Un indigente aparece muerto en El Espolón a causa del frío

I. Elices-Á. González / Burgos
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De madrugada. Adelardo Carazo Andrés, de 47 años, fue hallado a las 5,15 tirado al lado de un banco entre el Principal y el río.

Un indigente aparece muerto en El Espolón a causa del frío - Foto: DB/Jesús J. Matías


Aparecía en las estadísticas como una persona sin hogar. La calle era su casa. Por muchos intentos que hicieron con él desde Cáritas, Adelardo Carazo Andrés, de 47 años de edad, se resistía a acudir a sus instalaciones para dormir. Incluso en invierno, con el termómetro bajo cero. Pero su cuerpo dijo basta ayer de madrugada. A las 5,15 un paseante le encontró tirado al lado de un banco en El Espolón, en concreto en el tramo denominado Per Abad, entre el Teatro Principal y la barandilla del río Arlanzón.
En cuanto le tocó para ver si se movía, se dio cuenta de que podía estar muerto y llamó a la Policía Local. Sacyl enviaba una ambulancia, pero era demasiado tarde. El hombre, nacido el 9 de abril de 1964 en Santo Domingo de Silos, se encontraba tirado en el suelo, en un lugar en el que no solía dormir, ya que últimamente se había 'instalado' bajo el puente de San Pablo, donde pernoctaba sobre unos cartones y tapado con unas mantas.
Hasta el lugar donde fue hallado acudió la Policía Judicial de Comisaría para investigar las posibles causas del deceso, pero los inspectores descartaron desde el primer momento que se tratara de una muerte violenta. A la espera de los resultados de la autopsia, que le iba a ser practicada ayer en el Instituto de Medicina Legal, todo parece indicar que su fallecimiento se debió a una hipotermia ocasionada por el frío. También pudo influir el consumo de alcohol -bajo el puente de San Pablo siempre tenía garrafas de vino- y su deterioro físico como consecuencia de tantos años -20- en la calle.
Cáritas llevaba dos décadas atendiendo a este individuo. De hecho, la misma noche del 26 de diciembre, el equipo de personas voluntarias del programa 'Café y calor' salieron expresamente a buscar a Adelardo para que acudiera a dormir a la Unidad de Mínima Exigencia (UME). Las bajas temperaturas previstas para esa jornada presagiaban una noche de mucho frío para este indigente. Pero no lo encontraron, aunque lo tenía todo preparado bajo el puente: su bastón y sus enseres, bien ordenados, como era habitual en él. Le esperaron un rato pero no apareció.
Los Servicios Sociales de la ciudad, Casa de Acogida de San Vicente de Paúl y Cáritas, lo han acompañado durante años después de que terminara en la calle por problemas de desarraigo familiar. Ha acudido al albergue y ha comido en sus comedores, sobre todo después de las intervenciones quirúrgicas a las que ha sido sometido como consecuencia de diversas dolencias. De hecho, la organización diocesana también llevaba a cabo un seguimiento de su salud.
Cáritas llevaba mucho tiempo sin registrar fallecimientos de este tipo. La calle «fragiliza» a quien sale a ella en condiciones de exclusión social, señala la entidad.