El día de la marmota

AGENCIAS
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En cinco años se han sucedido tres elecciones generales, tres investiduras fallidas y una moción de censura

El día de la marmota - Foto: Ballesteros

La loca montaña rusa en la que se ha convertido la política española desde hace cinco años genera recuerdos confusos, lagunas mentales y la sensación de que lo que está sucediendo ya lo hemos vivido. Una suerte de déjà vu que lleva camino de convertirse en un mal sueño. En este tiempo se han sucedido tres elecciones generales -una de ellas repetida-, otras tres investiduras fallidas -dos a cargo del socialista Pedro Sánchez- y hasta una moción de censura, esta vez sí, ganadora. Con machacona persistencia, el día de la marmota volvió a repetirse el pasado jueves y la pregunta que se hacen ahora muchos ciudadanos es si la temible marmota de la repetición electoral volverá a salir de su madriguera este otoño.
Quedan dos meses para ponerse de acuerdo y evitar un nuevo paso por las urnas. Parece difícil. Todo vuelve a pasar por PSOE y Podemos, condenados a entenderse. Nunca fueron amigos los líderes de ambos partidos, ni se apreció buena sintonía, pero mucho menos ahora después de la avalancha de reproches que se han lanzado en la última semana, con dos debates en el Congreso a cara de perro y un fin de fiesta con acusaciones mutuas.
Hay quien ha hablado siempre de una batalla de egos, pero hay quien mantiene que el fracaso de la investidura se debe a la falta de humildad de Iglesias, que aunque se hizo a un lado, luego no dio su brazo a torcer. Esos mismos avisan de que el máximo responsable morado quizás le toque, ya en septiembre, apoyar a Sánchez a cambio de nada. Otros, por el contrario, culpan del fracaso a un Sánchez, que jamás quiso un acuerdo con Podemos y siempre ha apostado, aunque en privado, por una repetición electoral, convencido de que las urnas fortalecerán su posición y castigarán a la bestia morada.
Jugárselo todo a la carta de las urnas en noviembre es jugar con fuego. Pero no para el otro extremo del arco parlamentario, Pablo Casado y el PP pasarán un verano de relativa tranquilidad. Creen que si Sánchez consigue formar Gobierno será un Ejecutivo débil que durará poco. En Ciudadanos la escena se divisa con preocupación conforme se acerque la fecha límite, el PSOE redoblará su presión. Otra vez la marmota, que se fue el jueves a su madriguera.
En septiembre, cuando el verano empiece a perder fuerza, la marmota volverá a asomar el hocico por su agujero y dudará entre dejar que continúe el estío o abrir la puerta a un otoño electoral de resultados impredecibles.