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La UBU debe reparar la cubierta del Centro de Biotecnología

B.G.R
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El CIBA se inauguró hace tan solo seis años y presenta goteras. La reforma costará 100.000 euros

La dotación científica está ubicada junto al dentro de I+D+i. - Foto: Alberto Rodrigo

La construcción del Centro de Biotecnología Alimentaria (CIBA) de la Universidad de Burgos ha sido una de las obras que encontró más vicisitudes en su camino, al igual que la ejecución del edificio de Servicios Centrales. Concebida como un centro puntero de investigación en la materia, se inauguró en mayo de 2016 y c años más tarde tendrá que ser objeto de una importante reforma como es la renovación de su cubierta, con un presupuesto estimado en 100.000 euros.

Los trabajos consistirán en la colocación de una estructura metálica con ventilación en el tejado que permita proteger la zona de máquinas, a las que van conectados los numerosos equipos científicos, así como sustituir toda la impermeabilización existente, ya que «no se puede reparar» y está provocando  goteras que afectan al «deterioro» de la estructura y a los acabados del inmueble, según detalla el pliego de prescripciones técnicas elaborado para la contratación del proyecto de ejecución. Este, al igual que la dirección de obra, ya ha sido adjudicado al estudio Villarreal Arquitectos por valor de 9.600 euros.

En el mismo documento se detallan las causas que han provocado esta intervención y que están relacionadas con defectos en su construcción, donde también están incluidos la rotura de pavimento de resina y repasos de pintura de en elementos metálicos exteriores y fallo de la impermeabilización de la cubierta del volumen principal del edificio. Cuando terminó la intervención civil, en mayo de 2015 y a la que siguió el equipamiento del mismo, se comunicaron dichas reparaciones, que a su vez tampoco se habían atendido en «requerimientos anteriores», advirtiendo de la «urgencia» de este último defecto. Se acordó su reparación en la recepción de la obra, «al tener conocimiento de una filtración durante la ejecución de la misma, a la que después se añadieron otras  dos más en las que no se ha actuado hasta la fecha», lo que ha obligado a intervenir a la Universidad. 

Las vicisitudes que ha acarreado esta dotación científica se remontan a enero de 2012, cuando se adjudicó la construcción a la UTE (Unión Temporal de Empresas) Aragón Izquierdo-Construcciones Ortiz por 2,8 millones y un plazo de ejecución de 11 meses. La entrada en concurso de acreedores de la empresa local retrasó el inicio de los trabajos hasta que Ortiz se comprometió a asumirlos en solitario. Los inició en julio con la colocación de la caseta y el vallado, sin que avanzara la actuación hasta que se reanudó en octubre tras la amenaza de rescisión del contrato.

No quedó aquí el problema a la hora de levantar el edificio anexo al centro de I+D+i, ubicado junto a la Facultad de Ciencias. Ortiz solicitó un modificado del proyecto que la institución académica no aprobó, además de dos prórrogas que ponían en peligro el presupuesto al agotarse el plazo de los fondos europeos con los que se realizaba. Finalmente, la Universidad rescindió el contrato, respaldada por un informe favorable del Consejo Consultivo, y sacó un nuevo concurso para terminar la dotación, se encontraba al 33% de su ejecución, que se adjudicó a Edhinor.

El estudio de arquitectura que se ocupa de redactar el proyecto lo entregará en breve, momento en que la institución licitará la ejecución de las obras de reparación de la cubierta con un plazo establecido de cuatro meses.