La tentación duerme bajo tierra

A.S.R.
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El misterio que esconden los subterráneos del Castillo ha seducido a personajes en distintas épocas y propiciado investigaciones que apuntan a un mundo por descubrir

Tercer husillo de la escalera que baja al pozo, recién restaurado. - Foto: Alberto Rodrigo

¿Existe un pasadizo oculto que une el Castillo con la Catedral? ¿Y con las bodegas de la calle Fernán González, el río Arlanzón o la Cueva del Gato? ¿Por qué alguien se tomó tantas molestias en montar una trampa con bolas de cañón en el pasillo de acceso a la tercera galería? ¿Qué pistas llevaron al General Centeno a dejarse la vida y los ahorros en la excavación de la barbacana capitalina? ¿Escucharon ruido de sables esas paredes? ¿Y palabras de amor? ¿Saldrá a la luz un cargamento de oro francés?...
Todas estas preguntas juegan al escondite en los subterráneos del baluarte. Adentrarse en esos estrechos túneles, con las paredes húmedas, siempre observados por el ojo del pozo aunque no se le vea es hacerlo en una película de acción, aunque solo haya oscuridad y la luz de una linterna. Misterio, personajes estrambóticos, intriga, un tesoro por buscar, pasiones. Los últimos en adentrarse por esos corredores fueron los Bomberos de Burgos. Entre 1994 y 1997 excavaron, sacaron escombro, siguieron la pista del General Centeno, vieron la huella de José Canalejas, constataron que allí estuvo un rey... Y terminaron su trabajo con la sospecha, casi certeza, de que aún quedaba mucho por descubrir.
«Hay muchas galerías que están todavía por explorar. No sabemos dónde nos conducen, pero vienen documentadas de muy atrás. Es un proyecto complejo y no lo es tanto. Ya nos adentramos una vez en él, a pesar de las dificultades que presenta. Realmente se trata de ponerle un poco de empeño y un mínimo presupuesto. Así fue la anterior intervención y gracias a ella tenemos lo que vemos hoy», anota Juan Carlos Chicote, uno de los efectivos que trabajó bajo tierra, autor del libro Los misteriosos subterráneos del Castillo de Burgos y del blog Los subterráneos del Castillo de Burgos. «Hay muchas dudas e incógnitas en torno al Castillo y no vamos a poder desvelarlas todas. A mí me resulta ilusionante solo el hecho de pensar que aquello se pueda continuar», resuelve emocionado y consciente de que se deben conjugar muchos factores. El primero, que entre en los planes de la Corporación municipal. Y de momento no está.
¿Resulta curioso que sonando todo tan jugoso no se siga explorando cuando sí se investigan otros muchos yacimientos?

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