Una catarsis entre letras

S.F.L.
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Oscuridad, soledad y no disponer de conexión a internet son las condiciones que Roberto Llorente requiere para escribir. Este miércoles presenta su última novela: '¿Acaso el cielo no llora?'

El escritor Roberto Llorente posa en la iglesia de Santa Clara en Briviesca, lugar clave del final de la novela. - Foto: S.F.L.

Las palabras escritas, cuando fundamentadas se encuentran entre un texto literario, provocan en el lector una serie de emociones que van desde las más gratas como el amor, la alegría, la euforia, el placer... hasta las no muy buscadas como el agobio, la angustia, la ansiedad... todas ellas con la posibilidad de ser contenidas, total o parcialmente, en las páginas de un libro.
Pero esas sensaciones también las padecen los escritores, creadores de historias a los que la obsesión por crear algo ‘redondo’ les traslada, en ocasiones, a recluirse en su mundo, donde la soledad reina y su vida gira en torno a las letras y a sus personajes. «Esta novela ha provocado una catarsis en mi persona en toda regla», asegura el escritor burgalés Roberto Llorente sobre su última novela ¿Acaso el cielo no llora?.
Trabajar en oscuridad durante cinco horas al día sin conexión a internet y con el teléfono apagado. Estas son las pautas que el literato se marca a la hora de redactar. A la hora de revisar sus textos siempre lo hace en papel, jamás en el ordenador. El paso de los años le ha llevado a quitarse de la Coca-Cola, bebida de la que antaño se declaraba «adicto».
Una persona con «los pies en el suelo», así se describe, que además de sentir pasión por las letras, disfruta como nadie entrenando al equipo de fútbol de Belorado y dirigiendo grupos, pero sin embargo no le gustan las vacaciones. Resulta extraño que una persona tan ocupada como él, con su trabajo en el sector hostelero y como escritor, no necesite de unos días de relax en una playa paradisiaca o en una montaña lejana. «Cuando mis funciones laborales me permiten descansar invierto el tiempo en leer e investigar», añade.

Insomnio. Confiesa que es la primera vez que lo ha pasado mal escribiendo. El empeño en que los personajes de su obra tuviesen personalidad y transmitiesen al lector ha jugado, a veces, en su contra. El insomnio, y una vez cogido el sueño las fantasías que se le pasaban por la cabeza, han hecho que no haya disfrutado plenamente de redactar su trabajo. Y entonces uno se hace la pregunta clave: ¿por qué escribir? Porque resulta «un festín para la inteligencia tan divertido, irreverente, lúcido e imprevisible». Declara que siempre ha leído mucho y gracias al éxito que obtuvo su primer trabajo, La piscina de Bethesda, tuvo claro que quería continuar.

¿Acaso el cielo no llora?, la segunda parte de De buena fe, y según el autor, el «culmen a su novela histórica», que se presentará este miércoles, a las 20.00 horas, en la librería Hijos de Santiago Rodríguez, en el centro comercial Camino de la Plata, y el día 12 en Briviesca, surgió en una cena con el aficionado briviescano a la historia José María Ortiz, que le propuso ideas para que se aventurase a escribir sobre algún personaje de la capital burebana. Entre otros nombres salió el de Ximeno de Briviesca. El autor afirma que mientras investigaba sobre su historia encontró «un capítulo de su vida muy curioso que le ocurrió con Cristóbal Colón» y se animó con la labor.

En ese momento se embarcó en una aventura que le ha transportado a Palos de la Frontera, Santa Fe o Sevilla para documentarse. Ha gozado del privilegio de compartir historias con profesores de universidades, concejales de localidades e incluso con Consuelo Varela, una historiadora granadina experta en temas americanos y en Cristóbal Colón. A raíz de todos los conocimientos adquiridos durante su viaje ha dado conferencias y charlas en el Programa Interuniversitario de la Experiencia de la Universidad de Burgos sobre el almirante.

Otras anécdotas vividas que destaca y que le siguen asombrando es que le paren por la calle para pedirle alguno de sus trabajos o que haya firmado libros en un stand de una gran superficie. Pese a estas situaciones, «mi vida continua igual», apunta.

Próximos proyectos. Como buen contador de historias, alguna idea ya ronda en la cabeza del burgalés. «Una novela que comenzó como una parodia pero que finalmente me está saliendo un drama». Pero sin prisas. El trabajo que presentará estos días le ha desgastado en exceso y por el momento no quiere correr. A partir de este miércoles, los lectores que esperaban con ansia la segunda parte de la historia de Ximeno podrán adquirir el libro, «el que tantos quebraderos me ha dado pero a la vez tanta satisfacción», expone.