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Los humanos modernos vivían ya en Asia hace 80.000 años

DB / Burgos
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El hallazgo de 47 dientes en una cueva en el sur de China confirma que el Homo sapiens estaba presente en la región antes de lo que se había sospechado. En el trabajo han participado María Martinón y Bermúdez de Castro

Las piezas dentales halladas en la cueva china de Fuyan. - Foto: S.XING J.WU

Un equipo internacional de científicos, entre los que se encontraban María Martinón-Torres y José María Bermúdez de Castro, ha encontrado 47 dientes en una cueva en el sur de China que constatan que los humanos modernos estaban presentes en la región hace al menos 80.000 años, «considerablemente antes» de lo que se creía, destacaron. Hasta ahora, no se habían conseguido muestras de Homo Sapiens con una antigüedad superior a 45.000 años. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista Nature, en un artículo que aporta nuevos datos sobre la dispersión de los humanos modernos en Asia y la entrada posterior de estos en Europa. 
El hallazgo de los 47 dientes «típicamente de Homo sapiens», se produjo en la cueva de Daoxian Fuyan (al sur de China), según ha explicado a la agencia Efe una de las firmantes de este trabajo, María Martinón-Torres, de la University College de Londres y anteriormente del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh). La investigadora y el resto del equipo, en el que también se encuentra uno de los tres codirectores de Atapuerca, Bermúdez de Castro, han datado estos dientes en un mínimo de 80.000 años y un máximo de 120.000 años.
Esto significa, destacaron en declaraciones a Efe, que los humanos modernos, desde África, fueron capaces de dispersarse por Asia entre 30.000 y 70.000 años antes de lo propuesto por el modelo clásico. Pero no solo eso. Según Martinón-Torres, esta investigación pone de manifiesto que al Homo sapiens le fue más fácil alcanzar Asia y no tanto Europa: el hombre moderno estuvo a las puertas de Europa pero no fue capaz de cruzar la frontera hasta hace unos 40.000 o 50.000 años.
La científica explicó que los 47 dientes fueron hallados en una capa de sedimentos mezclados con restos de varios animales ya extintos y típicos de la primera mitad del Pleistoceno Superior, un grupo de fósiles «coherente» con un período geológico de entre hace 120.000 y 80.000 años. Esto sirvió de pista para los investigadores y también de objeto de análisis, además de una estalagmita.
Y es que los científicos encontraron la capa en la que aparecieron los fósiles completamente sellada por un espeleotema continuo, una especie de lápida que funciona de cubierta y sello.                 Encima de esta lápida había crecido una estalagmita, que este trabajo data en 80.000 años, «lo que significa que todo lo que está por debajo tiene que ser más antiguo por fuerza, puesto que la estalagmita fue lo último en formarse», explica la científica Martinón-Torres.
 
Migraciones.
A estas explicaciones recogidas por la agencia de noticias Efe hay que sumar otras efectuadas a publicaciones especializadas como Sinc, la ciencia es noticia. En esta edición, se explica que los dientes encontrados en Asia son más pequeños que otros del Pleistoceno Superior (hace entre 12.000 y 126.000 años) localizados en Europa, África y otras partes de Asia, pero presentan similitudes con los ejemplares fósiles de Homo sapiens modernos. «La atribución de estos dientes a nuestra especie era clara, pero la sorpresa radica, precisamente, en su antigüedad», recalca a Sinc María Martinón-Torres.
Sin embargo, este hallazgo no solo permite establecer la fecha en la que el hombre moderno pobló Asia, sino que las similitudes de estos dientes con otros de europeos del Pleistoceno Superior también ayudarán a conocer las relaciones y migraciones de aquellos seres humanos. 
De hecho, se cree que las rutas de propagación geográfica explicarían que las poblaciones se asentaran más en China meridional que en la región central y norte durante aquella época. Algo sobre lo que la excientífica del Cenieh explicó que «respecto a la expansión general hacia el este es, desde el punto de vista ambiental y climático, más sencilla que hacia el norte, donde nos encontramos con grandes masas desérticas y los homínidos se enfrentarían, además, a inviernos más duros».
Pero la investigadora asegura en la publicación científica que las razones de que el hombre moderno tendiera a desplazarse al este no hay que buscarlas solo en factores relacionados con el clima. «Pienso que podía haber un elemento adicional frenándoles el paso: los neandertales. Así, la historia de que se extinguieron por la llegada del Homo sapiens quizá tenga una lectura bastante diferente», señala María Martinón, antes de apostillar que «quizá los humanos modernos solo fueron capaces de entrar cuando la especie neandertal estaba en decadencia, cuando después de cientos de miles de años castigados por los crudos inviernos glaciales y el aislamiento pasa a ser una especie genética y demográficamente agotada. El Homo sapiens parece, entonces, más un oportunista que un avezado incursor».
Sin embargo, tal y como se apunta en Sinc, las duras condiciones climáticas o la presencia de los neandertales son solo teorías sobre los obstáculos que se pudieron interponer entre los homínidos asiáticos y su llegada al continente europeo. El próximo paso consiste en averiguar si esta expansión de nuestra especie se debió a un desarrollo de las capacidades cognitivas o a otros factores que hasta ahora se desconocen.
Algo que la científica remacha en Efe afirmando que el escenario se ha complicado y que hay que seguir investigando.