scorecardresearch

60.000 euros para la ampliación del archivo en el G-3

H.J.
-

El proyecto para adecuar un sótano del centro cívico de Vista Alegre está casi terminado y el Ayuntamiento confía en iniciar las obras a finales de este año o principios del próximo

Las estanterías del palacio de Castilfalé llevan mucho tiempo completamente colmatadas. - Foto: Jesús J. Matí­as

El denominado ‘Archivo Intermedio’, que el Ayuntamiento de Burgos habilitará en un sótano del centro cívico de Vista Alegre (G-3) ante la imperiosa necesidad de espacio en el edificio de Castilfalé, que obliga a ocupar pasillos de la Casa Consistorial con cajas y cajas de expedientes, tendrá un coste para las arcas municipales cercano a los 60.000 euros y podría estar listo a comienzos del próximo año.

La idea de habilitar un espacio subterráneo en el G-3 surgió ante las evidentes apreturas del Archivo Municipal, que lleva años clamando por su ampliación. Hace tiempo que el edificio de Castilfalé se quedó pequeño y el Consistorio llegó a convocar un concurso de ideas para su ensanche en un solar contiguo, pero distintos problemas burocráticos y administrativos siguen retrasando esta actuación.

A la vista de que todavía faltan varios años para que pudiera estar operativa la ampliación, el Instituto Municipal de Cultura pidió apoyo técnico a la sección de Patrimonio para hacer un estudio de superficies del espacio existente en el sótano del centro cívico de Vista Alegre, con el objetivo de acondicionar allí un depósito documental. 

A finales de 2020 la dirección del Archivo Municipal confirmó que el espacio elegido era ese, el Ayuntamiento encargó el proyecto para la adecuación del espacio, con un coste cercano a los 4.000 euros, y este trabajo ya ha sido entregado, aunque como explica la concejala de Patrimonio, Sonia Rodríguez, está a falta de algunas correcciones.

Su principal conclusión es que la habilitación del sótano como almacén de documentos de tránsito tendrá un coste de 55.800 euros, IVA incluido. Hay que ejecutar una especie de gran caja dividida en dos tramos, uno de 17,5 por 5 metros y otro de 15 por 2,50, con capacidad para albergar aproximadamente 5.000 carpetas con documentos que ocuparían 800 metros lineales.

Y no vale cualquier tipo de habitación. Es necesario cerrar y delimitarlo para dejar fuera del depósito las instalaciones de saneamiento propias del edificio, hay que adecuar las instalaciones existentes del garaje en una nueva distribución, debe acondicionarse una pequeña zona de consulta de documentos y todo ello teniendo en cuenta que los archivos necesitan unas condiciones estables de humedad, temperatura, iluminación y por supuesto un sistema anti incendios que evite cualquier susto y riesgo de pérdida de los documentos.

Sonia Rodríguez apunta que ahora el proyecto ya recibido en el Ayuntamiento se completará con esos flecos que restan, vinculados a los sistemas de control de la humedad y «detalles» sobre la instalación anti incendios. Cuando estén resueltos habrá que abordar la licitación.

Previsiones. Sus cálculos pasan por sacarlo a concurso y adjudicar los trabajos antes de que termine este año, para que entre con las partidas vinculadas al presupuesto de 2021. De esta forma la obras podrían dar comienzo en la recta final del presente ejercicio o ya a comienzos del próximo, para quedar rematadas en 2022. 

Cuando a finales del año pasado los responsables del archivo dieron el visto bueno a esta gran sala provisional del G-3 ya advirtieron de que no puede ser, ni mucho menos, una solución definitiva a la ampliación de Castilfalé. Según sus cálculos, podría servir para al menos salvar los próximos dos o tres años y allí iría destinada «documentación que no sea de custodia permanente. No llevaremos por ejemplo privilegios rodados, aunque pretendemos que haya unas condiciones óptimas», apuntaba en su día la directora del archivo, Yolanda Rodríguez.

Los responsables municipales se plantearon en algún momento externalizar parte del almacén mediante el alquiler de alguna nave privada, pero esto habría tenido un mayor coste para las arcas municipales y se optó por la búsqueda de algún espacio que actualmente estuviera desaprovechado.