra, que han llevado Burgos mucho más allá de sus fronteras y con muy buen nombre».
Dos representantes del sector hostelero, una de la joyería y la cuarta de la panadería, se emocionaron y lograron emocionar a la nutrida representación de los sectores político y empresarial burgalés que se dieron cita en el Hotel-Bodegas Torremilanos para homenajearlas, dejando patente que debajo de las frías decisiones que conlleva cualquier iniciativa emprendedora, late un corazón. Una a una fueron agradeciendo la distinción, reconociendo el orgullo que les genera recibirlo y la incredulidad de merecerlo, agradeciendo a los seres queridos que han estado a su lado durante toda su trayectoria empresarial su apoyo y mostrándose defensoras de su tierra. Algo que la más veterana, Seri Bermejo, que atesora más de medio siglo tras los fogones de El Mesón de la Villa resumió en las escasas cinco palabras que le permitió pronunciar la emoción; «Gracias, porque todos sois amigos».
Cada una fue desgranando las sensaciones provocadas por el galardón. Erika Martínez, de Panadería Cariño, defendiendo el papel de la mujer en el medio rural, «bastante implicada y ahora con la crisis, todavía más». Matilde Solana, satisfecha por el trabajo que desempeña, en Joyería Tito, normalmente vinculada a buenas noticias, como bodas y bautizos, y recomendando a sus sucesoras que «con mucho sacrificio y con muchas horas se consiguen cosas» a pesar de los duros momentos. María Pico, recordando como llegó al Caracoles sin apenas saber cocinar, destacando el amor por su tierra, a pesar de que lleve unos años residiendo en Madrid, «mi corazón sigue aquí» e incidiendo en la necesidad de sacrificarse para salir adelante. Y Seri Bermejo, abrumada por el cariño que le demuestran día a día los arandinos.
«Hoy entendemos mejor que nunca que los términos mujer y emprendedor no son incompatibles, sino al contrario», declaró César Rico, poniendo el acento en que estas cuatro mujeres ayer representaban a las miles que cada día llevan a cabo sus proyectos en la provincia de Burgos, contribuyendo a fijar población en el medio rural. Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Méndez Pozo, subrayó «el esfuerzo, las ganas de superación, de sentirte útil y de ser solidario» y de lograr el avance de una ciudad, una comarca y una provincia, que representaban las homenajeadas y que comparte todo el sector empresarial, sin distinciones.