Los dueños del edificio Campo ofrecen ensanchar el pasaje

H.J.
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Están dispuestos a ceder un escaparate para "potenciar el interés público" dentro de la negociación con el Ayuntamiento encaminada a modificar el PGOU y conservar las plantas superiores

El espacio tiene alrededor de 1,20 metros de ancho por 8 de largo. - Foto: Jesús J. Matías

Se han rehabilitado muchos edificios a su alrededor, abierto nuevas franquicias, modernizado el entorno y hasta cambiado por enésima vez el pavimento de la Plaza Mayor, pero el Campo ahí sigue esperando su oportunidad. Uno de los inmuebles más emblemáticos del centro histórico permanece en desuso mientras los propietarios tramitan la modificación del PGOU que debería protegerlo íntegramente y al mismo tiempo darles la imprescindible seguridad jurídica para venderlo incluyendo las dos plantas superiores, actualmente amenazadas por su situación de "fuera de ordenación" que no obliga a demolerlas pero tampoco permite su aprovechamiento.

Públicamente no se han comunicado demasiados avances en los últimos meses, pero lo cierto es que los trabajos internos continúan para preparar la documentación y para lograr un mínimo consenso político, imprescindible a la hora de sacar adelante los trámites urbanísticos. Por el momento el equipo de Gobierno ya conoce su último planteamiento.

Tal y como explican fuentes de la propiedad, recientemente se han reunido con los responsables de Licencias y Urbanismo y le han trasladado un ofrecimiento sencillo pero simbólico para "potenciar el interés público" que quieren tratar de demostrar en esa modificación puntual del Plan. Se trataría de ceder a la ciudad un pequeño escaparate situado en el pasaje que comunica Santo Domingo con el Hondillo.

Este elemento tiene 1,20 metros de ancho por 8 de largo y está separado del propio local comercial de los bajos del edificio Campo. Si desapareciera, además de ganar para la ciudad apenas 10 metros cuadrados, podría mejorarse la rampa de descenso desde la propia plaza del Hondillo hacia la parte cubierta por los soportales. E incluso, y esta es una idea de los potenciales cedentes, se plantea la posibilidad de instalar allí paneles informativos sobre eventos públicos o algún otro aprovechamiento de esa pared estratégicamente situada pero tradicionalmente demasiado escondida.

Eterna batalla judicial. De esta forma, según creen los dueños del inmueble, se reforzaría la idea del interés general de la modificación del PGOU, por si no fuera suficiente el seguir las indicaciones tanto del Colegio de Arquitectos como de la Fundación Docomomo Ibérico (organismo defensor del Movimiento Moderno) como de la propia Icomos. 

Todos ellos han aconsejado la conservación íntegra de este edificio diseñado en el año 1963 por Marcos Rico, pero en el Consistorio no todos los grupos políticos lo han visto con buenos ojos al considerar que permitiendo la conservación de las dos plantas superiores se beneficiaba un negocio privado, por mucho que la familia propietaria ganase en el año 2002 su particular batalla judicial ante el Tribunal Supremo (de ahí que hayan llegado hasta nuestros días sin demoler).