Un incendio arrasa la quesería de Páramo de Guzmán en Roa de Duero

N.L.V. / Roa de Duero
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Las llamas, que pudieron tener su origen en la chispa de una soldadura o corte, comenzaron poco antes de las 17.00 horas y no quedaron controladas hasta las 20.15. La labor de los bomberos impidió que afectaran a la bodega anexa

Tres dotaciones de bomberos de Aranda, una de Peñafiel y los voluntarios de Roa sofocaron el incendio. - Foto: DB.

La nave de elaboración del prestigioso queso Páramo de Guzmán, enclavada en la localidad ribereña de Roa de Duero, junto a la bodega adscrita a la Denominación de Origen Ribera del Duero del mismo nombre y el restaurante Raíz, y especialmente la zona donde se encuentran las cámaras de crianza de este producto, quedó ayer reducida a un amasijo de hierros y cenizas a consecuencia del devastador incendio que se desató poco antes de las cinco de la tarde y que no causó daños personales, además de no afectar a la cercana nave de elaboración de vinos.


Aunque aún es pronto para conocer las causas del fuego, y habrá que esperar a los informes periciales para determinarlo con seguridad, entre las hipótesis que ayer se barajaban con más fuerza estaba la que vinculaba el origen con una chispa que pudiera haber saltado de unos trabajos de soldadura o corte que estaban realizando unos operarios. Aunque tampoco se descartan otras posibilidades, como un fallo eléctrico.


Fueron los propios trabajadores de la fábrica y la bodega anexa los que dieron la voz de alarma. Se da la circunstancia de que ayer estaba la plantilla al completo en las instalaciones ya que esta es una de las pocas semanas al año -normalmente la primera de los seis primeros meses del año- en que elaboran sus afamados quesos.


Los bomberos voluntarios de Roa fueron los primeros en llegar al lugar del siniestro. Sin embargo, viendo las enormes dimensiones del siniestro, en torno a las 17.15 horas pidieron la colaboración del Servicio de Extinción de incendios de la capital ribereña, que desplazó hasta el lugar un camión autobomba y cuatro efectivos, al mismo tiempo que activaba el retén de guardia.


La convocatoria de una segunda dotación de bomberos arandinos, que acudió con el camión escalera, fue prácticamente inmediata. Las labores de extinción se vieron dificultadas por la existencia de espuma proyectada y el falso techo que conformaban la cubierta de la nave, por lo que finalmente se pidió la colaboración de un equipo de la localidad vallisoletana de Peñafiel, que acudió con un camión de 12.000  litros. A pesar de que entonces ya empezaba a controlarse el fuego, finalmente fue necesaria la intervención de una tercera dotación arandina, llegando a trabajar en de forma coordinada en sofocar las llamas un total de 14 efectivos.

Difícil extinción. Los trabajos para apagar las llamas se prolongaron por espacio de más de tres horas y se vieron dificultadas, además de por el fuerte viento que soplaba a primera hora de la tarde y que convertía la nave en un inmenso tiro, por la propia producción de la factoría, en su mayoría queso enlatado en aceite que, al reventar, se convertía en combustible que avivaba el fuego. Además, las chapas de la nave se combaron por efecto del calor, fácilmente se alcanzaron temperaturas que rondaron los 1.500 grados centígrados, convirtiéndose en pequeños hornos que hacían más difícil apagarlos.


Finalmente, en torno a las 20.15 horas, se dio por controlado el incendio, aunque al cierre de esta edición aún no se había declarado extinguido y no se descartaba que las labores de enfriamiento se prolongaran durante buena parte de la noche.


Visible a varios kilómetros. La noticia pronto se propagó por toda la comarca. De hecho, la densa columna de humo negro que provocó el incendio era visible a varios kilómetros a la redonda, hasta el punto de que el responsable de una torreta de vigilancia antiincendios de la provincia de Soria dio la voz de alarma a sus compañeros de Burgos.


Hasta el lugar de los hechos, además de trabajadores y responsables de la empresa, se acercó el regidor raudense, David Colinas, que valoró de forma positiva que no hubiera que lamentar ninguna desgracia personal, aunque se dolió de que el fuego hubiera afectado a «una industria como esta, una empresa en auge, con unas perspectivas muy buenas».  


El suceso, además, se convirtió en centro de convocatoria en la localidad y en apenas unos minutos, tanto los alrededores de las instalaciones de Páramo de Guzmán, como las lomas y parajes que permitían obtener una panorámica más amplia de lo que acontecía se convirtió en punto de encuentro de curiosos que siguieron las labores de extinción.

 


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