10 «valiosas» obras robadas en el último gran expolio de arte sacro no aparecen

I. Elices / Burgos
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Talla de Cristo Crucificado de Revillagodos.

Efectos. Tallas, pinturas y piezas de orfebrería de los siglos XVI al XVIII de 4 iglesias fueron sustraídas en 2015. Parte de ellas fueron recuperadas en diciembre. Otras siguen en paradero desconocido

La Delegación de Patrimonio de la diócesis burgalesa sospecha que la operación ‘Sanctuarium’ -todavía abierta, por otra parte- no ha logrado sacar a la luz aún todo el entramado en torno al robo y tráfico de obras de arte sacro en la provincia. Muchas de las piezas que los párrocos de cinco iglesias echaron de menos al denunciar su saqueo el año pasado no han aparecido después de que la Unidad Orgánica de la Policía Judicial arrestase a finales de 2015 a los ladrones y a su ‘inductor intelectual’. En los dos domicilios de éste -un piso en la calle Averroes y un chalé en Los Tomillares- fueron descubiertos más de 200 objetos artísticos. Algunos de ellos procedían de los templos de Villalmóndar, Villamórico, Caborredondo, Revillagodos y Quintanilla del Monte en Rioja. Pero en su poder no se encontraban todas las joyas sustraídas en esos pueblos.
De hecho, de una decena de piezas «muy valiosas» no se sabe nada, señalan desde la Delegación de Patrimonio. Las mismas fuentes apuntan a la posibilidad de que  P.N.E., de 46 años, detenido en la operación, no sea el único experto  o intermediario implicado en estos hechos. Las piezas que no han aparecido «bien podrían estar en algún taller de restauración a la espera de darles salida», agregan. A no ser que el propio investigado las escondiera en algún otro lugar o las colocase en el mercado.
Lo que tiene claro la diócesis es que las obras recuperadas en la operación fueron sustraídas en los mismos golpes que las que no han aparecido. Es decir que han sido ‘víctimas’ de la misma trama. Hay una prueba irrefutable en ese sentido. El 3 de septiembre de 2015 el párroco de Quintanilla del Monte en Rioja (comarca de Oca) denunció el robo de varias obras en la iglesia del pueblo.  Entre ellas una Virgen del Rosario, una talla policromada sobre una peana con nubes y ángeles. La figura de Nuestra Señora se encontraba en el botín incautado el pasado mes de diciembre, aunque faltaba el mencionado pedestal. Y tampoco se encontraban otras obras de especial valor. Verbigracia, una talla de la Virgen de las Angustias del siglo XVII; un San Bartolomé del siglo XVI; una custodia de plata del XVIII; un incensario de la misma época, y un copón que se encontraba en el sagrario.

Más implicados

 

Según la teoría de la Guardia Civil de Burgos, los otros dos arrestados en el operativo,  A.H.E., de 24 años, y N.J.B., de 23, eran los autores materiales de los robos, quienes actuaban presuntamente por encargo del  ideólogo de estos golpes, quien los encargaba, que no es otro que P.N.E., burgalés  de «buena posición económica, apasionado de las antigüedades, restaurador y asociado a varias páginas web de compra venta de obras de arte». De hecho a la Guardia Civil le sorprendió su «insólita actividad comercial» en este ámbito. Por ahora éstos son los únicos implicados en la trama, pero el hecho de que no hayan aparecido muchas piezas, lleva a pensar que «ha de haber más, aunque solo sea en calidad de receptores o restauradores», abunda la diócesis.
Quintanilla del Monte en Rioja no es el único municipio que se ha visto despojado de obras muy preciadas. En Villamórico (también en la comarca de Oca) echan de menos tres piezas de valor. Se trata de una talla de San Pedro y otra de San Pablo, ambas del siglo XVIII. A las que hay que añadir un Cristo Crucificado del mismo siglo y una pintura del Cristo en la Cruz sobre tela también de la misma época. De la iglesia de este pueblo también robaron candelabros y andas procesionales de escaso valor.
Caborredondo, en la comarca de la Bureba, también fue objetivo de la trama. En concreto el párroco echa de menos una talla de la Virgen datada a finales del siglo XVI, que estaba situada en lo alto del retablo, «lo que revela que en buena medida los ladrones sabían a lo que iban, sabían lo que tenían que llevarse». En Revillagodos, municipio situado en la misma zona, sustrajeron un Cristo tallado a finales del XVI que sigue en paradero desconocido.
De Villalmóndar es de donde proceden la mayor parte de efectos recuperados en esa operación de la Benemérita, un San Bartolomé y varias columnas del mismo retablo. Con todo, no ha aparecido una Virgen de vestir de escaso valor, admiten en la diócesis. En este pueblo se da la circunstancia de que los ladrones actuaron dos veces. Una el 10 de agosto de 2015 y otra después -en una fecha por determinar- antes del 26 de enero de 2016, que fue cuando la Iglesia se percató de que faltaban más figuras de las denunciadas inicialmente.