scorecardresearch

El viaje de Galba de Clunia al este del Mediterráneo

I.M.L.
-

El teatro romano recupera todo su esplendor con el regreso del festival de verano a su escenario tras la última puesta en valor. Con todas las entradas vendidas, ayer los 580 asistentes hicieron un viaje musical a los Balcanes

Más allá de la interesante oferta de espectáculos del festival de verano cluniense, el escenario del teatro romano es otro gran aliciente para participar en esta alternativa cultural. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

No sabemos si el emperador Galba, una vez proclamado como tal, viajó a territorios mediterráneos y recorrió los que ahora son los países balcánicos. Lo que sí que sabemos es que en su época imperial, a los ciudadanos romanos les gustaba mucho la cultura en general y las artes escénicas en particular. Prueba de ello es el gran teatro que conserva la colonia Clunia Sulpicia, que, después de recuperar gran parte de lo que fue su esplendor con la última intervención y puesta en valor, vuelve a acoger el festival de verano, momento tan esperado que las tres primeras representaciones han colgado el cartel de no hay billetes.

Asistir a una obra de teatro como La Comedia de la Cestita, musical y de ambiente más que apropiado por ser romano, a un Romeo y Julieta con Teatro Clásico de Sevilla, o un concierto de ritmos gitanos y balcánicos es ya de por sí un disfrute. Pero el entorno de Clunia, y más en plena noche estival, es la cuadratura del círculo para una noche perfecta. 580 asistentes -distancia de seguridad, mascarilla y gel hidroalcohólico mediante-  se sumergieron en la tercera cita de este festival en un viaje donde «no hace falta vacunas para cruzar fronteras» como apuntaron los miembros de la  Barcelona Gipsy Balkan Orchestra, que agradecieron la apuesta del público por la cultura y alabaron la grandiosidad del escenario.

La llegada escalonada del público permitió a los más madrugadores recorrer el yacimiento y conocer de primera mano la labor de investigación que se realiza en este enclave, en el que queda mucho por excavar pero en el que se aprecia la importancia que tuvo, no solo por el teatro sino por la zona del foro, las termas, las villas y los ricos mosaicos que adornan lo que fueron los suelos que pisaron los habitantes de estas tierras de hace más de dos mil años. Muchos llegaron en sus vehículos particulares, desde distintos puntos de la comarca ribereña pero también del resto de la provincia de Burgos, desde cuya capital también se fletaron dos autobuses para facilitar el desplazamiento completo para asistir a este evento.

A pesar de estar pasando una ola de calor, los más precavidos trajeron algo para abrigarse porque la noche en el alto donde se ubica Clunia es fresca. Con el sol ya oculto y la noche conquistando el cielo sobre el yacimiento, los músicos ocuparon el lugar que les correspondía, no en vano eran los protagonistas de esta cita cultural, y fueron desgranando unas composiciones que llevaron a los atentos oídos a imaginarse en la costa este del Mediterráneo o en un zoco de cualquier ciudad de Oriente Medio.

Un viaje conceptual que encandiló a un público que, de primeras, acudió con la reserva propia de quien se enfrenta a un estímulo intelectual desconocido. Los aplausos y las palmas siguiendo los ritmos interpretados por unos músicos reconocidos a nivel mundial por su calidad despejaron todas las dudas y llevaron a una comunión total entre artistas y espectadores.

EL Festival de Verano de Clunia completará su edición de 2021 el viernes 20 con la adaptación a comedia romántica musicalizada y el sábado 21 con una tragedia desgarrada, ambas de Shakespeare.