Tras el retablo, el Arzobispado quiere ahora la valiosa cruz de Tañabueyes

I.P. / Burgos
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Apenas unas horas después de conocer que los vecinos la habían depositado en el Museo de Burgos, la Diócesis reclamaba, vía burofax, la entrega de esta joya del siglo XVII en 48 horas

Anverso de la cruz, con Jesús crucificado y en los brazos, los 4 evangelistas. - Foto: DB

Apenas unas horas después de conocer, a través de Diario de Burgos, que los vecinos de Tañabueyes habían cedido en depósito su valiosa cruz procesional al Museo de Burgos, se remitía un burofax desde el Arzobispado al presidente de la junta vecinal, reclamando la valiosa pieza del siglo XVII, obra de Juan de Lanceras. Según explica el propio alcalde pedáneo, Maximiliano García, el ‘tono’ del escrito era bastante exigente y daba un plazo de 48 horas para que la cruz fuera entregada. A la mente de éste y del portavoz vecinal, Fidel García, volvieron los amargos días del conflicto con las autoridades de la Diócesis, cuando éstas  trasladaron a la iglesia de San Martín de Porres, el retablo de Santa Eulalia de Mérida sin consentimiento del pueblo.
Desde la junta administrativa  se ha hecho caso omiso a la petición del Arzobispado y solo se ha abordado el asunto, a través del párroco que acude a Tañabueyes a celebrar la misa dominical. Éste, según explica el alcalde, le conminó a entablar diálogo con los responsables eclesíásticos para  abordar el tema y llegar a un acuerdo. Maximiliano García, respaldado por los vecinos, asegura que no tiene nada que negociar con el Arzobispado ni éste nada que reclamar, porque la cruz procesional no es propiedad de la parroquia, sino de la cofradía de la Cera Cruz, que fue siempre su administradora. «Nunca estuvo en la iglesia», afirma con rotundidad García, sino que iba pasando de abad a abad y una vez desaparecida ésta, su custodia pasó al alcalde pedáneo como máxima autoridad local. Así ha sido hasta ahora, que se ha decidido cederla en depósito al Museo de Burgos por tres motivos: por seguridad, al no residir prácticamente vecinos en el pueblo durante buena parte del año, para  garantizar su conservación y para que pueda exponerse al público y ser admirada por los visitantes. A partir de esta cesión, los vecinos se habían planteado crear una asociación  en defensa de esta ‘joya’ de Tañabueyes. Lo que menos podían pensar es que el Arzobispado les iba a poner de nuevo en ‘lucha’ por defender un patrimonio que asegura el alcalde tienen documentado como perteneciente a la cofradía y, en ningún caso, esta pieza de orfebrería tiene nada que ver con la parroquia. Además, recuerda que  los vecinos costearon su restauración en 2009. Tal es la indignación que estos días de Semana Santa ha recorrido el pueblo, con la llegada de vecinos que habitualmente no están, que el alcalde afirma que se van a mantener muy firmes «porque la Diócesis no tiene nada que hacer exigiendo la cruz de esta forma», y que si hace falta «ponen el tema en mano del Papa Francisco».
Además, defiende que su lugar es el Museo de Burgos donde tendrá la seguridad que no les garantiza el Museo del Retablo, dada su experiencia con las tablas de Santa Eulalia. «Y si no pudiera estar en aquél, volvería al pueblo».

 


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