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Llegan las primeras ofertas de trabajo de cara a la vendimia

L.N. - I.M.L.
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El Consejo Regulador de la DO busca contratar 35 personas mientras desde hace una semana algunas bodegas han recurrido a empresas de trabajo temporal para cubrir perfiles de embotellador u operario

Llegan las primeras ofertas de trabajo de cara a la vendimia

A falta de poco más de un mes aproximadamente para que comience la vendimia en la Ribera del Duero, ya se empieza a notar movimiento en el mercado laboral. Desde mediados de agosto, varias bodegas han recurrido a empresas de trabajo temporal para cubrir la campaña con distintos perfiles, entre los que se incluye personal para embotellar, etiquetar o seleccionar la uva. Los más demandados son los operarios de bodega. 

En Eurofirms, con sede en Aranda de Duero, las primeras ofertas arrancaron a mediados de agosto. En algunos casos, las bodegas piden 10 empleados de golpe. Admiten que, en ocasiones, les cuesta encontrar personal en la comarca por el hecho de comenzar los procesos de selección tan pronto, muchas veces coincidiendo con vacaciones, si bien cada vez es más habitual que muchos interesados acudan a las ETT para manifestar su disposición a trabajar. 

Otras empresas de cara a la próxima vendimia parten del propio Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero, que precisa una decena de personal para controlar los aforos de viñedo y unos 18 empleados para que ejerzan de auxiliares de inspector durante la vendimia en sí, a los que hay que sumar cinco coordinadores cuya selección se realiza en un proceso diferente. El objetivo de estos puestos es el de controlar e inspeccionar la producción y entrada de uva en las instalaciones de las bodegas inscritas de la DO, por lo que los candidatos a estos puestos se pide que tengan estudios relacionados con la agronomía, a parte de vehículo propio. 

Los que primero empezarán a trabajar, a principios del mes de septiembre según estimaciones de la DO Ribera del Duero, serán los 12 controladores de aforos que se encargan de "comprobar que se respeta todo lo relativo a las cantidades de uva permitidas en la viña" y estos contratos son de entre 45 y 60 días. Una vez iniciada la vendimia se incorporará el resto de técnicos, durante 20 o 30 días más.

Muy buena calidad. Mientras, el estado de los viñedos en el territorio amparado por la DO Ribera del Duero alcanza un punto clave para lo que será la futura añada. De lo que pase en el campo en las próximas semanas dependerá la cantidad y, sobre todo, la calidad de los vinos de esta zona. Según el último informe del Servicio de Experimentación y Ensayo del Consejo Regulador de la DO, la observación en el campo lleva a estimar a los técnicos que "la ligera ralentización del ciclo se mantiene, encontrándonos actualmente en el estado fenológico Envero", al que llegó de media todo el territorio el 16 de agosto. Esta estimación supone "un ligero retraso de tres días con respecto a la media" de añadas anteriores en esta zona vitivinícola. 

Desde el punto de vista hídrico, las últimas lluvias significativas se registraron hace más de dos meses, por lo que los viticultores recalcan que las uvas están soportando la falta de agua y consideran que esa concentración de propiedades redundará en la calidad de las bayas y, por ende, de los futuros vinos. Sin embargo, la necesidad de agua hace que se esperen precipitaciones para que se puedan recuperar las uvas y dejar de estar al borde de lo que los técnicos consideran estrés hídrico en las plantas. 

Analizando el estado sanitario de las uvas, el informe técnico constata que en los últimos días no se han apreciado infecciones de los hongos habituales en las parcelas, después de dejar atrás los momentos de riesgo de mildiu que hubo en las primeras semanas de mayo y de que desapareciesen los primeros síntomas de oidio en el mes de julio y el inicio de agosto. Tampoco se detectan en la actualidad polilla del racimo, que están en un momento valle entre generaciones. 

Desde Asaja, su vicepresidente, Javier Arroyo, estima que el inicio de la vendimia no llegará hasta primeros de octubre, muy probablemente unos días más tarde en comparación con el año pasado. Siempre y cuando, precisa, que en las próximas semanas continúe el calor y, porqué no, se produzcan algunas lluvias, algo que los viticultores agradecerían. 

Según Arroyo, la maduración de la uva avanza a buen ritmo en estos momentos por el calor y, aunque se calcula que la cosecha final será menor en cuanto a cantidad por el daño que provocó el pedrisco del pasado 30 de mayo, pronostica una calidad "muy buena".